EL ESPÍRITU HUMANO Y EL ESPÍRITU DE DIOS
Debemos entender que no somos un cuerpo, con una mente en donde radican nuestros sentimientos y emociones. Ese hombre no tiene a Dios en su interior y se va a ir al infierno. Nosotros, los hijos de Dios, somos ante todo un espíritu, que fue dotado de un cuerpo y de un alma. Somos tripartitos iguales a Dios, pues fuimos hechos originalmente a Su imagen y semejanza. Lo que debemos hacer apenas tengamos conciencia de nuestros actos, es NACER de nuevo espiritualmente, invitando al Espíritu de Dios a hacer morada dentro de nuestro corazón. Y después de ese nuevo nacimiento, le damos vida a nuestro espíritu humano, al conectarlo con el Espíritu de Dios. Ese espíritu humano, es el que debemos hacer fuerte, desarrollarlo al alimentarlo todos los días con la palabra de Dios, haciéndole ejercicios espirituales con la oración y meditación de esa palabra recibida, para que domine a nuestra mente y haga prevalecer en nuestros actos, que realizamos con el cuerpo, los pensamient...