DESARROLLEMOS HÁBITOS QUE AGRADEN A DIOS
No hay mal que por bien no venga, dice el adagio popular. Y creo que este tiempo de confinamiento es el apropiado para lograr algunos cambios de hábitos, que beneficien nuestra antigua manera de vivir (antes del COVID). El cirujano plástico de la Universidad de Columbia, Maxwell Maltz, en la década de 1950 empezó a darse cuenta de un patrón que seguían sus pacientes: Cuando les modificaba algún rasgo de la cara, por ejemplo, la nariz, les llevaba 21 días acostumbrarse al nuevo aspecto. Observó también que el síndrome del miembro fantasma en los amputados (tengo experiencia personal en esto) seguía el mismo patrón de los 21 días. Concluyó entonces: “Estos y muchos otros fenómenos observados comúnmente tienden a mostrar que se requiere de un mínimo de 21 días para que una imagen mental establecida desaparezca y cuaje una nueva. Y ahí está a clave para mejorar y transformar su vida”. Nuestro Padre nos recuerda, que el único trabajo que debemos hacer Sus hijos, despué...