DECISIONES CARNE O ESPÍRITU
La vida del creyente obliga a tomar a diario decisiones. Morir a uno mismo no es encerrarse en un cuarto a llorar, echarse a la pena y morirse. Es doblegar todo pensamiento o deseo personal (carne) a la voluntad del Espíritu Santo para nuestro espíritu. Gálatas 5:17; (…) Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne ; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis (…). Cuando el espíritu nos guía, muchas veces no va a pasar lo que pensábamos que iba a pasar, pues el Espíritu Santo nunca se manifiesta hasta asegurarse que tiene nuestra obediencia total pasen o no las cosas, y solo cuando estemos verdaderamente muertos a la carne y entregados por fe a la voluntad de Dios, las cosas van a empezar a pasar. Romanos 8:6; (…) Porque el ocuparse de la carne es muerte , pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz (…). Romanos 8:12-14; (…) Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos confor...