EL FRUTO DE NUESTRO ESPÍRITU
Después de robustecer nuestro espíritu, de darle buena alimentación de palabra y buen riesgo y nutrientes con la oración y la meditación, debemos dar fruto. Hoy veremos cómo debe ser ese fruto, en sus varias manifestaciones. Gálatas 5:19-26 Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas ; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Más el fruto del espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza ; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el espíritu, andemos también por el espíritu. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándo...