EL FRUTO DE NUESTRO ESPÍRITU
Después de robustecer nuestro espíritu, de darle buena alimentación de palabra y buen riesgo y nutrientes con la oración y la meditación, debemos dar fruto. Hoy veremos cómo debe ser ese fruto, en sus varias manifestaciones.
Gálatas 5:19-26
Y
manifiestas son las
obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría,
hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones,
herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas;
acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que
practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Más el fruto del espíritu es amor, gozo,
paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza;
contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la
carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el espíritu, andemos también
por el espíritu. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros,
envidiándonos unos a otros.
Si
mantenemos una comunión y una llenura del Espíritu Santo a través de la oración
y la meditación de la palabra de Dios, lograremos que nuestro espíritu humano de fruto
(un solo fruto con 9 componentes, así como una naranja tiene varias lonchitas o
un ramo de uvas tiene varias uvas. Ahí empieza Dios a hacer la obra en nosotros
y si de verdad lo tenemos en nuestro corazón, se empieza a ver la manifestación
de nuestro fruto. Algunas lonchitas crecen y se manifiestan dulcitas más rápido
que otras.
Yo
tengo todavía muy acidas algunas de las lonchitas de mi fruto, pero sé que mi Dios
sigue perfeccionándome y fortaleciéndome hasta ver en mí el fruto dulce y completo.
En
contrapartida, una persona sin Cristo en su vida, tiene manifestaciones de otro
fruto,
pero de la carne (manifestaciones resaltadas en rojo). Explicamos a continuación las
lonchitas o manifestaciones del fruto que debe dar el espíritu de un creyente que tenga al Espíritu de Dios en su
corazón.
AMOR.
1. sentimiento
intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y
busca el encuentro y unión con otro ser.
2. sentimiento
hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en
el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir,
comunicarnos y crear.
3. sentimiento de
afecto, inclinación y entrega a alguien o algo.
GOZO.
1. sentimiento
de complacencia en la posesión, recuerdo o esperanza de bienes o cosas
apetecibles.
2. alegría del
ánimo.
3. llamarada que
levanta la leña menuda y seca cuando se quema.
PAZ.
1. sosiego y
buena correspondencia de unas personas con otras, especialmente en las
familias, en contraposición a las disensiones, riñas y pleitos.
PACIENCIA.
BENIGNIDAD
1. afabilidad,
benevolencia, piedad.
2. templanza,
suavidad, apacibilidad
BONDAD.
1. cualidad de
bueno.
2. natural
inclinación a hacer el bien.
3. acción buena.
4. blandura y
apacibilidad de genio.
5. amabilidad de
una persona respecto a otra
FE.
2. En la
religión católica, primera de las tres virtudes teologales, asentimiento a la
revelación de Dios, propuesta por la iglesia.
10.
Fidelidad
(lealtad).
MANSEDUMBRE.
4.
en
el ganado lanar, cabrío o vacuno, carnero, macho o buey (manso) que sirve de
guía a los demás.
TEMPLANZA.
1. moderación,
sobriedad y continencia.
2. benignidad
del aire o clima de un país.
3. armonía y
buena disposición de los colores.
4. una de las cuatro virtudes cardinales, que
consiste en moderar los apetitos y el uso excesivo de los sentidos,
sujetándolos a la razón.
Ahora chequeémonos. ¿Cómo está nuestro fruto?.
Bendiciones
Pablo
José
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