CUIDADO CON LAS 3 P
El pecado nos da un deleite temporal. Siempre ha sido una artimaña del diablo, disfrazar todo lo que nos hace daño y nos separa de Dios, con apariencia agradable a los sentidos corporales. Es hermoso y deseable, es agradable, da status. Por eso la gente del mundo lo acepta y adquiere o consume. 1 Juan 5:19 ; (…) Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno (…). Un típico ejemplo de cómo el mundo y sus deleites pecaminosos nos atrae, son las propagandas de licor. Las hacen mujeres y/o hombres hermosos y supuestamente exitosos, en lugares lindos, de categoría o de diversión con playa, brisa y mar. Pero no le muestran al espectador el guayabo tan horrible del día después, ni las consecuencias que le trajo esa resaca, tanto a su salud como a su bolsillo. Vivimos en un mundo plagado de pecado. El maligno usa todo medio disponible para que sus “dardos de fuego” de pensamientos pecaminosos (Efesios 6:16) inflamen la mente del cristiano. El apóstol Juan ...