¿COMO CRECER EN EL ESPÍRITU?
La única manera de poder dominar la carne (cuerpo donde generamos las acciones y alma, donde se generan nuestros pensamientos y las emociones), es logrando tener un espíritu fuerte, que crezca día a día con el alimento y los ejercicios espirituales (palabra y meditación), para logar que “el espíritu esté sobre toda carne”.
Así como a un bebé se le
alimenta al principio con la leche materna, el apóstol Pedro nos hace una
metáfora en relación con nuestros espíritus bebés, cuando estamos hasta ahora
conociendo la palabra de Dios, y nos instruye que debemos “desear “alimentarnos
con la “leche espiritual” mientas crecemos y podemos alimentarnos con alimento
sólido.
1 Pedro 2:2; (…) desead, como niños recién nacidos,
la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación (…)
Efesios 4:15; (…) sino que, siguiendo la
verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es,
Cristo (…).
¿Y cómo logramos tener
ese crecimiento espiritual que nos permite dominar la carne y los pensamientos y
emociones negativos? Veamos unas recomendaciones con base en la palabra de
Dios:
A. Orar en el Espíritu.
Judas 20; (…) Pero vosotros, amados, edificándoos sobre
vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo (…)
1
Corintios 14:4; (…) El que
habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica
a la iglesia (…)
1 Corintios 14:5; (…) Así que, quisiera que todos vosotros
hablaseis en lenguas, pero más que profetizaseis; porque mayor es el que
profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la
iglesia reciba edificación (…)
1 Corintios 14:15-18;
(…) ¿Qué, pues? Oraré con el espíritu,
pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré
también con el entendimiento. Porque si bendices sólo con el espíritu, el que
ocupa lugar de simple oyente, ¿cómo dirá el Amén a tu acción de gracias? pues
no sabe lo que has dicho. Porque tú, a la verdad, bien
das gracias; pero el otro no es edificado. Doy gracias a Dios que hablo en
lenguas más que todos vosotros (…).
B. Meditar en la Palabra.
Mateo 4:4; (…) El respondió y dijo: Escrito está: No sólo
de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios (…)
Josué 1:8; (…) Nunca se apartará de tu boca este libro de
la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas
conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu
camino, y todo te saldrá bien (…)
Romanos 10:10; (…) Porque con el corazón se cree para
justicia, pero con la boca se confiesa para salvación (…)
Filipenses 4:8-9;
(…) Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo
honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen
nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. Lo que
aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de
paz estará con vosotros (…).
C. Hacer la Palabra escrita.
Santiago 1:22; (…) Pero sed hacedores de la palabra, y no tan
solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos (…)
Proverbios 4:20-22;
(…) Hijo mío, está atento a mis palabras; Inclina tu oído a
mis razones. No se aparten de tus ojos; Guárdalas en medio de tu corazón;
Porque son vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo (…)
1 Samuel
15:22;
(…) Y Samuel dijo: ¿Se complace
Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las
palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el
prestar atención que la grosura de los carneros (…)
Juan 2:5; (…) Su madre dijo a los que servían: Haced
todo lo que os dijere (…)
D. Obedecer la voz de su espíritu.
Juan 16:13; (…) Pero cuando venga el Espíritu de verdad,
él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que
hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir (…)
- Tenemos
que obedecer su Palabra hablada.
- Nunca
desobedezcamos esta voz.
- Toma
tiempo aprender a seguir la voz.
- Nuestro
espíritu puede guiarnos en todas las cosas de nuestra vida.
- Seamos
espirituales y conscientes de la Palabra.
Es palabra de Dios.
Bendiciones
Pablo José Ramirez
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