DOMINIO PROPIO
Hoy les comparto una meditación sobre la importancia de tener en acción en nuestra vidas, uno de los frutos de nuestro espíritu renovado, el dominio propio. Para mi es clave esta meditación, pues durante muchos años de mi vida, lamentablemente pareciera que en vez de tener esta manifestación en mi carácter, tuviera mas bien "demonio propio". Pero yo se que en mi grupo de palabra diaria, todos mis hermanos de fe tienen un carácter dulce y apacible. Bendiciones.
Es de suma importancia este tema en la vida de las personas y no siempre se le pone la atención que merece. Hoy por hoy, existimos muchos hijos de Dios con este problema de carácter impaciente y explosivo. La Palabra compara a una persona sin dominio propio con una ciudad sin defensa y que está a merced del enemigo.
Y recordemos que nuestro enemigo es el diablo, quien anda “como” un león rugiente buscando a quien de” papaya”, para devorarlo.
Santiago 5:8; (…) Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar (…);
La palabra “velad” nos indica que debemos ser como los centinelas de las murallas, de manera que veamos venir al enemigo y sus intenciones, y nos protejamos de caer en pecado, pues es como si el guardia se durmiera y la muralla fuera fácil de escalar sin que el enemigo encuentre oposición para atacar.
Cuando perdemos el control, ofendemos, pecamos, nos salimos del mandamiento del amor hacia los demás y, al pecar, Dios resiste el pecado y perdemos Su protección, quedamos sin murallas y el enemigo entra a cogernos como marionetas, pues el león come carne y la falta de dominio propio es típico comportamiento “carnal”, el diablo huele la presa y va por ella.
Nuestro Dios nos conoce y sabe que podemos caer en este pecado, por lo cual, nos recuerda en Su palabra el antídoto:
Santiago 4:7; (…) Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros(…).
Y someterse es aceptar los designios de alguien. Para nosotros, es cumplir los mandatos (designios) de Dios, entre ellos, el más importante de caminar en amor, controlar con la ayuda del Espíritu Santo y del estudio y meditación de la palabra, los deseos carnales, entre ellos la ira no controlada, que nos hace perder el dominio que debemos tener para atender en calma, circunstancias adversas en nuestra vida.
Definición de Dominio propio:
"virtud de uno que controla sus deseos y pasiones, especialmente sus apetitos sensuales".
Del griego sofronismós; disciplina, control de uno mismo: -dominio propio
2 Timoteo 1:7
“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”
Según esta palabra (Y Dios nunca miente) si tenemos en nuestro interior la capacidad de dominar nuestras emociones negativas. Pero, los dones y el poder que Dios concede a sus hijos, no se fortalecen por sí solos, sino que deben ser avivados por la gracia de Dios mediante la fe, oración, obediencia y diligencia. Y eso implica una férrea disciplina espiritual.
Si de verdad recibimos a Cristo en nuestro interior, tenemos arraigado en nuestro corazón el dominio propio, pero debemos hacerlo manifestar en nuestras vidas. 2
Gálatas 5:22
Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley.
El dominio propio es uno de los 9 frutos que puede dar mi espíritu renovado. Para poder dar fruto se requiere que un árbol reciba agua y abono (nutrientes). En mi vida espiritual necesito Palabra revelada (agua de vida) y Oración y meditación (abono para que fructifique), única forma de que nuestro espíritu domine las tentaciones de la carne y controlemos nuestro carácter.
2 Pedro 1:5-7
5 vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; 6 al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad;7 a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.
Aquí lo primero que nos recomienda el Espíritu Santo a través del apóstol Pedro, es poner “toda diligencia” lo que significa que es nuestra obligación participar activamente para cultivar todas estas virtudes y poder tener una vida victoriosa en Cristo. Podemos observar que al dominio propio le antecede el conocimiento lo cual nos sugiere que lo que aprendemos, lo que está en nuestra mente, debe ser puesto en práctica.
El propósito de estudiar y meditar la palabra de Dios, es que el Espíritu Santo nos permita obtener revelación de ciertos temas, consejos o instrucciones de nuestro Dios, que nos ayuden a mejorar áreas de nuestra vida corporal y almática, permitiéndonos mejorar nuestra conducta y con ello, nuestro carácter.
Al hacer estos escritos diarios, lo cual es el camino que escogí para estudiar y meditar lo que Dios me quiere mostrar, es muy fuerte para mí mismo encontrar, por ejemplo, esta palabra de Dios. No me puedo esconder de ella y veo que esta, como muchas otras que he encontrado en mi estudio personal, siempre aplica, así me confronte y me duela. Es cierto, no saco nada con saberme toda la biblia, saber interpretarla, (conocimiento mental) si no estoy dando fruto y en mi caso, no tengo dominio propio, no la pongo en práctica.
Nuestro Dios nos recuerda que:
Santiago 5:16; (…) Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho (…).
Yo hoy confieso ante mis queridos hermanos de fe, mi pecado de falta de dominio propio y les pido una oración para seguir pegado a la palabra y lograr con la ayuda de las oraciones “de acuerdo” y del Espíritu Santo, el control de esa debilidad carnal. La oración de los justos es eficaz.
La clave para tener control espiritual sobre nuestras emociones negativas, nuestros pensamientos y nuestros actos es la renovación de la mente y que nuestros pensamientos estén de acuerdo con los de Dios. Seguiré en mi batalla hasta no volver a ser marioneta del diablo, en algunos de mis comportamientos.
Bendiciones.
Pablo Jose Ramirez
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