LA PUERTA DE SU PRISIÓN ESTÁ ABIERTA
Muchos
cristianos no han asimilado su verdadera posición espiritual como hijos de Dios
y herederos de las bendiciones que nuestro Señor Jesucristo nos otorgó, al
precio tan alto de entregar Su vida en la cruz. Desde que Adán le entregó a
satanás el dominio del mundo que Dios había creado para su control y disfrute,
heredamos la maldición de su pecado y nos sujetamos al nuevo “rey” de este
mundo, quedando presos en su mundo carnal y gobernados por nuestros
pensamientos, emociones y deseos pecaminosos, con las nefastas
consecuencias que ello acarrea para nuestra vida terrenal y eterna.
1ª. Carta de Juan 5:19: “Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno”.
2
Corintios 4:3; (…) Pero
si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está
encubierto; en los cuales el dios de este siglo
cegó el entendimiento de los incrédulos,
para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el
cual es la imagen de Dios (…).
.
Pero,
nuestro Señor Jesús vino a este mundo para liberarnos de la prisión a
que nos tenía sometidos satanás, y así mismo lo advirtió a los judíos de su
época:
Isaías
61:1-2; Versión Dios
habla hoy: (…) El espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha
consagrado; me ha enviado a dar buenas noticias a los pobres, a aliviar a los
afligidos, a anunciar libertad a los presos,
libertad a los que están en la cárcel; a anunciar el año favorable
del Señor, el día en que nuestro Dios nos vengará de nuestros enemigos. Me ha enviado a consolar a todos los tristes (…)
Y esa
libertad la logró para entregárnosla a todos los que hemos creído en Su
sacrificio de muerte en la cruz. Él fue mordido en el talón por la serpiente
(satanás) al hacerlo morir en la cruz. Pero Jesús le aplastó la
cabeza, al quitarle toda autoridad y poder sobre los hijos de Dios,
cuando bajó al infierno a juzgar a los cautivos y a quitarle las llaves de la
prisión del imperio de la muerte en que nos tenía.
Dios el
Padre le advirtió ese futuro a satanás, cuando expulsó a Adán del Edén (lo
separó de El como consecuencia de su pecado) y a satanás le profetizó su futuro
por la mano del hijo de la virgen María.
Génesis
3:14-15; (…) Entonces
Dios el Señor dijo a la serpiente: Por esto que has hecho, maldita serás
entre todos los demás animales. De hoy en adelante caminarás arrastrándote y comerás
tierra. Haré que tú y la mujer sean enemigas, lo mismo que tu descendencia
y su descendencia. Su descendencia te aplastará la
cabeza, y tú le morderás el talón (…).
ü
Que
comería o se alimentaría de tierra, indica que subsistiría de la raza humana
mundana (el hombre es polvo, hecho de la tierra. Polvo eres y en polvo te
convertirás nos dijo Dios)
ü
Que
el le iba e a morder el talón a la descendencia de la mujer, es que iba a acabar
con la vida terrenal de Jesús (pensando que con eso lo acababa).
ü
Que
la descendencia de la mujer le aplastaría la cabeza, es que Jesús, Su hijo y el
hijo de la mujer María, lo aplastaría o aniquilaría por siempre, al bajar a a
los infiernos (por haberse echado encima todos los pecados de la humanidad), a
juzgar a los cautivos y a acabar con el imperio de satanás.
¿Dónde
estuvo Jesús esos tres días desde su muerte hasta su resurrección? ¿Qué pasó
con Él cuando terminó su sufrimiento visible de la cruz y expiró? ¿Adónde fue
en espíritu y qué fue a hacer mientras su cuerpo físico descansaba en la tumba?
Fue a los
mismos infiernos a quitarle a Satanás y sus huestes las llaves del Hades y
de la muerte, predicar el evangelio a los muertos, sacar de allí a los que
creyeron en Él para llevárselos al cielo. Fue a ABRIRNOS LA PUERTA DE LA
PRISIÓN para que estuviéramos libres del yugo de satanás.
En esos tres
días, entre su muerte en la cruz y su resurrección, Jesús ejecutó lo que
Dios le dijo a Adán, a Eva y a la serpiente, en el Jardín del Edén. Jesús
se separó de su cuerpo, pero Su Espíritu, estuvo haciendo lo que vino para
hacer, herir de muerte a la serpiente en la cabeza.
Y antes de ir voluntariamente a su sacrifico de
muerte en la cruz, para la redención y liberación de todos nosotros, Jesús
vaticinó la derrota total de satanás, el “dios” de este mundo:
Juan 12:31: (…) Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de
este mundo será echado fuera (…)”; refiriéndose a Satán.
Y dijo Jesús,
según Juan 16:11: (…) y de juicio, por cuanto el príncipe de
este mundo ha sido ya juzgado (…).
Lo juzgó y
le quito el poder y la autoridad sobre los hijos de Dios, abriéndonos las puertas
de la prisión en que estábamos sometidos, como lo vemos en Su palabra:
Hebreos
2:14-15: “Así que,
por cuanto los hijos participan de carne y sangre, El igualmente
participó también de lo mismo, para anular mediante la muerte el poder de aquel
que tenía el poder de la muerte, es decir, el Diablo, y librar a los que, por
el temor a la muerte, estaban sujetos a esclavitud durante toda la vida”.
Lo que hace
estar a la humanidad en temor constante a la muerte durante toda la vida y
seguir presos emocionalmente del enemigo, es no tener la seguridad de la salvación
y no conocer nuestros derechos y la autoridad que podemos usar en el nombre de
Jesús, para resistir los ataques del maligno.
Colosenses
2:15: “Desarmó
además a los poderes y las potestades, y los exhibió públicamente al
triunfar sobre ellos en la cruz.”
Hebreos
2:14: “para que por
medio de la muerte destruyera al que tenía el dominio sobre la muerte, es
decir, al Diablo”
Jesús pagó
el rescate con su sangre, descendió a los infiernos y le quitó al diablo las
llaves de la muerte. Predicó el Evangelio a todos los que estaban en el Hades,
desde Adán hasta ese día y como muestra de que había vencido, Jesús resucitó a
los que le habían aceptado y estaban esperándolo en el Hades y muchos de ellos,
quizás los que habían muerto más recientemente y tenían todavía familiares
vivos, se les aparecieron a sus conocidos, ates de subir con Jesús al
cielo que abrió en su ascensión.
No más
superstición: que el gato negro, que romper un espejo, que pasar debajo de una
escalera, que alguien lleve a una bruja nuestra foto para que nos echen maldiciones,
nada de fetiches, amuletos, creer en la mala suerte, hacernos tirar las cartas,
buscar curanderos, creer en maleficios, SOMOS Y ESTAMOS LIBRES de todo esto, NO
TENEMOS MÁS MIEDO. Jesús nos sacó de la prisión y solo debemos abrir las
rejas de la cárcel dando un paso en Fe y apropiándonos del triunfo de Jesús
para ejercer poder sobre nuestro entorno y nuestras vidas.
Yo no sé
usted, pero haciendo este mensaje fundamentado en la palabra de Dios, yo me
entusiasmo y me lleno de alegría. Satanás ha sido vencido y Jesús nos dio su
nombre para confrontarlo cuando nos ataca. Satanás se avergüenza cuando le
nombramos a Jesús, pues se acuerda que lo derrotó y despojó legalmente de su
autoridad sobre nosotros pagando el precio de nuestro rescate. Y que le quitó
las llaves del Hades. Y cuando resistimos al Diablo, él huye de nosotros. Y
también nos libró del miedo a la muerte y de la esclavitud de la superstición.
¡Somos
LIBRES y LIBRES PARA SIEMPRE! PÁRESE YA Y ABRA LAS PUERTAS DE SU CÁRCEL EN
EL NOMBRE DE JESÚS.
PABLO JOSE RAMIREZ H
PABLO JOSE RAMIREZ H

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