ORAR EN LENGUAS



¿Qué es hablar en lenguas?

Hablar en lenguas es la habilidad sobrenatural de hablar un lenguaje que nos es desconocido. Es algo que no podemos aprender porque es un don o regalo de Dios y del Espíritu Santo. La Biblia dice que cuando hablamos en lenguas, la mente debe seguir la oración de nuestro espíritu. La mente no lo entiende, pero el Espíritu Santo sí.



 1 corintios 14:14-17; (…) Pues si yo oro en una lengua extraña, es verdad que estoy orando con mi espíritu, pero mi entendimiento permanece estéril.  ¿Qué debo hacer entonces? Pues debo orar con el espíritu, pero también con el entendimiento. Debo cantar con el espíritu, pero también con el entendimiento. Porque si tú alabas a Dios solamente con el espíritu, y una persona común y corriente te escucha, no podrá unirse a ti en tu acción de gracias, pues no entenderá lo que dices. Tu acción de gracias podrá ser muy buena, pero no será útil para el otro (…).

La razón o la lógica, no puede detener el poder sobrenatural de Dios de moverse en nuestra vida. La razón puede hacer que nos avergoncemos de hablar en lenguas, pues para el mundo estamos disvariando. Pero nunca debemos sentirnos avergonzados de este hermoso regalo del Espíritu Santo. Muchos dejan de hablar en lenguas porque no tienen sentido y no las entienden en su mente natural y limitada. En el momento que nos avergonzamos o pensamos que nos oímos locos orando en lenguas, el Espíritu Santo es apagado y contristado. Esto hace que una persona se estanque en el espíritu. Por eso no se puede avanzar o expandirse en el espíritu. Si queremos movernos en lo sobrenatural, debemos ir más allá de nuestra razón.

Hechos 2:4; (…) Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen (…).

En estos dos pasajes se menciona claramente "orar y hablar en lenguas”.  Este tipo de oración y/o lenguaje, equipa a los creyentes para comunicarse con Dios en un nivel único y nos empodera para vivir efectivamente la vida sobrenatural. Por eso es que el diablo ataca incansablemente nuestra mente para que no usemos esta clase de oración, al hacernos sentir como unos estúpidos con temor a que el que nos escuche se burle o nos diga chiflados. Y este ataque lo hace porque sabe del fuerte potencial que tiene en el creyente, ese lenguaje privado con Dios, ya que nos llena de un denuedo que nos impulsa a predicar y/o enseñar la palabra de Dios, lo cual nos permite ahuyentar su reinado de oscuridad en nuestra vida y en la tierra.

La habilidad para orar en lenguas, que recibimos como un regalo de Dios al ser bautizados en el Espíritu Santo, (por imposición de manos), no es para usarla una vez y luego dejarla a un lado. El evangelista Reinhard Bonnke[1] comenta sobre los dones del Espíritu, enfatizando que “no son señales de honor sino herramientas para trabajar.”

Hechos 19:6; (…) Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban (…).

El don de lenguas es algo que el apóstol Pablo apreció profundamente, y por ello escribió casi un capítulo entero de instrucción sobre ese regalo de Dios para los creyentes. El capítulo 14 de la primera carta a la Iglesia de Corinto. Igualmente, el mismo Jesús nos advirtió sobre ese nuevo lenguaje cuando nos encargó la gran comisión de evangelizar al mundo no creyente.

Marcos 16:17; (…) Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas;

Podemos resaltar al menos cinco beneficios de orar en lenguas, los cuales cambiarán nuestras vidas para siempre.

1.    Orar en Lenguas nos da un entendimiento sobrenatural de los misterios de Dios.
El Espíritu Santo es de Dios y es el único que sabe todo lo que piensa Dios y el que conoce de antemano toda nuestra vida futura. Y Dios quiere contarnos todos los detalles de nuestra vida y los planes que El mismo diseñó para nosotros, y sobre los cuales nos va a pedir cuentas de cómo los cumplimos, cuando pasemos al Tribunal de Cristo.
1 Corintios 14:2; (…) Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios (…).
El Espíritu Santo vive dentro de nosotros. Y más aún, Él quiere revelar los misterios de Dios, Su voluntad para nuestra vida y la salida a las circunstancias que estamos enfrentando.
¿Cómo accedemos a esta revelación? Por medio de comunicarnos con el Espíritu Santo en Su lenguaje. Recordemos que Pablo define al Espíritu Santo como Aquel que “todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.” (1 Corintios 2:10). Cuando oramos en el Espíritu, descubrimos, que cosas que eran misteriosas y desconocidas, comienzan a aclararse rápidamente.

2.     Orar en lenguas nos concede el acceso a otros dones de poder del Espíritu Santo.
El orar en lenguas nos muestra los 9 dones de poder del Espíritu Santo para nuestra vida. Por ejemplo: la palabra de ciencia, palabra de sabiduría, la profecía, don de fe, el discernimiento de espíritus, el de milagros, el de sanidades, el de lenguas, (distinta orar en lenguas), el de interpretación de lenguas.
Recordemos que no estamos orando en una dimensión natural, sino en una totalmente espiritual. Por ello, no debe sorprendernos que mientras estemos orando en lenguas, el Espíritu Santo nos dé una visión sobrenatural acerca de algo, guiándonos a orar por la gente y dándonos claridad sobre las personas y situaciones, para que oremos efectivamente y rompamos las fortalezas espirituales que los están influenciando.
1 Corintios 12:8-10; (…) Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu… A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas (…)”

3.    El Orar en lenguas mientras leemos la Biblia, nos la muestra en una nueva manera viva.
Lamentablemente para muchos creyentes, leer la Biblia les parece desgastante y que les quita tiempo y vida, que pueden usar leyendo otros libros que les da conocimiento humano.
Juan 16:13; (…) Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir (…).
La Biblia no son solo historias, ni un simple registro de hechos pasados. El mismo Espíritu Santo que inspiró la escritura y el ensamble de las Sagradas Escrituras vive dentro de cada creyente y desea guiarnos a través de la Biblia, y hacer que las palabras salten de las páginas dándonos entendimiento sobre temas confusos, y empoderándonos para aplicar la Palabra de Dios en nuestro diario vivir. Él quiere mostrarnos lo que falta por venir y ayudarnos a descubrir nuestro papel en la historia que Dios está desarrollando. El Espíritu Santo “brilla como una linterna en la Escritura, mostrándonos las cosas ocultas que no se ven a simple vista.”
Jeremías 33:3; (…) Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces

4.    Cuando oramos en lenguas, estamos hablando directamente a Dios.
“Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios.” (1 Corintios 14:2)
Al orar en lenguas, tenemos una línea directa con el presidente del universo. Algunas veces, mientras oramos en nuestro idioma nativo, tenemos la tendencia a desviarnos y distraernos en nuestra mente. Podemos empezar a quejarnos. Podemos empezar presentar nuestra lista de peticiones – y cuando hemos terminado de leérselas a Dios, nos sentimos más cargados que aliviados (por estar pensando activamente en todas y cada una de esas circunstancias). Las lenguas nos mantienen hablando directamente con Dios, orando de acuerdo a Su perfecta voluntad.
Romanos 8:26-28; (…) Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.  Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos. Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados (…).

5. Orar en lenguas, nos empodera para la batalla espiritual desde una posición de victoria.
“Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu.” (Efesios 6:18).

El orar en lenguas no es una especie de fórmula mágica que nos garantiza un estilo de vida libre y fácil de salud, riqueza, prosperidad y todas esas necesidades. Jesús nos asegura que, en esta vida, tendremos tribulaciones (nadie se escapa, así sea el mejor y más dulce creyente del mundo. En el mismo pasaje, el mismo Jesús declaró que Él ha vencido al mundo. La victoria ya ha sido asegurada en el Calvario.
Juan 16:33; (…) Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo (…).
En momentos de prueba y ataque, es fácil estar tristes, asustados y/o deprimidos y no sabemos qué o cómo orar. Pero es ahí donde debemos darle la gloria a Dios por Su Santo Espíritu, que lo dejó como Su manifestación en este mundo, para que sea nuestro consolador y ayudador en los momentos de aflicción y/o tribulación.
Pablo nos recuerda “pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.” (Romanos 8:26).
Cuando estemos dando la batalla en el combate espiritual contra los ataques del diablo y sus huestes de maldad, es fácil comenzar oraciones que están de acuerdo con la intensidad del ataque, enfatizando el problema en lugar de enfocarnos en la inmensidad de la victoria comprada con la preciosa sangre, que Jesús ganó en la cruz. Orar en lenguas nos empodera para estar de acuerdo con el plan de victoria de Dios para nuestra vida y circunstancias, sin importar lo que está ocurriendo alrededor. No niega la realidad; simplemente nos posiciona para estar de acuerdo con la verdad más alta de la Escritura: que la victoria ha sido comprada, y es mía a través de Jesucristo.

Conclusión:

Orar en lenguas no nos hace mejores o más ungidos cristianos. No nos eleva instantáneamente a un estrellato espiritual. Hay muchos creyentes que hablan en lenguas, pero viven como los malvados. Sin embargo, las lenguas es un don importante y disponible para los creyentes de hoy.

Lamentablemente no usamos mucho este lenguaje privado para comunicarnos con Dios sin que el diablo se entere ni entienda, porque parece estúpido, fuera de norma e inentendible a nuestra mente natural humana.

Pero nunca debemos olvidar que la sabiduría de Dios es infinitamente superior a lo que nuestra mente natural puede entender, y si nos dejó establecido este método para hablar y recibir de Él en oración, debe ser porque lo considera muy importante para nuestro crecimiento espiritual, así parezca tonto.

El apóstol Pablo nos recuerda la forma como Dios trabaja en nuestras vidas, para taparle la boca a los intelectuales y sabios de este mundo:
“Sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia.” (1 Corintios 1:27-29)

Solo porque nuestra mente no pueda entender los porqués de las maneras de Dios, no nos da el permiso de ignorarlas. La oración en lenguas es con seguridad un misterio, pero al mismo tiempo, es un poderoso don que no solo enriquecerá nuestra vida de oración personal, sino que nos llevará a una mayor intimidad y comunión con el Espíritu Santo.

Orar en lenguas es uno de los principios básicos del Cristianismo y de lo sobrenatural. Muchos no saben o no creen en el poder detrás de orar en lenguas. El diablo trata de pelear contra el conocimiento de las lenguas en la mente de muchas personas y en muchas iglesias, porque sabe que el que practica este idioma privado con Dios, recibe revelación y empoderamiento del cual él no se puede enterar.



[1] Reinhard Bonnke fue un evangelista pentecostal germano-estadounidense, conocido principalmente por sus misiones evangélicas en toda África. Bonnke había sido evangelista y misionero en África desde 1967. Fecha de nacimiento: 19 de abril de 1940, Königsberg, Fallecimiento: 7 de diciembre de 2019, Orlando, Florida, Estados Unidos. Ayudó a cerca de 75,913,155 personas a entregar su vida a Cristo en las últimas tres décadas.

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