NUESTRAS ARMAS PARA EJERCER AUTORIDAD


Las armas con que un creyente en Jesús cuenta, son tres: El nombre, la palabra y la sangre. Veámoslas en su orden:


1.    Su nombre, Jesús:
Juan 14:14; (…) Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré (…).
Jesús nos dio el ‘Poder Legal’, el derecho judicial de usar Su Nombre ¿Cuál es el valor de este Poder Legal? Esto depende de cuánto respaldo tenga, cuanta autoridad, o cuanto poder represente este Nombre.
Juan 16:23-24; (…) En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre EN MI NOMBRE, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido EN MI NOMBRE; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido (…).
Esto le da bases legales a nuestra oración, pues Él nos ha dado el derecho legal de usar Su Nombre.
Cuando tomamos nuestros privilegios, y derechos, en el nuevo Pacto y oramos en el Nombre de Jesús, pasa el problema o la necesidad de nuestras manos a las manos de Jesús; entonces El asume la responsabilidad de esa oración, y sabemos que Él dijo, “Padre, gracias Te doy por haberme oído. Yo sé que siempre Me oyes.”
En otras palabras, sabemos que el Padre siempre escucha a Jesús, y cuando oramos en el Nombre de Jesús, es como si Jesús mismo estuviera haciendo la oración – Él toma nuestro lugar.
Esto no solo coloca la oración en un terreno legal, sino que la convierte en una propuesta de negocio. Cuando oramos, tomamos el lugar de Jesús acá para establecer Su voluntad, y Él toma nuestro lugar frente al Padre
(E.W. KENYON) El nombre de Jesús es para ser usado en combate.
Marcos 16:17-18; (…) Y estas señales seguirán a los que creen: EN MI NOMBRE echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán (…).
Mateo 28:18-20; (…) Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad [autoridad] me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén (…).
Mateo 18:19,20; (…)  Otra vez os digo, que, si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. PORQUE donde están dos o tres congregados EN MI NOMBRE, allí ESTOY YO en medio de ellos (…).
Jesús nos está dando un cheque en blanco firmado, con los recursos que hay en el banco de los cielos y nos está pidiendo que lo llenemos y usemos para lo que necesitemos.
Muchos han escrito cheques pequeños, por causa de la visión pequeña que tienen de Jesús y de ese Nombre.
Conclusión: Todo lo que hagamos, todo lo que necesitemos en este mundo, se lo debemos pedir al Padre, pero en el nombre y por los méritos de Jesús. Acostumbrémonos a usar ese regalo tan poderoso, en Fe.

2.    La palabra de Dios:
Es la espada o arma ofensiva que nos dejó Dios para atacar al enemigo y hacerlo huir, cuando nos acosa. La usó el mismo señor Jesús, cuando lo atacaba al diablo recordándole la palabra de Dios. Le refutaba cualquier ataque diciéndole: “Escrito está que…
Efesios 6:17-18; (…) Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos (…).
2 Tesalonicenses 2:8; (…) Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas; porque habéis llegado a sernos muy queridos (…)

3.    La sangre de Jesús
Jesús le ofrendó al Padre, su preciosa y pura sangre, no contaminada por el pecado, para restituirnos nuestra posición espiritual como hijos de Dios, al creer en ese sacrifico en la cruz y aceptarlo como nuestro Señor y Salvador.
Apocalipsis 12:11; (…) Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.
Hebreos 12:24; (…) a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel. (…)

Ya conocemos las armas con las que nos dejó equipados papá Dios. Usémoslas.
Bendiciones
Pablo  José

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