SEA UNA FUENTE DE ÁNIMO
Todos
necesitamos ser animados en algún momento de nuestra vida. Sin embargo, la
mentalidad de este mundo raramente busca dar ánimos, sino que se enfoca más
bien en criticar y tratar de hundir a los demás. Y esa es una de las cosas que
Dios más desea cambiar en nosotros.
Animar
es:
ü
Valorar
a los demás
ü
Confiar
en sus capacidades
ü
Apoyarlos
ü
Acompañarlos.
ü
Decirles:
“Lo vas a conseguir” “Esto también pasará” “Yo te apoyo”
y,
por supuesto, ¡apoyarlos y estimularlos cuando se arriesguen a dar nuevos
pasos!
Animar
a los demás forma parte del corazón mismo de las Buenas Nuevas del evangelio de
Cristo. ¡Es exactamente lo que Jesús hace con nosotros! Y por eso Jesús nos
recuerda que:
“Así que, todas las cosas que queráis que
los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos...”
(Mateo 7:12).
Nuestro
Padre igualmente enfatiza que, así como Él nos consuela en nuestras
tribulaciones, debemos hacer los mismo con nuestros hermanos cuando estén bajos
de ánimo, por cualquiera de las cargas que a veces debemos llevar por un poco de
tiempo.
2 Corintios 1:4; (…) el cual nos consuela en todas
nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que
están en cualquier tribulación, por medio de la
consolación con que nosotros somos
consolados por Dios (…).
Una
de las claves para acelerar el crecimiento de nuestra vida espiritual y
experimentar el favor divino, es alentar, animar a los demás, sembrar en la
vida de los que nos rodean. Es vivir en una actitud positiva de apoyo y ánimo.
Bendiciones
y feliz día. Animemos a alguien hoy.
Pablo
José

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