TENDRÁS NUEVAS FUERZAS
En el transcurso de nuestra vida pasamos por
etapas de mucho trabajo ya sea en la casa, (madres criando y pendientes de su
hogar) y/o en la oficina o negocio. Es a veces más pesado para las mujeres pues
hoy en día, aparte de asumir su rol de esposas y madres, trabajan a la par que
sus esposos y aportan para la
manutención de su hogar igual y a veces más que su pareja.
El resultado de esta cada vez más agitada
vida, es el cansancio físico y/o el estrés. La Biblia nos enseña que una de las
consecuencias del pecado de Adán es que debemos trabajar y sudar por el
esfuerzo realizado para conseguir el sustento.
Génesis 3:19 »Muy duro tendrás que trabajar
para conseguir tus alimentos. Así será hasta el día en que mueras, y vuelvas al
polvo de la tierra, del cual fuiste tomado. (Versión Lenguaje Sencillo)
Por lo anterior, no debemos esperar tiempos
mágicos y vida relajada sin la ayuda de Dios. Debemos entender que a pesar de lo que vivamos
hoy en el mundo natural, podemos esperar que Dios haga algo grande y mejor en nuestra
vida. Él nos recuerda que (…) los que esperan a Jehová tendrán nuevas
fuerzas (…). Isaías 40:31
Esperar a Dios es tener expectativa de algo grande que viene de parte de
Él, estar expectante, buscar y tener esperanza en Él. Es pasar tiempo con Él en
su Palabra y en su presencia. No preocuparse, ni sentirse frustrado ni de mal
genio, mientras esperamos en Dios. Es mirar el futuro con esperanza. Si no hay esperanza, o expectativa, no
hay fe; si no hay fe, no hay cambio permanente en nuestra vida, y si no
hay cambio permanente, lo único que podemos esperar tener por el resto de nuestros
días es lo que estamos viviendo hoy.
Por eso es que tenemos que tener esperanza. Porque si hay esperanza, entonces ejercitamos nuestra fe. Y si tenemos
fe, podemos tener cambios positivos y entonces lo que estamos viviendo hoy no
es lo último que vamos a vivir. Hay algo más grande y poderoso que Dios
quiere hacer en nuestra vida, pero para
eso hay que esperar en el Señor.
Pablo tenía un aguijón permanente en su vida que afectaba su cuerpo
(persecuciones, ataques, pedreas, latigazos, prisiones, etc.), por el que oró
en tres ocasiones para que le fuera quitado. La respuesta de Dios fue: (…)
Bástate
mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad. (…)
2 Corintios 12:9. Entonces ¿Qué debemos hacer cuando hemos orado tres
veces para que se nos quite de la vida la carga y el estrés por el que
transitamos? La respuesta es lo que hizo Pablo: Gloriarse de buena gana en sus debilidades.
Cuando somos
débiles y entendemos que solo con el poder de Dios es que se nos aliviará el
camino, entonces aprendemos a esperar en Él y logramos la victoria.
Es agarrándonos
de Dios en oración, meditación, acciones de gracias y alabanza, que liberamos Su
fuerza en nuestras vidas.

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