ALGUNOS ENEMIGOS DEL DINERO


Hay cosas que son enemigas del dinero. Veamos algunas de ellas:


EL EXHIBICIONISMO.
Es cuando usted comienza a gastar la plata en cosas que no necesita. Sólo porque el vecino estrenó carro usted quiere estrenar también. O cuando usted compra algo que normalmente no es vital ni lo necesita y lo hace sólo para demostrar que también puede hacerlo, y se complica la vida. Debemos vivir de acuerdo a nuestra realidad, sin estar comparándonos con ningún otro. No debemos compararnos con nadie. La solución, comience a ser un poco menos exhibicionista.
I Timoteo 6:8; (…) Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto (…).

EL AFÁN DE QUEDAR BIEN.
Eso se llama vivir con base en las costumbres sociales. Lo que pasa es que entra ese nudo en el estómago porque viene Navidad, son como ocho mil en la familia y la costumbre era que todos nos dábamos regalos. Son veinte sobrinos, no sé cuántos tíos, así que se tiene que comenzar a comprar regalos desde noviembre para quedar bien con todo el mundo. Si no se dan regalos en esa fecha, ¿qué van a pensar de nosotros? Entonces coja la tarjeta de crédito, aparte la prima de navidad y empiece a gastar. El afán por quedar bien es otro de los enemigos más grandes que tiene el dinero. No se trata de no tener detalles, pero si no tiene con qué y el dar regalos lo va a estresar o a endeudar, ¿por qué los da?
Los siguientes versículos nos hablan que la única cosa que debemos hacer es servirnos en amor los unos a los otros. ¿De qué le sirve a alguien regalar muchas cosas materiales si apenas vemos o queremos a esa persona? Mejor visitémoslo más seguido. Si este año no puede dar regalos, no los dé.
1 Corintios 16:14; (…) Todas vuestras cosas sean hechas con amor (…).
Gálatas 5:13; (…) Servíos por amor los unos a los otros (…)

EL PODERÍO.
Al tener dinero, algunas personas se sienten muy poderosos: “hago lo que quiero pues tengo con qué”. Mientras tiene dinero, todo el mundo quiere o demuestra ser su amigo; pero cuando se le acaba, ni lo voltean a ver. El dinero aparentemente puede comprar cosas, pero cuando se termina, se va todo. No hay que malversar los fondos que Dios nos da. Nosotros somos administradores del dinero que Dios nos da, no somos dueños. El único dueño del oro y la plata es DIOS. Recordemos que Él nos dice: Del 100% que te estoy entregando, el 10% es mío, lo demás es tuyo. Cada uno de nosotros vamos a tener que dar cuenta de todo el dinero que pasa por nuestras manos. Antes de gastarlo, preguntémosle a Dios como dueño de ese dinero, en qué lo podemos gastar. En este mundo, al que es derrochador no se le deja a cargo del manejo del dinero, sino al que es un buen administrador; de la misma forma sucede con Dios.
Hageo 2:8 8; (…) Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos (…)

LA RUMBA PERMANENTE
Hay gente que hace fiesta por todo. Que, por el Día del Trabajo, de los novios, de la secretaria, de lo que sea. Se gasta el dinero por gastarlo nada más sin pensar en el ahorro y en el buen encauzamiento del mismo. Imagínese que viniera su jefe y le dijera: “Aquí hay 10 millones, guárdemelos, yo voy a regresar dentro de un año”. Y usted comienza a gastárselo. Eso es lo que hacemos a veces con lo que Dios nos da. Pero Él nos va a pedir cuentas de todo.
Mateo 25:19; (…) Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos (…).

LA ILUSIÓN DEL JUEGO.
Hay personas que ganan dinero, pero gastan una parte para jugarlo en la lotería, o algo parecido. “Los juegos son formas de empobrecer a muchos para enriquecer a unos pocos”. El Señor es el que bendice nuestra vida y trae la provisión que necesitamos, El que da semilla al que siembra y pan al que come, Él que multiplicará tu sementera. La bendición de Jehová enriquece y no añade tristeza con ella
2 Corintios 9:7-11; (…) 8 Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra; como está escrito: Repartió, dio a los pobres; Su justicia permanece para siempre. Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia (…),

GASTAR POR GASTAR.
Eso se llama derrochar. Hay personas a las que el dinero les quema las manos, les estorba. Existen empleados a los que se les paga el 16 y el 30 de cada mes y tres o cuatro días después de recibir la quincena ya están pidiendo dinero prestado. Ese es el espíritu saltón y devorador de que habla la Biblia que no nos deja ver la plata, y también nos dice cual remedio para esto. DIEZMAR. Es una promesa de Dios y es en lo único que nos pide que LO PROBEMOS para ver si nos cumple o no:
Malaquías 3:10-12; (…) Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos (…).

LOS VICIOS.
Gastarse el dinero en vicios no sólo es malo para el bolsillo, sino que afecta la salud y el espíritu. Por ejemplo ¿Los hombres alguna vez hemos hecho cuentas de cuánto nos hemos gastado en licor, drogas, cigarrillos y mujeres? De repente ni las hagamos para no darnos cuenta de lo terrible de la cifra. Los vicios son una falta de disciplina y control. La Palabra dice que nuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo y debemos respetarlo.
1 Corintios 6:18-20; (…) ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios (…).

INDISCIPLINA.
¿Quiénes llevan un presupuesto o control de gastos en su casa? Eso no es tacañería, es DISCIPLINA. Si tuviéramos la disciplina de un control de gastos, sabríamos cuanto nos ganamos y en qué nos lo gastamos y podríamos ahorrar de una mejor forma. Eso es sabiduría. Recordemos que la disciplina y el orden son muy beneficiosos, nos permiten obtener cosas en la vida. Padres ordenados, tendrán hijos ordenados. Debemos enseñarles a nuestros hijos a hacer lo mismo, a tener disciplina y control.
Hebreos 12:7-11; (…) Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos. Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? Y aquéllos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad. Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados (…).

HACER CASTILLOS EN EL AIRE.
Es bueno soñar. Pero todos tenemos que tener las manos levantadas hacia el cielo, y los pies bien puestos en la tierra. Todos los negocios son buenos en papel, pero cuando los ponemos a funcionar, la mayoría de las veces no nos resultan. Tenemos que ser realistas y saber planificar. Recordemos la parábola de los talentos. Cada quien tiene diferentes capacidades para hacer ciertos negocios y al dinero que tiene puede sacarle más, multiplicarlo. No debemos meternos a hacer cosas más grandes de lo que debemos. Así no funciona un negocio. Todas las cosas comienzan pequeñas y llegan a ser grandes a través de un proceso. Si hay algo que puede matar la esperanza es estar endeudado sin tener de donde producir para pagar.
Lucas 8-30; (…) Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, 30 diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar (…).

RECOMENDACIONES FINALES

1.     DIEZME
Debemos aprender a administrarnos bien a nosotros mismos. Hagamos nuestros presupuestos. Tomemos todos nuestros ingresos, descontemos el 10% del diezmo, el 10% de ahorro y vivamos con el 80%. Si le creemos a Dios probaremos que el 80% de esa forma RINDE MAS que el 100% de la forma tradicional y desordenada.
2.     PLANIFIQUE.
Comience por hacer un presupuesto. Dios ya le hizo su plan para esta vida, pero ¿cuál es la parte que usted va a poner para que se haga realidad ese PLAN que Dios tiene para usted en la tierra? Usted verá su fe funcionar increíblemente cuando tenga su presupuesto y vea que su vecino gana tres veces más, pero vive peor que usted. Créale al Señor y Él le va a respaldar.
3.     APRENDA A ECONOMIZAR, CREE UNA CULTURA DE AHORRO.
Así suene feo y lo critiquen en su casa, no deje de insistir a su familia en esa cantaleta de “apaguen las luces” “el teléfono se hizo para acortar distancias, no para alargar conversaciones”. Aprenda a economizar en las cosas pequeñas. Hay que comprar cuando está en oferta. Hay que ser inteligente para hacer las cosas.
4.     APRENDA A CUIDAR LAS COSAS.
De buen trato a las cosas, así duran más. Aprendamos a cuidar las cosas importantes que Dios nos ha dado. Cuide su cuerpo, no abuse de él; si lo hace, no va a gastar ni en médicos ni en medicinas. Cuide su tiempo, el tiempo perdido jamás se repone. Aprovéchelo bien. Esa es otra forma de evitar el desperdicio del dinero.
5.     SEA ORDENADO
Aprenda a ser una persona ordenada, tenga un lugar para cada cosa. ¿Tenemos en la casa un fólder con las escrituras de la casa, con los documentos de la funeraria, con las facturas de servicios públicos, muebles y equipos comprados, las garantías, etc.? Sea ordenado, así, las cosas le van a funcionar diferente. Jeremías 10:12 El que hizo la tierra con su poder, el que puso en orden el mundo con su saber, y extendió los cielos con su sabiduría. Dios es un Dios de orden. Si mi papá supremo es ordenado, ¿cómo debería de ser yo?
6.     ENSEÑE A ADMINISTRAR.
Usted puede bendecir enseñando a sus hijos a valorar las cosas. Hay cosas que puede regalarles, pero no es lo mejor. Enséñeles a administrar a los hijos, no tenga miedo, pero comience con usted. A economizar, el valor del dinero, del trabajo. Deles obligaciones en la casa. Les hace mucho daño si no les enseña eso. ¿Cuándo ha ido su hija sola al Éxito o al D1? ¿Le ha enseñado a comprar? Si no le va a ir mal cuando se case. Cuando uno empieza, va viendo cómo le alcanza. No tenga temor. Si un hijo ya está produciendo y vive con usted que pague la luz, o el agua o ambos eso es bueno para ellos. Eso les va a enseñar a desprender el dinero de su corazón, van a aprender a honrar a sus papás. Si no trabajan, que hagan algo en la casa, que ayuden en las labores de la casa y así cuando les toque el momento de salir a trabajar, van a ser muy bien apreciados. No le haga TODO a sus hijos pues les está haciendo un gran daño para su vida futura.

“Padre Celestial, gracias por tu presencia, la de tu Espíritu Santo, entendemos que hay enemigos del dinero, y no queremos caer en uno de ellos. Enséñanos a ser personas ordenadas, previsoras. Tu Palabra dice que la fe sin obras es muerta y nosotros queremos que nuestra fe sea viva. Te pedimos sabiduría para hacer un presupuesto correcto, Tu gracia para que los cielos sean abiertos y podamos tener los recursos adecuados y suficientes para disfrutar y bendecir a otros. Te ruego que tu gracia y favor traiga una multiplicación a mi hogar. Amén”.

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