¿CÓMO LLAMA DIOS A SU PALABRA?
1. Agua que limpia el alma
§ La Palabra es el Agua de Dios
que lava y riega nuestra alma, limpiándola de pensamientos y emociones del
mundo.
Efesios
5:26; (…) para
santificarla, habiéndola purificado en el
lavamiento del agua por la palabra (…).,
Apocalipsis
1:15; (…) y sus pies
semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas (…).
El Canasto de Carbón - ¿Por qué deberíamos leer la
palabra de Dios?
Se
cuenta la historia de un anciano que se mantuvo en una granja en las montañas
de Kentucky oriental con su joven nieto. Cada mañana, el Abuelo se sentaba
temprano en la mesa de la cocina para leer su vieja y estropeada Biblia. Su
nieto que quería ser tal como él, intentó imitarlo de cualquier manera.
Un día
el nieto preguntó, “Abuelo, yo intento leer la Biblia, me gusta, pero yo no la
entiendo, y lo que logro entender se me olvida en cuanto cierro el libro. ¿Qué hay de bueno en leer la Biblia?, preguntó el
Nieto
El
Abuelo calladamente dejó de echar carbón en la estufa y dijo: “Baja el canasto
de carbón y ve al río y tráeme un canasto de agua.”
El
muchacho hizo tal y como su abuelo le dijo, aunque toda el agua se salió antes
de que él pudiera volver a la casa.
El
abuelo se río y le dijo, “Tendrás que moverte un poco más rápido la próxima vez”.
y lo envió nuevamente al río con el canasto para intentar de nuevo. Esta vez,
el muchacho corrió más rápidamente, pero de nuevo el canasto estaba vacío antes
de que llegara de vuelta a casa. Ya sin respiración, le dijo a su abuelo que
era “imposible llevar agua en un canasto,” y fue a conseguir un balde a cambio.
El
anciano dijo: “yo no quiero un balde de agua; yo quiero un canasto de agua. Tú
puedes hacer esto. Tu simplemente no estás intentando lo suficiente,” y salió a
la puerta para mirar la prueba del muchacho de nuevo. A estas alturas, el
muchacho sabía que era imposible, pero quería mostrar a su abuelo que aun
cuando corriese tan rápido como podía, el agua se saldría antes que llegase a
la casa. El muchacho sacó el agua y corrió fuerte, pero cuando llegó donde su
abuelo el canasto estaba de nuevo vacío. Ya sin poder respirar, dijo; “¡Mira
Abuelo, es inútil!” “¿Por qué piensas que es inútil”? dijo el anciano, “Mira
dentro del canasto”.
El
muchacho miró el canasto y por primera vez comprendió que el canasto parecía
diferente. En lugar de un sucio canasto carbonero,
estaba limpio.
“Hijo
–dijo el abuelo – esto es lo que pasa cuando tu lees la Biblia. Tal vez no
puedes entender o recordar (retener) todo, pero cuando la lees, te cambiará (limpiará)
el interior. Ésa es la obra de Dios en nuestras vidas. Nos dejó Su palabra
para que la estudiemos y cambiemos desde adentro, de manera que lentamente nos transformemos
en la imagen de Su Hijo.”
Juan 15:1-3; (…) Yo soy la vid
verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo
quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Ya
vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado (…).
§ No usemos agua solo el
domingo, bañémonos todos
los días.
§ Cada uno de nosotros tenemos la habilidad de
regar (hablar, predicar, enseñar la palabra). el apóstol Pablo dice: “Yo sembré, APOLOS
REGÓ”, (1 Corintios 3:6).
Proverbios
18:4; (…) Aguas profundas son las palabras de la boca del hombre; y arroyo que rebosa, la fuente de
la sabiduría (…).
Santiago
3:12; (…) Hermanos
míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y
dulce (…).
§ Al hacerlo renuevo mi
entendimiento (limpio mi alma, donde están mi mente y mis emociones).
Romanos 12:2; (…) No os conforméis
a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro
entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios,
agradable y perfecta (…).
Salmo 119:9; (…) ¿Con qué
limpiará el joven su camino? Con guardar
tu palabra (…).
2.
Alimento para el Espíritu
Mateo
4:4 (Deuteronomio 8:3); (…) El respondió y
dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que
sale de la boca de Dios (…).
§
La
palabra es el alimento
para nuestro espíritu.
1
Pedro 2:2; (…) desead,
como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella
crezcáis para salvación (…).
Jeremías
15:16; (…) Fueron
halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo
y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová
Dios de los ejércitos (…).
Job
23:12; (…) Del
mandamiento de sus labios nunca me separé; guardé
las palabras de su boca más que mi comida (…).
§
Debemos
enseñar todo el consejo de Dios.
Ilustración: Envenenamiento
por ingestión.
Es conocido que algunas de las causas
comunes de muertes de niños son la malnutrición y el envenenamiento. En
Latinoamérica el 95% de los niños menores de 4 años, son los más vulnerables a
esto. De la misma manera, el diablo quisiera matarnos de inanición o por
envenenamiento espiritual. El quiere que no nos alimentemos con la palabra de Dios,
o que recibamos palabra o enseñanzas contaminadas.
§
Los
bebes no se alimentan solos, para eso tienen a sus padres.
Job
34:3; (…) Porque el oído prueba las palabras, como el
paladar gusta lo que uno come (…).
§
En
tus oídos están tus
papilas gustativas espirituales.
§
El
desarrollo de las papilas gustativas,
viene con el crecimiento.
Ilustración: Los pequeñitos comen cualquier cosa.
Los
niños comen tierra, y los pollitos en el nido, abren el pico grande y cierran
bien los ojos y tragan lo que les pongan.
§ Un adulto dice, “huele mal”,
“sabe mal”. Corre al lavamanos y lo escupe.
§ Crecimiento trae
discernimiento.
§ ¿Por qué la gente quiere
escuchar nuevas doctrinas?
Hechos 17:21; (…) (Porque todos los atenienses y
los extranjeros residentes allí, en ninguna otra cosa se interesaban sino en
decir o en oír algo nuevo) (…).
§ Son cristianos con mentalidad
de griego en la iglesia.
§ Hoy en día escuchamos o
leemos los evangelios Apócrifos, buscando algo espectacular.
§ Es bueno que usted escuche a
su pastor o a su sacerdote.
Ilustración: El discernimiento fino del Chef, puede distinguir frescura, variedad.
Ilustración:
Los niños y los algodones de azúcar, ellos quieren
cosas deslumbrantes que no les sirven para vivir.
§ Muchos corriendo tras lo
espectacular se pierden de lo sobrenatural.
§ Deje que su pastor o sacerdote
le dé también verduritas, que le pique algo de Levíticos en su dieta.
§
Es
muy triste encontrar a un
cristiano sin hambre.
Ilustración:
Inapetencia es señal de enfermedad. El
problema con inapetencia, es que refleja enfermedad. Por esto decimos “enfermo que come no muere”. Igual, el
creyente que no anhela a Dios, a su palabra, no está saludable espiritualmente.
§
El
Señor quiere cenar con nosotros, tener comunión.
§
Después
de hablar de Él, deberíamos anhelar estar con Él.
Espero
que el Espíritu Santo le revele a sus corazones, la importancia de estudiar y
meditar la palabra de nuestro Dios.
Bendiciones
Pablo
José

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