EL DOMINIO (no demonio) PROPIO
El dominio propio es una de las 9 expresiones
de nuestro espíritu renovado con la palabra de Dios. El fruto que da nuestro
espíritu, tiene 9 manifestaciones (así como un solo racimo puede tener
nueve evitas) y para que sean dulces, debemos regar la semilla (palabra) que
nos fue plantada en nuestros corazones, con el agua de la palabra y abonar el
terreno con la oración y meditación de la misma.
Gálatas
5:22-23; (…) Pero
el fruto del Espíritu es amor, gozo,
paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, Mansedumbre, dominio propio (…).
De hecho, en la escalera que Dios nos
manda construir en nuestra vida hasta lograr la plena manifestación u operación
del AMOR de Dios, (para que cumplamos fácilmente su nuevo mandamiento del amor
hacia los demás), el dominio propio está ubicado estratégicamente después de nuestro conocimiento de la
palabra de Dios.
2 Pedro 1:5-8L (…) Vosotros
también, poniendo toda diligencia por esto
mismo, añadid
a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio
propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad,
afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan,
no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en
cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo (…) .
8.Amor
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7.Afecto
Fraternal
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6.Piedad
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5.Paciencia
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4.Dominio Propio
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3.Conocimiento
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2.Virtud
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1.Fe
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Si
no logramos dominio propio no podremos ejercitar con éxito la paciencia ni
mucho menos demostrar el afecto fraternal y el amor hacia nuestro prójimo,
(el cual cubre multitud de pecados y es la clave para que obre o se manifieste
nuestra fe).
Gálatas 5:6; (…) Porque en Cristo Jesús ni la
circuncisión ni la incircuncisión significan nada, sino la fe que obra por el
amor (…)
Vamos
viendo entonces, porqué en muchos casos no vemos la manifestación de nuestra fe.
En esos casos, creemos que Dios no escucha nuestras oraciones o no las responde,
porque nos falta hacer algo (ofrendas, sacrificios,
orar más, etc.) y estamos errados en la apreciación, pues normalmente lo que
sucede es que NO ESTAMOS CAMINANDO EN AMOR.
Debemos
entonces revisar de inmediato esa área de nuestra vida, para hacer los ajustes necesarios,
de manera que activemos nuestra Fe y obtengamos lo que estemos solicitando.
Este
fruto se desarrolla en la medida en que más tiempo pasemos en la presencia y en
COMUNIÓN con Dios y cuando practicamos la OBEDIENCIA a Su palabra. Recordemos que Dios quiere que señoreemos
sobre nuestros impulsos y deseos carnales, para que se manifieste nuestro
espíritu por encima de nuestra carne.
Proverbios 16:32; (…) Vale
más ser paciente que valiente; vale más dominarse uno mismo que dominar a los demás (…).
El
dominio propio lo debemos ejercer en dos componentes de nuestro verdadero ser. El cuerpo y el alma. En el cuerpo, para controlar
los deseos y apetitos carnales (comida, juego, licor, sexo pecaminoso, vicios de
distinta naturaleza) y en el alma, en el control de nuestras emociones negativas (celos,
envidias, ira, malos pensamientos de cualquier índole).
Se
necesita dominio propio para no tomar ofensas, para no enojarse cada vez que
una persona no hace las cosas como queremos que sean hechas.
Cuando
logramos hacer crecer nuestro espíritu con el alimento y lo ejercitamos con la
oración y la meditación de la palabra de Dios, desarrollamos el dominio
propio, logrando que nuestro espíritu se sobreponga a nuestra carne. Ponemos
en nuestras vidas una fuerte muralla para resistir los ataques del enemigo a
nuestras malas emociones y seremos considerados PODEROSOS ante los ojos de nuestro
Dios y mucho más fuertes y valientes que aquel enemigo que se cree capaz de
tomar por asalto nuestro ser.
Proverbios 25:28; (…) Quien no controla su carácter es
como una ciudad sin protección (…).
Yo necesito
esta palabra más que cualquiera. Esta cuarentena está perfecta para aplicar esta
palabra y mantener armonía, tolerancia y perfecta paz en nuestros hogares, por
complicada que se ponga la situación.
Bendiciones
Pablo
José

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