¿EN QUE PENSAMOS EN ESTA PANDEMIA?



Filipenses 4:8; (…) Finalmente, hermanos, piensen en todo lo que es verdadero, en todo lo que merece respeto, en todo lo que es justo y bueno; piensen en todo lo que se reconoce como una virtud, y en todo lo que es agradable y merece ser alabado (…).

Nuestro CARÁCTER se determina con base en lo que PENSAMOS. Por eso, Dios quiere que nuestros pensamientos se enfoquen en lo que Él nos dice en Su palabra que siempre es POSITIVO, PURO y BUENO, pues si leemos, meditamos e interiorizamos esa palabra TODOS los días, tendremos la herramienta necesaria para enfocar bien las diversas situaciones que se nos presentan en el día a día.

Ilustremos cómo funciona nuestro proceso mental y para ello pensemos en una tolva que recibe unos insumos y mediante un proceso (molido) arroja al final un producto. La tolva es nuestra mente:



 Alimentamos nuestra mente con CONOCIMIENTO (viendo, leyendo, escuchando), lo cual nos lleva a generar nuestros PENSAMIENTOS con relación a una situación determinada. Los bajamos a nuestro corazón como una CREENCIA y esta creencia nos lleva a unas ACCIONES automáticas para solucionar esa situación. Si como mínimo durante 21 días seguidos, repetimos las mismas acciones (comprobado científicamente) las volvemos HÁBITOS DE CONDUCTA y esos hábitos determinan nuestro CARÁCTER. Y NUESTRO CARÁCTER DETERMINA NUESTRO DESTINO.

Ahora bien, si la materia prima es LA PALABRA DE DIOS y yo CONOZCO LOS PRINCIPIOS DE DIOS (sus mandamientos, sus ordenanzas) como por ejemplo “ Por las llagas de Cristo fuisteis sanados” “ Nadie viene al Padre si no es por mi” “Yo soy Tu proveedor” “ Por NADA estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios con toda oración y suplica y con acción de gracias” “ Yo TODO lo puedo en Cristo pues El me fortalece” “ Venid a mí los que estáis trabajados y cargados que Yo os hare descansar” “ No os preocupéis por el día de mañana, por lo que habréis de comer o lo que habréis de vestir…” “Dios es mi pastor. Nada me faltara...” etc. etc., y esos principios son los que MEDITO o INTERIORIZO, los BAJO de mi mente a MI CORAZON (ese es el proceso que se ilustra como moler en la tolva y se llama MEDITAR en la palabra de Dios), termino actuando con base en la palabra de Dios, adquiero buenos hábitos y formo mi CARÁCTER igual al de Cristo, volviéndome un hombre (mujer) virtuoso y seguro, porque mi corazón TIENE grabados los principios de la palabra de Dios y de lo que tengo en el corazón es de lo que habla mi boca.
El diablo nos ataca a diario EN LA MENTE. El diablo siempre trata de INFLUENCIAR nuestros pensamientos mediante DARDOS de fuego o pensamientos malignos, derrotistas, negativos, pesimistas, que envía para que los recojamos y MEDITEMOS permanentemente en ellos, de manera que los ENTRONICEMOS EN NUESTRO CORAZÓN convirtiéndose en CREENCIAS o FORTALEZAS INEXPUGNABLES que controlan negativamente nuestras acciones. Recordemos que nosotros pensamos, hablamos y hacemos, aquello que TENGAMOS EN EL CORAZÓN. Veamos la Biblia:
Mateo 12:34-37; (…) ¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. Más yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado (…).
Todo empieza con un pensamiento, una meditación y se va al CORAZÓN y allá se vuelve una FORTALEZA (para bien o para mal). Cuando saco algo de mi corazón, lo subo a la mente y lo vuelvo palabras y ACCIONES. Si allí tengo fortalezas negativas, entonces, ¿Qué puedo hacer? Cosas negativas o pesimistas. Por eso debo GUARDAR MI CORAZÓN a través de CUIDAR MIS PENSAMIENTOS.

Para que algo LLEGUE AL CORAZÓN, primero DEBE PASAR POR MI MENTE. Entonces, ¿cómo COMBATIMOS en esta batalla? Por ejemplo: En vez  de meter en mi mente ese diagnóstico negativo de un hombre (el medico),que puede ser una realidad hoy, yo meto en mi mente LO QUE DICE LA PALABRA DE DIOS sobre la sanidad (meto en mi mente todo lo contrario al tema con el cual me está atacando el diablo o sea en este caso meto en mi mente lo que dice la Biblia contrario a las enfermedades) y empiezo a MEDITAR en la VERDAD que dice la palabra de Dios respecto a la sanidad de TODAS las enfermedades para el que CREE. Llevo CAUTIVO mis pensamientos solamente a lo que dice la BIBLIA con relación a la sanidad de las enfermedades. Busco en la Biblia todas las citas que existan sobre sanidad y declaro TODO EL DIA Y TODA LA NOCHE lo que dice DIOS al respecto en ellas, como es “ POR LAS LLAGAS DE JESUCRISTO YO YA FUI SANO” “Jesucristo llevo sobre su cuerpo todas mis dolencias y enfermedades para que yo siempre fuera sano”,  “soy sano en el nombre de Jesús” “ Rechazo ese diagnóstico y así no lo vea todavía manifiesto o no lo sienta en mi cuerpo, SOY SANO, pues los hijos de Dios caminamos por FE y no por VISTA” “Padre, decido CREERTE A TI y rechazo los diagnósticos pues Tú has dicho que Tu palabra SE CUMPLE y que Tú no eres hombre para mentir ni hijo de hombre para arrepentirte, Tus palabras son en TI SI y AMEN. Yo recibo mi sanidad ahora en el nombre de Jesús”. Lo DECLARO y CREO, DECLARO y CREO y si me vienen pensamientos negativos los RECHAZO en el nombre de Jesús y le digo al diablo: “diablo MENTIROSO, usted solo vino para robar mi fe, matar mi vida y destruirme, pero mi señor Jesús ya lo venció y juzgo en la cruz y usted está DERROTADO. Yo no le creo sus mentiras de que estoy enfermo y mucho menos que estoy grave así que váyase de mi vida ahora en el nombre de Jesús. Yo le CREO a JESÚS y YA FUI SANO.”
Romanos 12:2; (…) Y no vivan ya como vive todo el mundo. Al contrario, cambien de manera de ser y de pensar. Así podrán saber qué es lo que Dios quiere, es decir, todo lo que es bueno, agradable y perfecto (…).
Acá está LA CLAVE de nuestro TRIUNFO sobre los afanes y preocupaciones. RENOVAR nuestra mente o nuestro entendimiento, por medio de sacar los pensamientos del mundo, transformarnos, dejar el conformismo de saber solo lo que aprendimos de los hombres y meter la PALABRA DE DIOS a nuestra mente, para que baje a nuestro corazón y se vuelva un hábito reaccionar ante cualquier circunstancia de la vida o ante cualquier tribulación, creyendo en lo que dice DIOS al respecto de esa situación específica, por negativa que sea. De esa manera podemos COMPROBAR cuál es esa BUENA, AGRADABLE y PERFECTA VOLUNTAD DE DIOS para nuestras vidas.

Recordemos entonces que nuestras palabras tienen poder CREATIVO. Cuando declaramos algo, ya sea bueno o MALO, damos vida a lo que estamos diciendo. Al declarar algo, estamos profetizando nuestro futuro. La biblia es clara en recordarnos que COMEREMOS DEL FRUTO DE NUESTRAS PALABRAS, lo cual significa que obtendremos exactamente lo que hayamos estado diciendo. La clave entonces es: Renovar nuestra mente estudiando la palabra de Dios para que ante una circunstancia saquemos de nuestro corazón esas PALABRAS y las hablemos o enviemos EN LA DIRECCIÓN QUE QUEREMOS QUE VAYA NUESTRA VIDA.

Nunca podemos hablar derrota y esperar tener victoria. (No puedo, no soy capaz, etc.)
No se puede hablar CARENCIA y esperar tener abundancia. (No tengo, no me pagan, no consigo, no me alcanza).
Con nuestras palabras podemos BENDECIR o MALDECIR nuestro futuro.
Lo que estoy viviendo HOY es el resultado (cosecha) de lo que sembré ayer (hace meses o años).
No debo decir NUNCA:
Soy pobre; Soy bruto; Se me olvidan las cosas; No soy capaz; No soy agraciado; Soy malgeniado; Soy lento; No entiendo nunca nada; Soy un desdichado; No me entienden; No me comprenden; No me hacen caso; Soy torpe; No puedo hacer nada bien; Me van a despedir o a echar; No me van a pagar esa cuenta; Ese señor me va a poner problemas o trabas; Etc.
Puede ser que esos pensamientos lleguen a nuestra mente, PERO, NO DEBEMOS COMETER EL ERROR DE EXPRESARLOS.

Cuando nos lleguen esos pensamientos y estemos a punto de DECIRLOS con nuestra boca, tratemos de PENSAR lo siguiente:

“NO lo voy a decir. CANCELO en mi mente este pensamiento negativo. No voy a declarar derrota en mi futuro. No voy a declarar fracaso sobre mi vida. Le voy dar la vuelta y voy a DECLARAR favor a mi futuro, como lo dice la palabra de Dios.

Declaremos abundancia de provisión, de salud, de paz, de bienestar, en nuestra familia, durante esta cuarentena. Recordemos siempre que con Dios en nuestro hogar, lo mejor está por venir.

Bendiciones
Pablo José

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