LA PAREJA DE ESPOSOS SEGÚN PAPÁ DIOS
No
fueron siete instrucciones las que el Espíritu Santo dio a los casados. Solo
fueron dos, una para cada uno de ellos.
Efesios 5: 33; (…) Por lo demás, cada uno de
vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a
su marido (…).
Por
estos 2 mandatos, cada uno de los cónyuges
va a tener que rendir cuentas un día ante el Señor, por el cumplimiento o no,
de lo que le tocaba hacer como pareja.
1. La instrucción al esposo es AMA a tu
esposa.
2. Para la esposa es SOMÉTETE (o respeta)
a tu esposo.
Responsabilidad
del esposo y la esposa.
La
esposa
Efesios 5:21-24; (…) Someteos unos a otros en el
temor de Dios. Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque
el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la
cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a
Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo (…) .
(versículo 22) Las casadas
estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor
¿A
quién le habla este verso?
ü
A
las mujeres.
¿Por
qué entonces tantos esposos se interesan en este versículo?
ü
Esposos
este verso no está dirigido a ustedes.
La
esposa es llamada a sumisión.
Colosenses 3:18; (…) Casadas, estad sujetas a
vuestros maridos, como conviene en el Señor (…)
ü
Esto
de respetar y honrar a su marido, es de manera voluntaria.
ü
Es
acompañar y apoyarlo en la toma de decisiones.
¿Por
qué?
ü La fortaleza de la mujer está en su
sumisión, a Dios, y a su esposo.
ü Pueden ganarlos sin palabras, por
medio de sus acciones.
1 Pedro 3:1-2; (…) Asimismo vosotras, mujeres,
estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la
palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando
vuestra conducta casta y respetuosa (…).
Podemos
desde solteros, aprender a tener un buen matrimonio.
ü Pablo dijo que la juventud no sabe
cómo estar casada.
Tito 2:4-5; (…) que enseñen a las mujeres
jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas
de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no
sea blasfemada (…).
ü Debemos aprender, primero por la
Biblia, que nos instruye.
ü También las señoras mayores con
matrimonios, deben manejarse a la manera de Dios.
El
esposo
Efesios 5:25-27; (…) Maridos, amad a vuestras
mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para
santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a
fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni
arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha (…).
(Versículo 25) - Maridos,
amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí
mismo por ella
¿A
quién le habla este verso?
ü A los varones.
ü Así como el esposo no debe pedir o
exigir a su esposa la sumisión, las esposas, no deben pedir o exigir el amor de
sus esposos.
ü Debo hacer mi parte y escuchar lo que
Dios me pide a mí.
ü Si mi pareja no cumple con su parte, no
es mi responsabilidad hacerle cumplir. Yo solo debo obedecer en cumplir la
parte que me toca.
El
esposo es llamado a amar a su esposa, como Jesús ama a la iglesia.
Colosenses 3:19; (…) Maridos, amad a vuestras
mujeres, y no seáis ásperos con ellas (…)
¿Cuánto
ama Jesús a la iglesia?
ü No se aferró a su estatus, sino que
tomó forma de siervo, para servirla.
Filipenses 2:7; (…) sino que se despojó a sí mismo,
tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres (…)
ü Vino a servir y no a ser servido.
Mateo 20:25-28; (…) Entonces Jesús, llamándolos,
dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los
que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así,
sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y
el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo
del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en
rescate por muchos (…).
ü Entregó su vida.
1 Juan. 3:16; (…) En esto hemos conocido el amor,
en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras
vidas por los hermanos (…).
ü Vive para interceder por ella
Hebreos 7:25; (…) por lo cual puede también
salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para
interceder por ellos (…).
La
esposa es un regalo que debe ser valorado.
ü Los esposos no deberían escatimar
esfuerzos para nutrir y valorar a sus esposas.
Es
responsabilidad del esposo mantener alejada la contienda de su hogar.
ü El varón debe vivir con sabiduría y
honrar a su esposa.
ü Evitar peleas, para que las oraciones
no tengan estorbos.
1 Pedro 3:7; (…) Vosotros, maridos,
igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más
frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras
oraciones no tengan estorbo (…).
ü Debe aprender qué le irrita de
o a su esposa, para evitarlo.
ü Lo que bendiga a la esposa, bendice
al esposo, pues ambos son uno.
ü La contienda es la presencia
manifiesta del enemigo.
Santiago 3:16; (…) Porque donde hay celos y
contención, allí hay perturbación y toda obra perversa (…)
ü Jesús dijo que, “una casa dividida no
permanecerá”
Mateo 12:25; (…) Sabiendo Jesús los pensamientos
de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda
ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá (…)
La palabra
es muy clara. Como dice mi pastor:
Cuando nos presentemos ante Cristo, en su tribunal para los justos, nos
va a preguntar a cada uno:
Jesucristo: Pablo Jose; ¿amó y
respeto usted a su esposa mientas estuvieron casados?
Rta: Es que ella no me hacía caso.
Jesucristo: No, no, no. Yo después hablo
con ella. Usted respóndame. Cumplió su papel de amar y respetar a su esposa, si
o no.
Y ahí
será Troya.
Lamentablemente
a mí se me fue la vida exigiendo respeto y se me olvido cumplir a cabalidad mi verdadero
rol. Me dediqué a dar y a cumplir en lo material (techo, comida, estudio, etc.)
y a trabajar en exceso para el “supuesto bienestar” de mi pareja e hijos, pero,
ni me di cuenta, que más importante que lo material, era compartir, acompañar,
dialogar, respetar, desdibujándose mi verdadero papel del esposo cristiano. Amar
y respetar a su pareja. Triste decirlo. Lamento haber empezado a conocer muy
tarde la palabra de Dios. Solo el amor y la tolerancia de mi esposa y el favor
de Dios, han logrado sostener la pareja.
Dice
la palabra de Dios:
Santiago 5:16; (…) Por tanto, confesaos vuestros
pecados unos a otros, y orad unos por otros para que seáis sanados. La oración
eficaz del justo puede lograr mucho (…).
Elevo
una plegaria hoy al Espíritu Santo, para que esta palabra llegue a los corazones
de las parejas y les permita revisar, y si es posible, ajustar sus
comportamientos, para que cada cual haga lo que le toca sin mirar lo que debe
hacer el cónyuge respectivo. Cada cual debe responder ante Dios por desempeñar con
agrado, el papel que le fue confiado.
Bendiciones
Pablo
José

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