BENDIGAMOS A ALGUIEN HOY
En estos momentos
tan críticos que estamos viviendo en nuestro país, el cual ha afectado económicamente
a innumerables hogares de todos los estratos, pero con más fuerza los
emprendedores independientes unipersonales (peluqueros, manicuristas, servicio
doméstico por días, puesticos de venta de misceláneos en las calles), vemos a estos
hermanos de fe pasando necesidades y/o con problemas a veces apremiantes. Al
analizar nuestra situación, vemos que hemos sido bendecidos y que podemos
compartir de corazón ALGO con ese hermano, que lo ayude a mitigar su estrechez
o a darle solución al problema que lo agobia.
Hechos 20:35;
(…) En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los
necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.
Santiago
2:14-17; (…) Hermanos míos, ¿de qué
aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe
salvarle? Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del
mantenimiento de cada día, y alguno de
vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de
qué aprovecha? Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma (…).
Lo que decidimos dar debe ser guiado
por el amor que Dios derramó en nuestro corazón y debe ser secreto. Dios ama al que da con alegría. Dios no
recibe una semilla sembrada por alguno
de Sus hijos, si no se presenta con un corazón agradecido
“Cada uno dé como propuso en su corazón: no
con tristeza, ni por necesidad, porque Dios
ama al dador alegre”. 2 Corintios 9:7
Dar
es difícil. Nuestros pensamientos comienzan a cuestionar lo que estamos
haciendo y presentamos resistencia. El mismo Jesús tuvo indecisión cuando se
iba a dar como semilla, para plantarse como base de la futura cosecha de
nuestra salvación.
“Y
tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a
angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad
conmigo”. Mateo 26:37-38
Cuando
Cristo fue a presentarse como la semilla más grande y más preciada de Dios, su
mente y emociones se resistieron. Pero superó esa angustia ¿de qué manera? Veámoslo en hebreos 12:2:
“Puestos
los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz,
menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios”.
El
visualizó que usted y yo y miles de millones de almas nos íbamos a salvar del
inferno y a volvernos su familia, si Él se DABA (su cuerpo y su sangre) como
semilla preciosa ante Su Padre y al gozarse a futuro, fue confiado a ofrecerse.
Esa
es la actitud que debemos tener al DAR a otros. Gozarnos al saber que le
estamos aliviando una carga a un hermano en necesidad, ayudando a resolver un
problema a otro cristiano, o apoyando la obra de Dios (diezmos), apoyando un
misionero (ofrendas), etc.
.
Debemos
aprender a DAR con alegría para ayudar al necesitado, guiados por el
Santo Espíritu de Dios, y gozarnos sabiendo que esa semilla dará FRUTO a
nuestra cuenta en la misma especie de lo que damos. (Amor, consejo, alimento, dinero,
asesoría, tiempo de calidad, etc.)
El
día que entendamos la revelación del dar con alegría, ninguna semilla que demos
quedará sin cosecha y sembraremos como se describe en Salmo 126:5-6:
“Los
que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que
lleva la preciosa semilla; Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus
gavillas”.
Demos
de lo que tengamos en estos momentos de afugias para tantas personas desvalidas,
dándole primero a Dios lo mejor y sigamos con los hermanos necesitados,
con la guía del Espíritu Santo. Y tengamos la expectativa de recoger con gozo
la cosecha de esa semilla sembrada, pero en el
reino de los cielos.
D = Dispuesto
A = A
R = Recibir
Atrévase a bendecir a alguien hoy.
Bendiciones
Pablo
José

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