COMO RESPONDEMOS LOS ATAQUES A QUE SOMOS SUJETOS PERMANENTEMENTE
Es muy fastidioso ver a diario en las redes
sociales y en los medios hablados, escritos o digitales, ataques muy fuertes,
denigrantes, soeces y de muy mal gusto, contra muchos funcionarios públicos,
empresarios, intelectuales, periodistas y cualquier persona que tenga alguna
resonancia nacional o local en los municipios del país. Denigran de ellos por
igual, llámense conservadores, de derecha, de izquierda, sindicalistas., independientes,
del centro, pastores, sacerdotes, alcaldes, gobernadores, magistrados, jueces,
policía, ejército, gran empresario, parlamentarios, ex presidentes, Etc., etc.,
etc.
Les endilgan adjetivos calificativos y
desobligantes, se meten con sus familias, los juzgan y condenan públicamente
sin pruebas y sin respetarles el derecho a la defensa, porque simplemente “escuché
que”, “mi fuente, que no puedo revelar, me dijo que”, y sueltan las famosas y
ya habituales “fake news”. Y quedan honras destruidas en cinco minutos, que
luego cuesta una vida y hasta dos, restaurar. Y todo ello, por la simple razón de que no comulgan con sus ideas
y/o porque hay intereses creados económicos o de poder, que inducen a las masas
a tener esta clase de reacciones, en la mayoría de los casos manipulando (acomodando)
la información, sin veracidad comprobada, utilizando a unos comunicadores
(medios, influencers), que perdieron el rumbo y se olvidaron de la ponderación,
objetividad y del cuidado sagrado de abstenerse de acabar honras sin vergüenza y
llevados solo por el afán de lucro económico o de destruir a un potencial enemigo de sus aspiraciones económicas, de
poder o políticas.
Se muy bien de que hablo, pues yo viví
una intensa y fea persecución personal, por el simple hecho de; como dice la
propaganda genial de Davivienda, “estar en el lugar equivocado” hace 23 años. Fueron 23 procesos penales, 2 juicios fiscales
y 2 procesos en la procuraduría, todos superados por el favor y la misericordia
de Dios. Ahí conocí lo desagradable de la injusticia, tema que no vale la pena
profundizar. Se lo duro que es la picota pública donde no me bajaban de ladrón
de cuello blanco, ver “amistades” que se esfuman rapidito, pero en contraposición
apreciar una familia de esposa, hijos, padres y hermanos, unida y amorosa a mi
alrededor, llorar de rabia y frustración ante fallos absurdos y descarados que ignoraban
o tergiversaban pruebas. Como lo escribía en mis alegatos, acá aplican es el “Indubio
contra reo, en vez del pro reo”. Sentirse solo, desesperado, denigrado. Y ahí,
en esa soledad, encontré a Dios y las respuestas a las incesantes oraciones de
mi esposa y de mi hija mayor, quienes, durante años largos, clamaron e
intercedieron ante Dios por medio de Jesús, para que yo y mis 2 hijos varones, cayéramos
doblegados a los pies de Cristo, entregándole mis cargas, mi estúpido orgullo y
mi mal carácter, aprendiendo a utilizar las poderosas herramientas (armas) con
que gané todas mis batallas.
Aprendí a no generalizar y a no juzgar
a los demás. No se debe hablar ni difundir que todos los pastores cristianos atracan
con los diezmos, ni que todos los sacerdotes son pederastas, ni que todos los
parlamentarios son rateros, etc. Eso NO ES CRISTIANO, y, supuestamente, somos
un país católico y cistiano en su gran mayoría, y seguidores de un Dios de paz,
de amor, de reconciliación y de perdón.
Por eso decidí hacer esta palabra, para
los gobernantes de mi país, y pensaba mucho específicamente en el ingeniero
Jairo Yañez, amigo de años, a quien conocí por intermedio de mi colega, su hermano
Cesar (q. e. p. d), desde cuando fui gerente de un banco privado en Cúcuta hace
40 años, y ya Jairo, muy joven, era un
empresario dedicado. Jairo hoy es el alcalde de mi ciudad natal, la hermosa Cúcuta,
y está siendo muy atacado, como lo hacen a diario a nuestro Presidente, y a la Alcaldesa
de Bogotá, entre tantos otros gobernantes.
Para todos ellos, nuestro Dios les
comparte estos versículos de la palabra de Dios, que yo apliqué en mi vida para
lograr mis victorias.
2 Corintios 10:3-5; (…) Aunque andamos en la carne, no
militamos según la carne, porque las armas de nuestra milicia no son
carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de
fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta
contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la
obediencia a Cristo (…).
La vida es una batalla, pero, los
creyentes que conformamos la Iglesia de Cristo, no la peleamos como lo hacen
las naciones. No tenemos el poder de una espada visible, ni armas
contemporáneas, para ejecutar a los enemigos o para avanzar en una agenda
guerrerista, que responda o repela los ataques a los que somos sometidos de manera
permanente. Nuestras armas son diferentes, con poderes especiales y calidad
superior. Todo cristiano es llamado a destruir completamente y demoler
violentamente, argumentos
y opiniones que se levantan contra Dios y contra las autoridades legitimante
establecidas por Él.
Romanos 13:1; (…) Sométase toda persona a las
autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y
las que hay, por Dios han sido establecidas (…).
La estrategia del apóstol Pablo, estructurada
en los versículos enviados a los creyentes de la Iglesia de Corintio, citados anteriormente,
es muy sencilla:
1. Ante el ataque, el cual normalmente es con
adjetivos insultantes y ofensivos contra nuestra persona (sin argumentos), el
cual solo busca desestabilizarnos, para que nos salgamos de casillas o se nos “salte
la piedra”, pensando de inmediato un contraataque ofensivo de palabra, es
PENSAR en lo que dijo Cristo en Su palabra, para doblegar nuestro pensamiento y
por ende nuestras emociones, aplicando los que nos indica en Su palabra y reaccionando
con paz y tranquilidad.
Proverbios 20:22; (…) No digas: Yo pagaré mal por mal; espera
en el SEÑOR, y Él te salvará (…).
1 Pedro 3:9; (…) no devolviendo mal por mal, o
insulto por insulto, sino más bien bendiciendo, porque fuisteis llamados
con el propósito de heredar bendición (…).
2. Debemos
es atacar implacablemente
las ideas—los “argumentos” y “toda altivez” disfrazada como sabiduría humana e
inteligencia. La palabra griega, okuroma (argumentos),
se usa solo en el Nuevo Testamento y se refiere a la pesadamente fortificada y
casi impenetrable fortaleza militar de las legiones romanas de la frontera.
En realidad, estos “argumentos” no son más que ideas que nuestros enemigos tratan
de meter, con mala intención, en la mente del pueblo, cuidadosamente diseñadas para
poder ser presentadas con la “altivez del pueblo” a los ojos del hombre y de
Dios. Y vemos las reacciones de jóvenes inmaduros, manipulados por los medios y
las redes, hablando pestes de personas como Uribe, Petro, Duque, Santos, en
fin, de todo el que puedan, sin ideas propias, sin conocer la verdad de los hechos,
sin argumentos y convirtiéndose en marionetas de los agazapados que buscan el daño
del funcionario, y por ahí derecho de las instituciones y del país. para beneficio
personal. “Toda altivez” es
cuidadosamente edificada de mala manera, para coercer y convencer a todos, que nuestros
juicios son superiores a los juicios de Dios.
Así que Pablo proclamó la mente como
una zona de guerra. Si la doctrina correcta triunfa en nuestros pensamientos,
la paz de Dios reina. Si la falsa doctrina, los engaños, la manipulación, la
cizaña, prevalecen, los prospectos
personales y de la sociedad son sombríos.
Pablo nos orienta es a batallar contra
los pensamientos para triunfar sobre las maquinaciones de los enemigos. Él
deseaba llevar todo pensamiento cautivo a Cristo, en los momentos que más
lo atacaban por predicarlo. La mente del cristiano debe actuar como un
centinela para frenar los pensamientos pecaminosos desde el principio.
Pablo no estaba preocupado sólo con lo básico de la piedad individual, la fe
personal, la obediencia individual y la pureza de la iglesia con lo esencial
que estos fuesen. Más bien, él deseaba cambiar la perspectiva de la gente en todo asunto
negativo. Creer que Jesús es Señor, que pelea nuestras batallas, se encarga
de nuestros enemigos y nos da la victoria en el momento adecuado, requería
que todo pensamiento fuera probado en Su palabra, para determinar
su resultado y beneficio para el cristiano.
Este plan de batalla aniquila
los múltiples esquemas de ataques de nuestros enemigos. La oración del JUSTO es
eficaz y puede mucho.
Santiago 5:16: (…) Confesaos vuestras ofensas unos a
otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del
justo puede mucho (…)
El deber de cada líder cristiano
es pelear en contra de la gente en el campo de batalla de las ideas.
Esto requiere pensar seriamente y tener el coraje para confrontar los opuestos
puntos de vista culturales (aunque sean ampliamente aceptados por la sociedad).
La reflexión en oración en cuanto a todo el consejo de Dios, manda que
la guerra tome lugar en nuestro lugar privado de oración, clamando a Dios por
revelación para saber responder y justicia divina para detener la calumnia, la
injuria y las tergiversaciones que inducen a malas interpretaciones y tratan de
distorsionar la verdad. No involucrarse en esta batalla espiritual, que nos
hacen los hombres influenciados por satanás y sus maquinaciones, es malentender
la estrategia de Pablo para la confrontación cultural y la obligación del
cristiano de “llevar cada pensamiento cautivo a Cristo.” La batalla la ganamos trabajando
sin dejarnos distraer por los insultos personales, pidiendo fuerza y resistencia
al Espíritu Santo, conformando un excelente equipo de colaboradores CREYENTES y
practicantes de los principios de las sagradas escrituras, y doblando rodillas en
oración al Padre, en el nombre de Jesús.
Y el deber de los que respetamos
a las autoridades legitimante establecidas, que están pasando por estos ataques
inmisericordes, es apoyarlos en oración ante el Padre, como nos lo recomienda
en Su palabra.
1 Timoteo 2:1-2; (…) Ante todo recomiendo que se
hagan peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias a Dios por toda la
humanidad. Se debe orar por los que gobiernan y por todas las autoridades,
para que podamos gozar de una vida tranquila y pacífica, con toda piedad y
dignidad (…).
Invito a orar por nuestro Presidente
y a mis paisanos a orar por el Ingeniero Jairo, con todo el denuedo posible, para
que tengan de parte de Dios, guía sobrenatural, de manera que se cumpla la palabra
en que podamos tener en el país y en Cúcuta,
“una vida tranquila y pacífica,
con toda piedad y dignidad”.
Bendiciones
Pablo José

Comments
Post a Comment