DEJEMOS LA QUEJADERA Y HABLEMOS POSITIVAMENTE
Un amigo me dijo hace muchos años, cuando tuve una
fuerte crisis económica y me encontraba muy angustiado, la siguiente frase
simple pero contundente:
“Pablo, si las coas tienen solución, pa que se preocupa,
y, si no tienen solución, pa que se preocupa. Conclusión, no se queje tanto y
no se preocupe”.
Yo no conocía la palabra de Dios en esa época, pero
ahí estaba una promesa y un principio de la palabra de Dios.
Filipenses
4:6; (…) Por nada estéis afanosos, sino sean
conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con
acción de gracias (…).
Ya estamos
viendo el desespero de la gente, el miedo a no subsistir, el fastidio de estar encerrados
y por ello se volcaron a las calles, con peligro para sus propias vidas, Personalmente
no tengo temor a la enfermedad (igual mi
esposa) pues nuestros principios y nuestra fe
están muy arraigados y tenemos claro
el concepto de nuestra autoridad espiritual, para
rechazar cualquier virus o ataque del maligno, PERO , no todos los creyentes y
más aún, los no creyentes, conocen o se apropian de la palabra de Dios y pueden
ser piezas fáciles de la enfermedad o del ataque del virus, por el mismo TEMOR
que manifiestan y que abre las puertas al diablo para que los infecte.
Uno de los fundamentos básicos es NUESTRA DECLARACIÓN
DIARIA. Cómo y que HABLAMOS y habilitamos para nuestra vida con nuestra boca. Veámoslo
en la palabra de Dios.
Proverbios
6:2; (…) Te has
enlazado con las palabras de tu boca, y has
quedado preso en los dichos de tus labios (…).
Hoy estamos viviendo lo que declaramos ayer.
Nuestras palabras tienen PODER. Yo viviré de acuerdo a mis declaraciones.
Proverbios 18:21; (…) La muerte y la vida están en poder de
la lengua, Y el que
la ama comerá de sus frutos (…).
Por ello debemos enfocarnos SIEMPRE en hablar
palabras de FE y VIDA.
Nunca debemos negar las circunstancias de la
realidad que estemos viviendo, sino que debemos CONFESAR lo que dice la palabra
de Dios acerca de esa situación.
Por ejemplo: Si estoy estornudando, con fiebre,
tosiendo y respirando con dificultad, no sería verdad decir que no está
enfermo, PERO, puedo aprender a presentar una situación negativa de una manera
positiva. Podemos declarar o decir: “Yo CREO que el poder sanador de Dios está
OBRANDO en mí y que estoy mejorando”.
Si no tengo los recursos para subsistir, puedo
declarar en Fe creyéndolo:
Salmos
23:1; (…) Jehová es mi pastor; nada me faltará (…).
Filipenses
4:19; (…) Mi Dios, pues, suplirá todo lo que me falta conforme a sus riquezas
en gloria en Cristo Jesús (…).
Salmos
37:25; (…) no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan
(…).
Y, de otra parte, debemos dejar la quejadera permanente.
Hoy el
Señor nos invita a meditar sobre esa fea y destructiva costumbre que, lamentablemente,
nos aqueja a todos los humanos, en mayor o menor grado de intensidad, y que en
esta pandemia se ha incrementado en muchos hogares. El quejarnos y refunfuñar
por casi todo. Veamos que nos dice la palabra de Dios a ese respecto:
Judas 1:14-16; (…) Hace ya mucho tiempo Enoc, que fue el
séptimo hombre después de Adán, habló de esta gente y dijo: «Miren, Dios viene
acompañado de miles y miles de sus ángeles. Viene para castigar a todos los que
hicieron el mal, y castigará a todos los pecadores que lo insultaron.» Esta gente se queja de todo, y lo critica todo. Sólo
quiere que se cumplan sus deseos egoístas. Habla con orgullo, y cuando habla bien de los demás, lo hace sólo para
aprovecharse de ellos.
Lamentablemente
se ha venido incrementando la tendencia a refunfuñar y quejarse de todo,
perdiéndose la costumbre de expresar gratitud y aprecio, por lo que tenemos. Las
personas se quejan por su trabajo, de su jefe, de su esposa(o), de su encierro
y/o situación actual, en vez de estar agradecidos por tener un trabajo, una
familia, una vivienda, alimento, vestuario, etc.
Muchas
personas menos favorecidas que el quejetas, estarían felices de tener ese
trabajo del que usted está refunfuñando, así no fuera el trabajo perfecto, (así le
hayan rebajado un 30% o más por esta crisis), o estarían dichosos de tener donde recostar la
cabeza y/o de tener quién lo atienda y le tenga lista las tres comidas.
Seguramente
algunos cristianos estén mal remunerados o tengan jefes terribles y difíciles
de aguantar, que los trata de manera injusta, que no les ha tenido consideración
en este tiempo, pero la solución nunca es quejarse ni refunfuñar, sino mirar
el aspecto positivo de que al menos se tiene la bendición de un trabajo
y un sueldo.
La palabra
de Dios nos manda a darle siempre gracias a Dios por la bendición que a diario se
recibe, orando siempre sin cesar para lograr que cambien esas circunstancias
adversas, si existen en nuestras vidas.
1Tesalonicenses 5:16-18; (…) Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo,
porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús (…).
Dejemos de quejarnos y hablemos en Fe positivamente.
Bendiciones.
Pablo José

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