LA DISCIPLINA PRODUCE ÉXITO


Con tristeza he visto cómo muchísimas personas en Bogotá y en mi ciudad natal de Cúcuta, en su desespero por conseguir su sustento diario y/o por salir del encierro forzoso, al cual no estaban acostumbrados, no acatan los mandatos de las autoridades y de una forma totalmente indisciplinada y altanera, salen a las calles, con peligro para ellos mismos y/o para los demás con que tienen contacto posterior a sus salidas.


Dios nos dice en Su palabra, que una persona puede llegar hasta a morir, por falta de corrección de sus malos hábitos.
Proverbios 5:23; (…) Así muere esta clase de gente que no quiere ser corregida; ¡su falta de entendimiento acaba por destruirla! (…)

Corregir hábitos implica una férrea disciplina. Y esa disciplina a veces duele. Dios mismo nos recuerda que Él, como Padre amoroso, no escatima la disciplina para Sus hijos, así le duela implantarla en nuestras vidas, tal como lo hicieron nuestros padres terrenales. Hebreos 12:6; (…) Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo (…

Disciplina 
ü  Coordinación de actitudes, con las cuales se instruye para desarrollar habilidades, o para seguir un determinado código de conducta u "orden".
ü  Conjunto de reglas para mantener el orden entre los miembros de un grupo.
ü  Instrumento, generalmente de cáñamo, con varios ramales que acaban en nudos; se usa para azotar a una persona o como instrumento para corregirla.

¿Qué nos dice la Biblia en relación con la disciplina?
Proverbios 15:32; (…) El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma; Más el que escucha la corrección tiene entendimiento (…).
Efesios 6:4; (…) Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor (…).
Hebreos 12:5-8; (…) Y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por Él; Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo.
Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos (…).
Hebreos 12:11 
Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.

Simple. Con estos versículos se aclara que Dios disciplina y azota a Sus HIJOS que AMA. Solo me tuve que preguntar entonces: ¿Soy HIJO DE DIOS? Porque si no, SOY UN BASTARDO. Entonces, busqué lo que dice Su palabra sobre SUS HIJOS y resumo lo que encontré en el siguiente cuadro:


¿Y que necesito para ser un discípulo de Jesús?
Discípulo
ü  Persona que recibe enseñanza de un maestro o que sigue estudios en una escuela. Jesús tuvo muchos discípulos de los cuales doce fueron los apóstoles.
ü  Persona que estudia, sigue y defiende las ideas, teorías y opiniones de un maestro o de una escuela, con conocimiento y pasión, aun cuando pertenezca a una generación posterior.
Dios pone en nosotros el deseo de buscarlo, pero, para hacerlo venciendo la carne que es perezosa por naturaleza, debemos disciplinarnos a nosotros mismos. Mucha gente espera que Dios inicie una relación con ellos, pero es a cada uno de nosotros que nos toca disciplinarnos en la tarea muy personal de buscarlo a EL, todos los días.
Deuteronomio 4:29; (…) Más si desde allí buscares a Jehová tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma (…).
Si adquirimos el hábito de buscar a nuestro Padre en oración y meditación de Su palabra todos los días, transitaremos el único camino garantizado para logar el éxito en todo lo que hagamos.  Obedecerlo.

¿Qué concluí?

Si quiero ser corregido para cambiar mi carácter, recibiendo todos los beneficios y regalos de parte de Dios y dando fruto apacible de justicia después de haber sido ejercitados (disciplinado):
ü  Debo ser un Hijo de Dios.
ü  Debo ser un discípulo de Jesús.
Así recibiré corrección para disciplinarme, hacer morir la carne a los pies de Cristo, lo cual me permita cumplir los preceptos de Su palabra, para crecer en VICTORIA y honrar a mi Padre haciendo Su propósito para mi vida en esta tierra.

Y por último, para los indisciplinados que no acatan las ordenanzas de nuestras autoridades civiles, nos recuerda esta palabra:
Romanos 13:1; (…) Sométase toda persona a las autoridades que gobiernan; porque no hay autoridad sino de Dios, y las que existen, por Dios son constituidas (…).

Concluimos entonces que un hijo de Dios le hace caso a su alcalde y/o su Presidente, así ni nos gusten. Por lo tanto, QUÉDESE EN SU CASA.

Bendiciones
Pablo José


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