BLOQUEOS PARA RECIBIR DE DIOS
Muchas
veces nos preguntamos por qué si creemos firmemente en Jesucristo, en Su obra
redentora, en la voluntad de Dios de darnos todo lo que le pidamos en el nombre
de Jesús, no recibimos nada de lo que pedimos. La verdad es que Dios nunca
falla, nunca miente y siempre cumple Sus promesas, o sea que por deducción
lógica, si no recibimos, la falla debe ser nuestra.
Al
estudiar la palabra, encontramos algunas de las razones por las cuales
no recibimos, y vale la pena recordarlas para que revisemos nuestra
situación personal (si nos está pasando
algo parecido), para hacer los ajustes pertinentes:
1.
Ignorancia
de la Palabra: No
conocer lo que tenemos y podemos lograr por Cristo. Isaías 5:13 Por tanto, mi pueblo fue llevado cautivo, porque no
tuvo conocimiento.
2.
Preocupaciones: Ahogan la palabra de Dios y no la
dejan dar fruto. Marcos 4:19 pero
los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras
cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa.
3.
Temor: Mata la Fe. Si Dios es amor, el
diablo es temor. 1 Juan 4:18 En el amor (En DIOS) no hay temor, sino que el
perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo.
4.
Duda: Impide que Dios nos bendiga. Santiago 1:6-7 Pero pida con fe, no
dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es
arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien
tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.
5.
Falta
de perdón: Trae
condenación y Dios no nos escucha. Marcos
11:25 Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra
alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a
vosotros vuestras ofensas. Mateo 5:23-24 Por eso, si llevas al
altar del templo una ofrenda para Dios, y allí te acuerdas de que alguien está
enojado contigo, deja la ofrenda delante del altar, ve de inmediato a
reconciliarte con esa persona, y después de eso regresa a presentar tu ofrenda
a Dios.
6.
Peleas de esposos: Dios no nos escucha la oración hasta
que haya reconciliación.
1 Pedro 3:7 En cuanto a ustedes,
los esposos, sean comprensivos con sus esposas. Reconozcan que ellas no tienen
la fuerza de ustedes, pero que también a ellas Dios les ha prometido la vida
eterna. Si ustedes lo hacen así, Dios escuchará sus oraciones.
7.
Culpa
o Condenación: Es
no conocer nuestra justificación y que Dios nos perdonó y se olvidó de nuestra
vida pasada y de todos los pecados que nos lavó Cristo con Su sangre en la
cruz. Ya no debo tener culpa pues Cristo la asumió y pagó por ella en la cruz.
Gálatas 3:13 Pero Cristo prefirió
recibir por nosotros la maldición que cae sobre el que no obedece la ley. De
ese modo nos salvó. Colosenses 2:14-15
La ley escrita estaba en contra de nosotros, pero Dios le puso fin por medio
de la muerte de Cristo en la cruz. Dios les quitó el poder a los espíritus que
tienen autoridad, y por medio de Cristo los humilló delante de todos, al
pasearlos como prisioneros en su desfile victorioso.
8.
No
cuidar la lengua, declaraciones negativas: Proverbios 16:1 Del hombre son las disposiciones
del corazón; Mas de Jehová es la respuesta de la lengua. Proverbios 18:21 La muerte y la vida
están en poder de la lengua, Y el que la ama comerá de sus frutos.
9.
Goteras
o huecos en mi Fe: Habilitan
la duda y el temor y le dan permiso al diablo para que nos ataque. Santiago 4:7 Por eso,
obedezcan a Dios. Háganle frente al diablo, y él huirá de ustedes. 1 Pedro 5:8-9 Estén siempre atentos
y listos para lo que venga, pues su enemigo, el diablo, anda buscando a quien
destruir. ¡Hasta parece un león hambriento! Resistan los ataques del diablo;
confíen siempre en Dios y nunca duden de él
10. Perder la Fe si no se recibe de
inmediato: Es
quitar la mirada de Jesús, no creerle y volver a ver sin solución, el problema
o la circunstancia por la que estoy orando. Hebreos 12:2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de
la fe. 2 Corintios 5:7 Porque
por fe andamos, no por vista.
Acá están las escrituras que nos indican lo que
debemos hacer, para obtener. Grabémoslas en nuestro corazón.
Bendiciones
Pablo José

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