NO USEMOS VANAMENTE EL NOMBRE DE DIOS NI DE JESÚS



¿Somos verdaderamente conscientes de lo que implican los nombres de DIOS, JESÚS, JESUCRISTO y ESPÍRITU SANTO? ¿Los estamos usando en vano? ¿Los hemos estado manoseando de manera inconsciente durante mucho tiempo? Veamos que dejó establecido nuestro Padre en relación con Sus nombres y las consecuencias que implica que los estemos usando en vano.


Éxodo 20:7
Reina Valera
No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.
Lenguaje Sencillo 
»No usen mi nombre sin el respeto que se merece. Si lo hacen, los castigaré.
Nueva Traducción Viviente
»No hagas mal uso del nombre del SEÑOR tu Dios. El SEÑOR no te dejará sin castigo si usas mal su nombre.
Corona de Jerusalén
No tomarás en falso el nombre de Adonaí, tu Dios; porque Adonaí no dejará sin castigo a quien toma su nombre en falso.

El que pronuncia el nombre de Dios lo debería hacer siendo consciente de la responsabilidad que esto implica para él ante Dios. Usarlo mal nos trae consecuencias. Tomar el nombre del Señor en vano es usarlo de una forma irreverente. La frase “el nombre de Jehová”, incluye palabras tales como “Dios”, “Señor”, “Jesús” y “Cristo”. Estas palabras nunca deben ser usadas en ninguna exclamación, juramento, o con falta de respeto como, “¡Oh Dios mío!” “¡Lo juro por Dios!” “¡Jesucristo!” “Santo Dios”. Al contrario, estos nombres deben ser usados para darle toda gloria y honra a Dios por sus bendiciones en nuestras vidas.

Filipenses 2:9-10
Lenguaje Sencillo
Por eso Dios le otorgó el más alto privilegio, y le dio el más importante de todos los nombres, para que ante él se arrodillen todos los que están en el cielo, y los que están en la tierra, y los que están debajo de la tierra;
Reina Valera
Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;

El nombre de JESÚS tiene PODER sobre todo lo creado e implica REVERENCIA TOTAL. Muchas veces, en nuestra  vida cotidiana infringimos el segundo mandamiento. Pronunciamos de manera irreflexiva los nombres “Dios", “Jesús”, “Jesucristo" o “Espíritu Santo" en conversaciones poco serias, lo cual es pecado. Lo mismo sucede con las maldiciones, en las cuales se menciona a Dios o Jesús y no pocas veces en expresiones ajenas a la realidad, y los chistes en los cuales aparecen Dios el Padre, Jesucristo o el Espíritu Santo. Con ello se humilla la majestuosidad y la santidad del obrar divino.

Mateo 18:20
Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.
Marcos 9:41
Y cualquiera que os diere un vaso de agua en mi nombre, porque sois de Cristo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.
Marcos 16:17-18
Los que confíen en mí y usen mi nombre podrán hacer cosas maravillosas: Podrán expulsar demonios; podrán hablar idiomas nuevos y extraños; podrán agarrar serpientes o beber algo venenoso, y nada les pasará. Además, pondrán las manos sobre los enfermos y los sanarán.»
Juan 14:13
Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
Juan 14:14
Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.
Juan 14:26
Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.
Juan 16:24
Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

El nombre de Jesús se usa solo para BENDECIR al cuerpo de Cristo, para invocar Su presencia, para administrar el poder que nos delegó, para entrar a la presencia de Dios El Padre, para pedirle cosas y el Espíritu Santo al Padre. Es un nombre que se venera y se utiliza con un propósito de bendición y de obtener resultados espirituales que se traducen en beneficios materiales en nuestras vidas.

Mateo 12:36
Más yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.

Si usamos de manera OCIOSA Su nombre y a toda hora lo utilizamos en expresiones vanas y cotidianas, ofendemos a nuestro Creador y a nuestro Salvador y NO OPERA en nuestras vidas. Por el contrario, deberemos rendirle cuentas el día del juicio final.

El que pronuncia el nombre de Dios lo debería hacer siendo consciente de la responsabilidad que esto implica para él ante Dios.

Una manera muy grave de tomar el nombre de Dios en vano, es la blasfemia, en la cual intencionadamente se denigra, burla o injuria a Dios. También el que invoca al Omnipotente para mentir, toma en vano el nombre de Dios.

En el curso de la historia muchas veces fue tomado en vano el nombre de Dios para enriquecerse, librar guerras, discriminar personas, torturar y matar.

También en la vida cotidiana se transgrede el segundo mandamiento. Ya la mención irreflexiva de los nombres “Dios", “Jesucristo" o “Espíritu Santo" en conversaciones poco serias, es pecado. Lo mismo sucede con las maldiciones, en las cuales se menciona a Dios o Jesús y no pocas veces en expresiones ajenas a la realidad, y los chistes en los cuales aparecen Dios, el Padre, Jesucristo o el Espíritu Santo. Con ello se humilla la majestuosidad y la santidad del obrar divino; estas son las “truhanerías", en el sentido de Efesios 5:4; (…) No digan indecencias ni tonterías ni vulgaridades, porque estas cosas no convienen; más bien alaben a Dios (…).

Honremos la palabra de Dios. No juguemos a nada con Su nombre.

Bendiciones
Pablo José

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