COMO ENTRAMOS AL REINO DE DIOS - NACER DE NUEVO
Las
llaves son muy útiles y funcionales. No importa la clase de la puerta, si es
blindada o fortificada, o si su tamaño es imponente, ya que, si se tiene la
llave de esa puerta, por muy segura que sea, siempre podremos abrirla. Lo que
pasa es que no todas las puertas se pueden abrir con la misma llave,
ya que cada llave posee intrínseco un diseño para cada puerta. ¿Qué tiene que
ver esto con entrar al reino de Dios? Mucho.
Los
hijos de Dios tenemos derecho de entrar al Reino de Dios, pues es
ahí donde está nuestra morada natural, en la casa de nuestro Padre, en la cual
Cristo nos preparó un lugar para recibirnos.
Juan 14:2; (…) En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si
así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para
vosotros (…).
La
gran pregunta entonces es: ¿Realmente tenemos que esperar a morir para ir al
cielo y entrar a nuestra casa en el reino de Dios? Las
escrituras nos dicen que NO. No necesitamos morir para entrar al reino de Dios,
solo tenemos que conocer y usar la llave que nos abre la puerta para entrar
en él.
Juan
3:1-5; (…) Había un hombre de los fariseos que
se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí,
sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas
señales que tú haces, si no está Dios con él. Respondió Jesús y le dijo: De
cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el
reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un
hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de
su madre, y nacer? Respondió Jesús: De
cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no
puede entrar en el reino de Dios.
Lamentablemente
muchos creen que, para entrar al reino de Dios, tienen que morir e ir al cielo,
pero la escritura dice que solo tenemos que nacer de nuevo, para entrar
y ver el reino de Dios. Si leímos bien el pasaje, nos damos cuenta que por
ningún lado dice que tenemos que morir e ir al cielo, solo tenemos que nacer
de nuevo.
Ese
nuevo nacimiento no es físico, es espiritual, pues nuestro espíritu sin Cristo
está muerto. Al nacer de nuevo en el espíritu, nuestra vieja vida muere y
empieza a crecer mi nueva vida espiritual, en Cristo Jesús.
Y
al recibir a Cristo en mi corazón y nacer de nuevo, es que obtengo mi personal llave,
que me dará acceso a mi sitio en el reino de Dios. Esta es la llave que nos
abrirá a cada uno, la puerta para poder entrar a esa casa donde el Rey es quien
ejerce absoluto gobierno. Esa llave se llama El Nuevo Nacimiento.
Pero ¿Qué es el Nuevo Nacimiento? Más
claro no lo pudo haber dicho el Apóstol Juan, “El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida”. (1 Juan 5:12)
¿Cómo
sabemos que hemos nacido de nuevo? Cuando comprendemos que tenemos la vida del
Hijo. Ese Nuevo Nacimiento es recibir la vida de Cristo. El apóstol
Pablo dijo: “De modo que,
si alguno está en Cristo, Nueva Criatura es…”, en otras palabras,
lo que está diciendo es que el que tiene a Cristo en su corazón, ha recibido el
Nuevo Nacimiento, porque nadie puede ser nueva criatura en Cristo si éste no ha
nacido primero.
Y ¿Cómo
nacemos de nuevo en Cristo? Simple. CREYENDO DE CORAZÓN y DECLARANDO CON LA
BOCA, que Jesús es el hijo de Dios, que nació de una virgen, que fue a la cruz
de manera voluntaria para asumir mis pecados, que resucitó al tercer día y subió
al cielo, para estar a la diestra del Padre como nuestro único intercesor y abogado,
para volver de nuevo con poder y Gloria, por nosotros Su iglesia.
Romanos 10:9; (…) Si con tu
boca reconoces a Jesús como Señor, y con tu corazón crees que
Dios lo resucitó, alcanzarás la salvación (…).
Tenemos
que entender entonces, QUE NO ES NACER DE NUEVO EN CRISTO:
a.
No Es Nacer De Nuevo el acto de confesar.
Confesar
es un acto de arrepentimiento no de nacimiento. Se puede gritar a los 4 vientos
que Jesús es nuestro Señor, pero, sin creerlo de corazón ni aceptar ser sumisos
a El y a Su palabra.
Hay
millones que han confesado, pero no han experimentado la transformación
profunda del nuevo nacimiento.
b. No Es Nacer De Nuevo, ser miembro nominal
de una congregación.
El
hecho de que alguien esté inscrito como miembro de una Iglesia católica o de una
congregación evangélica, no significa que haya nacido de nuevo y por ende entró
en el reino de Dios. Se puede ser miembro de una congregación y no estar en el
reino.
c. No Es Nacer De Nuevo el hecho de asistir
a todos los cultos o servicios.
En
ninguna parte de las escrituras dice, “nacerán de nuevo el día que se
congreguen bastante”. Por el contrario, cuando entendemos el nuevo nacimiento,
el congregarse cobra un alto sentido para uno, ya que se comprende el deleite
de disfrutar juntos y en armonía con los hermanos en la fe, lo que significa la
Mesa del Señor (Santa Cena).
d. No se Nace De Nuevo porque ofrendemos y diezmemos
con regularidad.
e. No se Nace De Nuevo porque Ayunemos Y
Oremos para demostrar espiritualidad
f.
No es de Un Nacido De Nuevo el hecho de cargar La Biblia debajo del brazo y hablar
lenguas en lugares públicos.
Ninguna
de estas cosas son la llave para entrar al reino de Dios. La llave para entrar
está muy clara, se llama Nuevo
Nacimiento. Ese nuevo nacimiento no es algo que se alcanza
por nuestros propios medios, el Nuevo Nacimiento es un hecho soberano del
Espíritu santo y es a través de Jesucristo.
Entonces, ¿Qué es el Nuevo Nacimiento? El
Nuevo Nacimiento es el desarrollo de la vida de una persona en nosotros, esa
persona es Cristo, Cristo es nuestro nuevo nacimiento y por ende Él es la llave
que nos abre la puerta para entrar al reino de Dios. El mismo Señor dijo; “…Nadie va al Padre sino por mí…” (Juan
14:6)
Cristo
es tanto la puerta, como la llave que te da apertura para entrar al reino. Deseo
que hoy disfrute de esa llave, de esa puerta y de ese Nuevo Nacimiento que a
través de Cristo ya ha recibido. Invítelo a morar en su corazón.
Bendiciones
Pablo
José

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