COMO OBTENGO RESPUESTAS A MIS ORACIONES DE PETICIÓN


Yo recibo respuestas de Dios el Padre, cuando oro de acuerdo a la voluntad de Dios, cómo nos lo dejó establecido el mismo Señor Jesús, y eso es fácil. Veamos cómo se debe hacer:
Ore al Padre
Ore en el nombre de Jesús
Pida conforme a Su voluntad


ü  Según eso, Dios no oye todas las oraciones que le hagamos. Él solo oye las peticiones que le hagamos, pero, que sea invocando al único que Él escucha, su hijo Jesús.
Juan 14:6; (…) Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí (…).
ü  Dios el Padre, solo atiende las oraciones que vayan de acuerdo a Su voluntad.
Lucas 11:6; (…) Y Jesús les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra (…).
Juan 9:31; (…) Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ése oye (…).
ü  Hay oraciones que no son conforme a la voluntad de Dios.
ü  Debo conocer entonces, la voluntad de Dios, para orar como me conviene.

¿Como conozco la voluntad de Dios?
Conociendo a Jesús por medio de estudiarlo en la palabra. Jesús es descrito en los 4 evangelios, de varias maneras. Cada evangelista dibujó la imagen de Jesús mirando a su vida y ministerio desde un ángulo ligeramente distinto.

En Mateo: Jesús está reflejado como el cumplimiento de las Escrituras judías. Jesús es el Mesías esperado para la salvación. Como Mesías respetado, se le muestra enseñando con autoridad y creatividad. El evangelio de Mateo contiene cinco grandes enseñanzas: el Sermón del Monte (caps 5-7), las instrucciones para la misión (cap 10), el gran sermón en parábolas (cap 13), las instrucciones para vivir como iglesia (cap 18) y un discurso final sobre el final de los tiempos (caps 24-25). Lo más importante en Mateo es que Jesús es Emanuel (Dios con nosotros). Este título se introduce en el nacimiento de Jesús (1,23) y se repite al final del evangelio cuando el Jesús resucitado envía a sus seguidores y promete estar con ellos hasta el fin de los tiempos (28,20). Este es Jesús el evangelista predicando salvación al mundo.

En Marcos: La respuesta de quien es Jesús, se encuentra en el primer versículo de este evangelio que dice “el evangelio de Jesús, el Hijo de Dios.” El significado de esto se va desvelando a medida que el evangelista también se centra en lo que significa seguirle: “Quien quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”. Jesús no es un rey triunfador que reina desde arriba. Más bien, es el Hijo de Dios ungido (Cristo, el Mesías), que debe sufrir. Marcos se centra en la plena humanidad de Jesús y nos invita a hacer lo mismo.

En Lucas: Jesús es el hombre, con sentimientos y carnalidad, el Salvador que perdona, cuya misericordia y compasión sale al encuentro de los marginados. En este evangelio, el énfasis recae sobre la manera inclusiva de Jesús, su atractivo para hombres y mujeres, ricos y pobres, judíos y gentiles. Jesús es el compañero fiel que irradia e inspira compasión, un hombre cuyo contacto es tan poderoso como sus palabras.

En Juan: El evangelio según Juan introduce al Jesús divino, la Palabra de Dios hecha carne (1,14). En este relato, Jesús aparece plenamente en control de los acontecimientos que le rodean y plenamente capaz de asumir la identidad del gran YO SOY, que se revela en el Sinaí. Juan utiliza las imágenes que se han convertido en las más familiares para identificar a Jesús y las pone en sus propios labios. Jesús dice: “Yo soy”…la luz del mundo, el cordero de Dios, el camino, la verdad y la vida, el pan de vida, y el buen pastor.

Ahí se ven los cuatro aspectos de Jesús para poder entenderlo y seguirlo:

Jesús dijo que El hacía todo lo que le veía hacer a Su padre y de acuerdo a Su voluntad.
Juan 5:19; (…) Por eso Jesús, respondiendo, les decía: En verdad, en verdad os digo que el Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que hace el Padre, eso también hace el Hijo de igual manera (…).
Juan 5:30; (…) No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre (…).
Debo entonces conocer a Jesús, estudiando a fondo los 4 evangelios, para saber, por lo que ´Él hizo en Su ministerio terrenal, cual es la voluntad de Dios para:
Mis finanzas
Mi salud
Mi paz interior
Mi caminar en amor
Mi vida

Ahora bien, de acuerdo a lo que nos enseñó Jesús, cada mañana podemos pedirle a nuestro Dios, todas las cosas que necesitamos.
FILIPENSES 4:6-7
Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Él nos dice que le llevemos nuestras peticiones y después le demos las gracias como si ya las hubiéramos recibido solucionadas.

Y nos recuerda que le pidamos en Su nombre:
Juan 16:23-24; (…) En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido (…)

Sin embargo, es muy jarto que uno acá en la tierra vaya de visita a la casa de sus papás y desde que llega solo les pida y pida cosas. Seguramente ese papá se las va a dar, pero en su corazón queda triste y de repente al quedar solo con su esposa le dice: Nuestro hijo viene a visitarnos solo cuando necesita que lo saquemos de un problema.

Así debe ser con papá Dios. No buscarlo solo para pedirle cosas. Él, por el amor que nos tiene seguro nos las va a dar, pero, qué lindo sería que lo busquemos no siempre para pedirle (con la lista del mercado) sino que cuando lo busquemos, nuestras acciones de gracias y alabanzas superen nuestras peticiones, ya que, si lo buscamos a Él, después se encarga de darnos las “cosas” que necesitamos:
Mateo 6:33; (…) Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas (…).

Un corazón lleno de gratitud hacia Dios, hará que cualquier día sea mejor que el anterior.

Bendiciones
Pablo José

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