EL DIEZMO - PREPARANDO Y PROTEGIENDO EL TERRENO.
El diezmo es el
PRIMER paso para honrar a Dios y para iniciar nuestra práctica de la
generosidad. Representa devolver a Dios el diez por ciento de TODOS nuestros
ingresos, para que se aplique en el sostenimiento de los gastos de la Iglesia
local en la cual nos congregamos y para que se expanda Su evangelio en este
mundo a través del sostenimiento económico de Sus ministros. En las empresas
cristianas, debe ser el diez por ciento de las utilidades netas antes de
impuestos, y es reconocido como un gasto deducible para efectos tributarios, si
se contabiliza como una donación. Esta práctica es una sugerencia con
promesa de parte de Dios, establecida en Su palabra.
Malaquías 3:9-11; Yo,
el Señor todopoderoso, les digo: Traigan su
diezmo al tesoro del templo, y así habrá alimentos en mi casa. Pónganme a prueba en eso, a ver si no
les abro las ventanas del cielo para vaciar sobre ustedes la más rica
bendición. No dejaré que las plagas destruyan sus
cosechas y sus viñedos.
Es interesante ver la
promesa implícita en este versículo. (…) . No dejaré que las plagas destruyan sus
cosechas y sus viñedos. (…).
El primer paso para
SEMBRAR es PREPARAR o ADECUAR el terreno. Pensemos en un terreno que se prepara
por parte del campesino para la siembra. Ese terreno se deshierba, se le sacan
piedras, abrojos, maleza, se ara, se surca y se alista para echar posteriormente
sobre él la semilla y el abono y/o fertilizantes. Pero si después de preparado
se deja sin protección, pueden entrar diversas plagas y/o enfermedades que
atacan las semillas y dañan por completo la cosecha. Una plaga se puede definir como todos aquellos seres
vivos que compiten con el hombre en la búsqueda de agua y alimentos,
dañando la salud, bienestar y los recursos en los espacios en los que se
desarrollan las actividades humanas como la agricultura. Generalmente son
poblaciones de animales que se alimentan de plantas en un campo agrícola. Nuestro diezmo nos PROTEGE de que
diversas plagas se coman nuestras semillas y no nos dejen dar fruto.
En nuestra situación
actual, el símil es que el diezmo protege el rendimiento del 90% que dejamos
para nuestro sustento, de los recursos que Dios nos consigue. Yo recuerdo
cuando no era creyente y no daba ninguna suma para apoyo de la iglesia católica
donde ocasionalmente me congregaba, que recibía el pago de mis quincenas como
empleado y se me iba la plata muy rápido. Mentalmente me preguntaba en donde se
había gastado el dinero, pues sentía que no me había rendido nada esa quincena,
y terminaba con mi esposa haciendo cuentas detalladas de los gastos en que
habíamos incurrido, pues no se notaba el rendimiento de mi salario. Al recordar
esa época y comparar que ha pasado con mis salarios desde que estoy diezmando a
mi iglesia local, entiendo totalmente el cumplimiento de la anterior escritura,
pues mi 90% me rinde excepcionalmente y está siempre protegido del ataque de
los “animales” o “pequeñas zorras” que destruyen los recursos obtenidos por el
trabajo que Dos me provee. (mis viñedos).
Cantares 2:15; Atrapen
las zorras, las zorras pequeñas que
arruinan nuestros viñedos, nuestros viñedos en flor.
Entendamos entonces
que nuestros diezmos. permiten que Dios ejerza protección sobrenatural contra
las plagas o pequeñas zorras que tratan de destruir nuestros viñedos o mermar
los recursos que obtenemos para nuestra subsistencia. Al diezmar, garantizamos
un excelente rendimiento del 90% de los recursos que Dios nos provee para
subsistir adecuadamente. El diezmo PROTEGE el terreno y la semilla, pero no
genera CRECIMIENTO.
Bendiciones
Pablo José

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