EL MATRIMONIO CRISTIANO
El matrimonio y la familia son parte del plan de Dios para la creación.
Desde la fundación del mundo, desde los comienzos mismos de la vida, Dios quiso
que el hombre y la mujer se casaran y tuvieran hijos como fruto de su amor.
El Libro del Génesis nos dice que Dios creó al hombre y la mujer a su
imagen y semejanza y que, al hacerlo, los bendijo diciéndoles:
Génesis 1:28; (…) y les dio su bendición: «Tengan muchos, muchos hijos; llenen el mundo y
gobiérnenlo (…)
Y añade que Dios creó al hombre y la mujer para que fueran el uno para
el otro:
Génesis 2:24; (…) Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su
mujer, y serán una sola carne (…).
Mateo 19:6; (…) Así que no son ya más dos, sino una sola carne;
por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre (…)
Es evidente que Dios estableció el matrimonio, y por ello los cónyuges
cristianos deben seguir el plan de Dios.
Estos son algunos de los fundamentos, sobre los cual deben edificarse
los matrimonios cristianos.
1.
Lo
instituyó Dios, para que sea un modelo en vivo, de la relación entre EL y
nosotros sus hijos.
2.
En
el matrimonio hacemos visibles algunos de los atributos de Dios.
3.
El
propósito más grande del matrimonio, es glorificar a Dios, es hacer visible a
todos los que nos observan y a nosotros mismos, como es EL.
4.
Una
de las metáforas que Dios utiliza para enseñarnos en Su palabra como es la
relación de El con nosotros sus hijos (creyentes que conformamos Su iglesia),
es la de un novio y su novia.
5.
En
su trato mutuo, los esposos deben modelar el evangelio (las buenas nuevas) de
Dios y ellas son que, por la gracia de Dios, recibimos por el sacrificio que
hizo Su amado hijo Jesús, un trato mucho mejor que el que merecíamos por ser
pecadores.
6.
En
el matrimonio, Dios desea que cada uno muestre a su pareja, la misma gracia y
sacrificio que El nos dio a nosotros, reflejando así Su carácter y atributos.
7.
A
través del matrimonio enseñamos el evangelio de Cristo, cuando damos y
recibimos gracia el uno del otro, cuando servimos el uno al otro, cuando
buscamos el bien de nuestra pareja antes de nuestro bien, cuando nos
sacrificamos el uno para el otro.
8.
En
vez de buscar nuestra propia felicidad en el matrimonio, buscamos la gloria de
Dios, tratando el esposo a su pareja como a Cristo y la esposa respondiendo y
siguiendo a su pareja, como la iglesia a Cristo.
9.
Cada
uno debe buscar ayudar a su pareja a buscar mas a Dios a través de conocer cada
día más y más a Cristo.
10. Es un compromiso para toda la vida. A los
ojos de Dios es una relación permanente.
11. La permanencia se da porque:
ü
Dios
hace una sola persona a la pareja. Espiritualmente la pareja se hace una sola
carne.
ü
En
la boda se hace la promesa de amor y fidelidad mutua por el resto de sus vidas,
hasta que la muerte los separe.
ü
El
matrimonio es una relación de fidelidad total, emocional y física.
12. Satanás ataca permanentemente la
estabilidad del matrimonio porque representa un ejemplo vivo de la relación
entre Dios y nosotros sus hijos.
13. Para que sea permanente, debemos
protegerlo, descartando completamente la opción del divorcio; estableciendo
barreras alrededor para cuidarlo, asegurando que ninguno tenga amistades que
puedan desarrollar tentaciones; manteniendo o cultivando un estado de intimidad
conectados a nivel de corazón, mente y cuerpo; luchando por tener un estado de
intimidad cuando estén en estado de conflicto o retiro.
14. Debe buscar resolver los conflictos por
medio de:
ü
Forzar
la plática aun cuando se quiera evitar y retirarse.
ü
Orar
juntos antes de conversar.
ü
Hablar
y dejar que hable para que los 2 se expresen.
ü
Analizar
todo lo que se hayan dicho y expresado.
ü
Llegar
a un acuerdo mutuo.
ü
Arrepentirse
de los pecados que los llevaron a esos momentos.
ü
Perdonar
el pecado del otro, como Dios los ha perdonado.
ü
Corregir
palabras dañinas y falsas que se expresaron en el momento del conflicto.
ü
Dejar
atrás el conflicto una vez sea resuelto.
15. Se trata de hacer permanente un
matrimonio al invertir el uno en el otro, pasando tiempo juntos; compartiendo
tiempo de calidad; apartándose semanalmente para citas oficiales; viviendo su
vida como si todavía fueran novios; dándole prioridad a la relación física;
compartiendo intereses; interesándose de
verdad en las actividades que le gustan a su pareja; dejando atrás actividades
que no le gustan a su pareja; manteniendo una adecuada comunicación hablándose
abierta y honestamente (escuchando y verificando que lo que escuchan de su
pareja es lo que ella quiso expresar).
16. Dios
nos pide que tratemos a nuestra pareja, mejor de lo que se merece. Al ser así,
reflejamos el carácter de nuestro Padre, quien nos tata a nosotros sus hijos,
mejor de lo que merecemos, pues Él es paciente con las fallas, defectos;
groserías e inmadureces nuestras.
17. Otra forma de tratar a la pareja mejor
de lo que se merece, es dedicándonos a satisfacer sus necesidades emocionales y
físicas. Cumplir las necesidades de la pareja, es una forma de servirle y es
imitar a Cristo en nuestro matrimonio, pues El vino a servirnos. Estas
necesidades en su mayoría son:
ü Cariño
ü Intimidad sexual
ü Respeto
ü Admiración
ü Conversación
ü Honestidad, estar abierto al dialogo.
ü Compañerismo recreacional.
ü Apoyo doméstico.
ü Mantenerse atractivo
ü Compromiso con la familia.
18. La satisfacción emocional de nuestra
pareja, depende de cuanto estemos dispuestos a satisfacer sus necesidades. Dios
nos juzgará por descuidar a nuestra pareja. Si no se tiene suplidas las
necesidades de la pareja, el diablo es experto en ponerle tentaciones para que
busque suplirlas por fuera del matrimonio. Por eso, para poder suplir las
necesidades de nuestra pareja debemos:
ü
Saber
cuales sin las 2 o 3 ne3cesidades más grandes de nuestra pareja.
ü
Apreciar
que tan importantes son esas necesidades para nuestra pareja.
ü
Esforzarnos
por cumplir con suplírselas.
19. De todas maneras, nunca podremos suplir
todas las necesidades de nuestra pareja, pues no podemos asegurar que al
suplirles el compañerismo, el cariño, el sexo, la admiración, la ayuda en la
casa y todas las demás, estará completamente feliz. Acá debemos entender que
SOLO DIOS suple todas nuestras necesidades y nos garantiza la verdadera
satisfacción y felicidad. Concluimos entonces, que la necesidad más grande de
nuestra pareja, es estar en una relación íntima con DIOS y hallar su felicidad
en EL. A veces Dios mismo nos hará pasar
por tiempos en los que nuestras necesidades NO están siendo cumplidas en
nuestro matrimonio, a pesar del esfuerzo y dedicación de nuestra pareja, para
que aprendamos a DEPENDER DE EL para nuestra verdadera y completa satisfacción,
seguridad, felicidad y propósito. Dios nos
hizo para que encontremos la llenura de nuestras necesidades emocionales y
físicas en nuestro matrimonio, pero debemos ser conscientes que lo que damos y
recibimos a y de nuestra pareja, solo es una sombra de la satisfacción y
felicidad que ambos pueden y deben hallar solo en DIOS.
En esta pandemia muchos matrimonios se han puesto a
prueba por la forzosa permanencia encerrados, mucho más tiempo de lo normal. Es
ahora cuando más necesitamos la palabra de Dios en relación al amor de la
pareja, para superar cualquier ataque del maligno para separar las parejas.
Bendiciones
Pablo José

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