EL PERDÓN
Hoy
meditaremos lo que nos dice Dios el Padre, sobre la importancia del perdón.
Proverbios
17:9; (…) Quien pasa
por alto la ofensa, crea lazos de amor; quien insiste en ella, aleja al
amigo (…).
PERDONAR SIGNIFICA:
Disculpar a
alguien que nos ha ofendido o no tener en cuenta su falta. En la
Biblia, la palabra griega que se traduce “perdonar” significa literalmente
“dejar pasar”, como cuando una persona deja de exigir que se le pague una
deuda. Jesús usó esta comparación al enseñar a sus discípulos a orar: “Y perdónanos nuestros
pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. (Lucas 11:4). De igual manera, en la parábola del esclavo
que no mostró misericordia, Jesús explicó que el perdón es como la
cancelación de una deuda (Mateo 18:23-35).
Perdonamos a
otros cuando dejamos de guardar resentimiento y no insistimos en pedir una
compensación por el daño que nos hayan hecho o por la pérdida que hayamos
podido sufrir. La Biblia enseña que el perdón se basa en el amor sincero,
ya que el amor “no lleva cuenta del daño” (1 Corintios 13:4, 5).
PERDONAR NO SIGNIFICA:
- Aprobar la
ofensa. La Biblia
condena a quienes consideran una mala acción como aceptable o inofensiva (Isaías 5:20).
- Actuar como si la
persona no hubiera cometido la ofensa. Dios le perdonó al rey David sus graves
pecados, pero no lo libró de las consecuencias. Además, Dios hizo que
los pecados de David se pusieran por escrito para que se conocieran en la
actualidad (2 Samuel 12:9-13).
- Dejar que los demás se
aprovechen de uno. Supongamos
que le prestamos dinero a alguien. Pero él lo malgasta, así que
no puede devolverlo como se había comprometido a hacer. Él se siente
mal y nos pide perdón. Nosotros podríamos decidir perdonarlo, es decir,
no guardarle resentimiento ni echarle en cara continuamente lo
que ha hecho. Quizás hasta pudiéramos cancelarle la deuda por completo.
Sin embargo, eso no significa que tenemos que estar dispuestos a
prestarle más dinero en el futuro (Salmo 37:21;Proverbios 14:15; 22:3; Gálatas 6:7).
- Disculpar sin una
base válida. Dios no perdona
a los que cometen un pecado a propósito y con malicia pero se niegan a
reconocer su falta, no quieren rectificar lo que han hecho o
no están dispuestos a pedir perdón a quienes causaron daño (Proverbios 28:13; Hechos 26:20;Hebreos 10:26). Estas personas que no se arrepienten
se convierten en enemigos de Dios. Y él no espera que perdonemos
a los que él mismo no ha perdonado (Salmo 139:21, 22). Pero ¿qué ocurre si alguien nos trata de
forma cruel y se niega a disculparse o ni siquiera reconoce su error?
La Biblia dice: “¡Ya no sigas enojado! ¡Deja a un lado tu ira!”
(Salmo 37:8, Nueva Traducción Viviente).
Aunque no aprobemos lo que nos hayan hecho, no permitamos
que nos consuma la ira. Más
bien, tengamos confianza en que Dios hará justicia (Hebreos 10:30, 31). Además, nos consuela saber que Jesús pronto
hará posible que desaparezcan por completo las heridas emocionales que
ahora nos causan tanto dolor (Isaías 65:17; Apocalipsis 21:4).
- “Perdonar”
todo lo que nos haya parecido una ofensa. A veces, en vez de tener que perdonar un
supuesto desprecio, lo que en realidad necesitamos es reconocer que
no tenemos ninguna razón válida para estar ofendidos.
La Biblia menciona: “No te apresures en tu espíritu a enojarte, Porque el
enojo se anida en el seno de los necios. (Eclesiastés 7:9).
EL PERDÓN ENTRE ESPOSOS:
Cuando una
pareja discute, se echan en cara antiguas faltas que deberían estar enterradas
desde hace mucho tiempo. ¿Por qué? Porque uno de los dos, o los dos,
no saben cómo perdonar. Pero se puede aprender, teniendo en cuenta que antes
hay que entender por qué cuesta tanto trabajo perdonar.
LAS CAUSAS DEL RENCOR Y/O
LA FALTA DE PERDÓN ENTRE ESPOSOS:
Manipulación. Hay quienes se niegan a perdonar a su cónyuge a fin
de poder manipularlo más adelante. Entonces, en la siguiente discusión, sacan a
relucir el problema no resuelto para salirse con la suya.
Resentimiento. Las heridas de una ofensa pasada pueden tardar
mucho en sanar. Uno podría decir que ha perdonado, pero quizás
guarde resentimiento e incluso tenga deseos de desquitarse.
Desilusión. Muchos comienzan su matrimonio creyendo que su vida
será un cuento de hadas, de modo que cuando surgen peleas, se preguntan
cómo es posible que su alma gemela piense tan distinto a ellos, y se niegan a
ceder. Las expectativas irreales lo pueden hacer a uno más propenso a criticar
y menos propenso a perdonar.
Conclusiones
equivocadas. Muchas personas creen que,
si perdonan a su cónyuge, saldrán perdiendo. Piensan, por ejemplo:
“Si lo
perdono, es como restarle importancia a su falta.”
“Si lo
perdono, tendré que olvidar lo que me hizo.”
“Si lo
perdono, tendré que soportar que me lo siga haciendo.”
En realidad,
perdonar no implica nada de lo anterior. Pero aun así puede resultar
difícil, sobre todo en una relación tan íntima como la de pareja.
QUÉ NOS PUEDE AYUDAR A
PERDONAR:
- Recordar lo que
implica el perdón. No significa
que consideramos que está bien lo que sucedió ni que nunca pasó.
Sencillamente lo pasamos por alto. El término bíblico que se traduce
por “perdonar” también puede significar “abandonar”. Así que perdonar
no siempre exige olvidar lo que pasó o minimizar las faltas.
En ocasiones simplemente implica “abandonar” el tema, por el bien de
uno y el de la relación.
- Pensar en los
beneficios de perdonar. Dejar de
sentirnos enojados o de guardar rencor nos ayudará a estar más calmados, mejorará
nuestra salud y nos permitirá ser más felices (Proverbios 14:30; Mateo 5:9). Y, lo que es más importante, perdonar
a los demás es imprescindible para que Dios perdone nuestros pecados (Mateo 6:14, 15). Algunos expertos opinan que quien guarda
rencor corre un riesgo mayor de sufrir problemas físicos y emocionales,
como la depresión o la hipertensión, y eso sin mencionar el daño que
sufre el matrimonio mismo. No en balde dice la Biblia: “Háganse
bondadosos unos con otros, tiernamente compasivos, y perdónense
liberalmente unos a otros” (Efesios
4:32).
- Ser
comprensivos. Todos somos
imperfectos (Santiago 3:2). Puesto que deseamos que los demás perdonen
nuestros errores, nosotros también debemos perdonar los suyos (Mateo 7:12). Quien acostumbra perdonar no lleva la
cuenta de los errores de su pareja, sino que le otorga el beneficio de la
duda. Ese espíritu crea un ambiente propicio para el amor, no para el
resentimiento. (Colosenses 3:13.)
- Ser razonables. Si el error es de poca importancia,
tenemos que poner en práctica el siguiente consejo de la Biblia:
“Continúen soportándose unos a otros” (Colosenses 3:13). La próxima vez que se sienta ofendido
por algo que el otro dijo o hizo, pregúntese: “¿Realmente es tan grave lo
que pasó? ¿Es necesario exigir una disculpa, o se puede pasar por
alto?”. (1 Pedro 4:8.)
- Actuar de
inmediato. Esforcémonos por
perdonar enseguida en vez de dejar que se intensifique la ira (Efesios 4:26, 27).
6.
Si lo cree necesario,
hable del asunto. Explique con calma qué fue
lo que le ofendió y por qué se siente así. No le impute malos motivos a su
cónyuge ni haga declaraciones tajantes, pues solo conseguirá que se ponga
a la defensiva. Simplemente dígale cómo se sintió por lo sucedido.
Dios enfatiza mucho sobre el perdón, lo cual nos da una idea
de la importancia para El de este tema.
En la Biblia solo se hace referencia a un pecado que NUNCA
puede ser perdonado y es cuando de manera voluntaria se BLASFEMA contra el
Santo Espíritu de Dios. Veamos lo que nos dice al respecto en Su palabra:
Marcos 3:28-29 De cierto os digo que todos los pecados
serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que
sean; pero cualquiera que blasfeme
contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno.
VERSÍCULOS SOBRE EL PERDÓN:
Es muy recomendable meditar sobre algunos de los versículos
que nos enfatizan sobre la necesidad de perdonar:
Mateo 6:14 Porque si perdonáis a los hombres
sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;
Mateo 6:15 Mas si no perdonáis a los hombres
sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.
Mateo 18:15 Por tanto, si tu hermano peca
contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu
hermano.
Mateo
18:21-22
Entonces se acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré mi hermano
que peque contra mí? ¿Hasta siete?
Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces
siete.
Lucas 17:4 Y si siete veces al día pecare
contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale.
Marcos 11:25 Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra
alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a
vosotros vuestras ofensas.
Lucas 6:37 No juzguéis, y no seréis juzgados;
no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.
Lucas 17:13 Mirad por vosotros mismos. Si tu
hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale.
Lucas 23:34 Y Jesús decía: Padre, perdónalos,
porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes.
Hechos 2:38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y
bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de
los pecados; y recibiré is el don del Espíritu Santo.
Efesios 4:32 Antes sed benignos unos con otros,
misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a
vosotros en Cristo.
Colosenses 3:13 Soportándoos unos a otros, y
perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que
Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.
1 Juan 1:9 Si confesamos nuestros pecados, él
es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
VERSÍCULOS
SOBRE EL ENOJO O LA IRA:
Salmos 37:8 Deja la ira, y desecha el enojo;
No te excites en manera alguna a hacer lo malo.
Proverbios 11:23 El deseo de los justos es solamente
el bien; Mas la esperanza de los impíos es el enojo.
Proverbios 22:24 No te entremetas con el iracundo,
Ni te acompañes con el hombre de enojos,
Eclesiastés 7:9 No te apresures en tu espíritu a
enojarte; porque el enojo reposa en el seno de los necios.
Efesios 4:26 Airaos, pero no pequéis; no se
ponga el sol sobre vuestro enojo,
Efesios 4:31 Quítense de vosotros toda
amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.
Colosenses 3:8 Pero ahora dejad también vosotros
todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras
deshonestas de vuestra boca.
Salmos 37:8 Deja la ira, y desecha
el enojo; No te excites en manera alguna a hacer lo malo.
Proverbios 12:16 El necio al punto da a conocer
su ira; Mas el que no hace caso de la injuria es prudente.
Proverbios 15:1 La blanda respuesta quita la ira;
Mas la palabra áspera hace subir el furor.
Proverbios 15:18 El hombre iracundo
promueve contiendas; Mas el que tarda en airarse apacigua la rencilla.
Proverbios 19:19 El de grande ira llevará
la pena; Y si usa de violencias, añadirá nuevos males.
Es palabra de Dios.
Bendiciones
Pablo José

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