LA FE SIN OBRAS (ACCIÓN) ESTA MUERTA



Santiago 2:26: Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.


Las acciones que podemos hacer en nuestra vida personal, empresarial o como empleados, pueden generar cambios muchas veces extraordinarios. 
ü  Hay creyentes que se quedan con la expectativa de que la oración es suficiente para obtener la recompensa de libertad económica, física, de salud o emocional que tanto desean y a la que Dios dice que tienen derecho. 
ü  La oración es vital, el aspecto espiritual es necesario para poder obtener esas recompensas financieras y de cualquier otra naturaleza prometidas a nuestra vida; pero, hay ciertas decisiones y acciones que debemos tomar, que activan aquello que en el mundo espiritual ya hemos estado declarando cuando oramos.
ü  Hay quien piensa que solamente a través del diezmo, de la ofrenda, de un voto, van a mover la mano de Dios; y, definitivamente diezmar, ofrendar, y hacer un voto a Dios es algo digno, maravilloso; pero, tenemos que hacer la contraparte en el mundo natural, tiene que haber una acción.
ü  La Biblia dice que la fe sin obras es muerta.
ü  Hay ciertas acciones que una persona debe hacer si realmente quiere alcanzar la libertad económica o de cualquier otra naturaleza en su vida.
ü  Hay gente que, en su trabajo, trata de progresar pensando en que lo van a a logar por el simple hecho de estar o aguantar allí.  Estas personas quieren aumento de salario, tan solo por los años que llevan entrando y saliendo a la misma hora, cumpliendo con lo que se les requiere; pero eso no es así.  La permanencia puede dar un pequeño aumento paulatino; la longevidad en el trabajo da ciertos derechos, ciertos privilegios; pero aquellos que quieren ver progreso drástico en su vida, tienen que aprender a tomar iniciativa.  Esa es la clave.
ü  Se puede estar orando por el empleo perfecto, pero si no se sale a buscarlo, nada va a pasar; se tiene que tomar acción. 
ü  ¿Qué es iniciativa?  Iniciativa es la capacidad de una persona para tomar acción en algo que, quizás, no necesariamente se le ha pedido.
ü  Muchos, únicamente responden a órdenes; lo hacen de forma eficiente, y definitivamente esto también activa unas recompensas, pero la persona que es capaz de mostrar iniciativa, de iniciar acciones, proyectos, ideas, que no espera instrucciones para tomar acción, esa persona avanza más rápido que los demás, y recibe grandes recompensas. 
ü  La Biblia nos habla acerca de la mujer que derramó un frasco de alabastro a los pies de Cristo.
ü  En uno de los Evangelios, cuando se critica a esta mujer, Jesús dice que la dejen en paz porque había hecho una gran obra, se había anticipado, ungiendo su cuerpo para la sepultura.
ü  Aquella mujer tomó una iniciativa que nadie más tomó.
ü  En otro de los Evangelios, Jesús le reclama a aquel que lo invita y no le dio agua, ni beso; no había tomado iniciativa de absolutamente nada.
ü  Pero aquella mujer sí tomó iniciativa, tomó acción, por lo tanto, de ella se habla dondequiera que se predica el Evangelio. 
ü  Jesús, en varias ocasiones, es invitado a casa de alguien, pero en una ocasión en particular, él toma la iniciativa de ir a casa de Zaqueo. Fue, y cambió la vida de Zaqueo y el entorno económico de aquella ciudad; todo se movió porque alguien tomó iniciativa. 
ü  Tomar iniciativa requiere de esfuerzo, de riesgo, de tomar responsabilidad, de hacer algo extra; pero, eventualmente, va a llevar a obtener los resultados que tanto se desean.

Es hora de revisar nuestra situación actual con base en esta palabra de Dios que nos recuerda que (…) La Fe sin OBRAS, está muerta (…). ¿Qué acciones estamos tomando, basados en la voluntad de Dios de prosperarnos en todo, para lograr los objetivos que queremos en nuestra vida? Empecemos por nuestros pensamientos y sigamos con nuestra actitud.
3 Juan 2: Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.

Bendiciones
Pablo  José

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