LA SEMILLA PARA LA SIEMBRA:


Ya hemos visto que para poder tener fruto del mismo  género de lo que sembramos, necesitamos primero que todo, preparar y cuidar el terreno. Eso lo hacemos mediante los diezmos que damos en neutras Iglesias locales.

Después de preparar el terreno del corazón, debemos escoger la semilla que vamos a sembrar, para recibir nuestros frutos.

La semilla a sembrar es LA PALABRA DE DIOS, la cual es VIVA y EFICAZ y da fruto.
Lucas 8:11Esta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios.

Semilla es el componente de una fruta que alberga el embrión que puede derivar en una nueva planta. Es la VIDA de la nueva planta.
Una semilla contiene un embrión del que puede desarrollarse una nueva planta bajo condiciones apropiadas.
La semilla no sólo incluye un embrión que puede derivar en otra planta, sino que también alberga alimento almacenado y está envuelta en una cubierta protectora.
Las reservas energéticas de la semilla son: grasas, carbohidratos y a veces proteínas que sostendrán a la futura planta durante sus primeras etapas de vida. Estas reservas, pueden encontrarse en diferentes tejidos o en el embrión mismo, y todo esto está relacionado con la germinación y el desarrollo de un nuevo individuo.
Es el grano que producen los vegetales y que, cuando se siembran o caen al suelo, genera otros ejemplares que pertenecen a la especie en cuestión.
Se le dice semilla a aquello que supone el punto de partida de algo.

La semilla:
a)                 Se tiene guardada en la mente (alma) al estudiar y conocer la palabra de dios.
b)                 Se debe tener un terreno debidamente adecuado y preparado para acogerlas. (El diezmo prepara el terreno de nuestro corazón al dar con amor para la obra de Dios)
c)                  Se debe bajar de la mente o SEMBRAR en el terreno del corazón (espíritu) para que allí crezca la raíz.
d)                 Se debe regar y nutrir con el abono y las vitaminas, que extraemos del proceso de MEDITACIÓN de la palabra que necesitamos que de fruto en nuestra vida (de finanzas, de salud, de perdón, de gozo, de sabiduría, etc.).
e)                 Da fruto y se manifiesta en nuestra vida terrenal (vemos la manifestación física de aquello por lo cual oramos y creímos).


Veamos gráficamente este proceso de siembra y obtención de fruto.


La semilla (palabra) se debe REMOJAR en agua o en un fertilizante, antes de sembrarla. Así se reduce el tiempo de espera para que la semilla germine. 
Cuando meditamos una palabra de Dios relativa a finanzas y le agradecemos a Dios de manera anticipada por el cumplimiento de Sus promesas, estamos remojando la semilla financiera que tenemos a punto de plantar.
La semilla que sembramos da fruto del MISMO GENERO. Si siembro dinero obtengo dinero; amor recibo amor, servicio me van a servir, etc.

Hemos visto acá como se debe sembrar y alimentar la semilla de la palabra de Dios en nuestra mente (alma) y corazón (espíritu), para que germine, crezca y de fruto.
Bendiciones
Pablo José

Comments

Popular posts from this blog

SE FUE MI HERMANA BETITA

EL AYUNO - ENFRENTAMIENTO CARNE vs. ESPÍRITU

PONGÁMOS ORDEN A NUESTRA VIDA - PRIORIDADES CRISTIANAS