QUE NOS DICE LA PALABRA SOBRE EL MAL CARÁCTER – LA IRA


Este tema es muy importante para logar equilibrio en nuestras vidas y poder caminar en amor, para que nuestra Fe actúe.
 
1.       La Palabra de Dios nos advierte claramente que no debemos dejarnos llevar por la ira o el enojo.
Santiago 1:19,20; (…) Mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios (…).
Salmo 37:8; (…) Deja la ira, y desecha el enojo; no te excites en manera alguna a hacer lo malo (…).
Eclesiastés 7:9; (…) No te dejes llevar por el enojo, porque el enojo es propio de gente necia (…).

2.       La ira abre una brecha en nuestro muro de defensa espiritual.
Proverbios 16:32; (…) Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte, el que domina su espíritu que el conquistador de una ciudad. (V. también Proverbios 14:29.)
Proverbios 25:28; (…) Como ciudad derribada y sin muro, es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda (…).

3.       Con frecuencia la ira nace del orgullo y el egoísmo.
Proverbios 21:24; (…) Soberbio y presuntuoso escarnecedor es el nombre del que obra con orgullosa saña (…).
Santiago 4:1; (…) ¿Saben por qué hay guerras y pleitos entre ustedes? ¡Pues porque no saben dominar su egoísmo y su maldad! (…)

4.       Si damos lugar a la ira, seremos nosotros mismos los que paguemos las consecuencias
Proverbios 19:19; (…) El que mucho se enoja, recibe su merecido (…).
Proverbios 25:8; (…) No entres apresuradamente en pleito, no sea que no sepas qué hacer al fin, después que tu prójimo te haya avergonzado.
Mateo 5:22; (…) Yo les digo que todo aquel que esté enojado con su hermano será culpable ante la corte (…).
Romanos 12:19; (…) Queridos hermanos, no tomen venganza ustedes mismos, sino dejen que Dios sea quien castigue; porque la Escritura dice: «“A Mí me corresponde hacer justicia; Yo pagaré”, dice el Señor» (…).

5.       El hombre prudente reprime su mal genio, porque sabe que puede conducir a errores y causar mayores perjuicios
En estos pasajes Moisés se deja llevar por la ira y ello lo lleva a perder la bendición de Dios, el privilegio de entrar a la cabeza del pueblo a la Tierra Prometida:
Números 20:7,8,10–12; (…) 7 El Señor habló a Moisés: 8 «Toma la vara y reúne a la congregación, tú y tu hermano Aarón, y hablen a la peña a la vista de ellos, para que la peña dé su agua». 10 y Moisés y Aarón reunieron al pueblo ante la peña. Y él les dijo: «Oigan, ahora, rebeldes. ¿Sacaremos agua de esta peña para ustedes?» 11 Entonces Moisés levantó su mano y golpeó la peña dos veces con su vara, y brotó agua en abundancia, y bebió el pueblo y sus animales. 12 y el Señor dijo a Moisés y a Aarón: «Porque ustedes no me creyeron a fin de tratarme como santo ante los ojos de los israelitas, por tanto, no conducirán a este pueblo a la tierra que les he dado».
Salmo 106;32-33.; (…) También hicieron que Él se enojara en las aguas de Meriba, y le fue mal a Moisés por culpa de ellos, puesto que fueron rebeldes contra Su Espíritu, y él habló precipitadamente con sus labios (…).
Proverbios 29:11; (…) El necio da rienda suelta a su ira, pero el sabio la reprime (…).
Proverbios 14:17; (…) El que fácilmente se enoja comete locuras (…).
Proverbios 14:29; (…) Ser paciente es muestra de mucha inteligencia; ser impaciente es muestra de gran estupidez (…).
Proverbios 19:11; (…) La prudencia consiste en refrenar el enojo, y la honra, en pasar por alto la ofensa (…).
Proverbios 29:22; (…) El que es violento e impulsivo, provoca peleas y comete muchos errores.
Eclesiastés 5:2,6; (…) No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra: por tanto, sean pocas tus palabras.  No sueltes tu boca para hacer pecar a tu carne (…).

6.       Debemos desechar la ira y orar para que el Señor nos dé en su lugar amor, paciencia, mansedumbre y voluntad de perdonar
1 Corintios 13:5; (…) El amor no es grosero ni egoísta. No se enoja por cualquier cosa. No se pasa la vida recordando lo malo que otros le han hecho (…).
Efesios 4:31,32; (…) Dejen de estar tristes y enojados. No griten ni insulten a los demás. Dejen de hacer el mal. Por el contrario, sean buenos y compasivos los unos con los otros, y perdónense, así como Dios los perdonó a ustedes por medio de Cristo (…).
Colosenses 3:8,12–15; (…) Desechen la ira, enojo, malicia, insultos, lenguaje ofensivo de su boca. Ustedes como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia; soportándose unos a otros y perdonándose unos a otros, si alguien tiene queja contra otro. Como Cristo los perdonó, así también háganlo ustedes. Sobre todas estas cosas, vístanse de amor, que es el vínculo de la unidad. Que la paz de Cristo reine en sus corazones, a la cual en verdad fueron llamados en un solo cuerpo; y sean agradecidos (…).
Efesios 4:26; (…) No se ponga el sol sobre su enojo (…).

8. Aunque debemos evitar la ira humana, hay momentos en que es preciso denunciar el mal, las conductas nocivas y la injusticia; en tales casos, primero debemos asegurarnos de que la indignación o ira que sentimos es justa y está inspirada por Dios
Efesios 4:26; Si se enojan, no permitan que eso los haga pecar (…).
Con frecuencia Jesús sintió dentro de Sí la ira de Dios, como por ejemplo cuando Sus hipócritas adversarios religiosos se quedaron observando para ver si quebrantaba las leyes de Moisés sanando en día de reposo a un hombre que tenía la mano atrofiada.
Marcos 3:5; (…) Mirándolos con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: «Extiende tu mano». Él la extendió, y la mano le fue restaurada sana (…).
[El mejor ejemplo de la ira de Jesús lo hallamos en el episodio en que se encontró con unos que robaban y explotaban a los pobres en nombre de Dios:]
Juan 2:14–16; (…) [Jesús] encontró en el templo a los vendedores de novillos, ovejas y palomas, y a los que estaban sentados en los puestos donde se le cambiaba el dinero a la gente. Al verlo, Jesús tomó unas cuerdas, se hizo un látigo y los echó a todos del templo, junto con sus ovejas y sus novillos. A los que cambiaban dinero le arrojó las monedas al suelo y les volcó las mesas. A los vendedores de palomas les dijo: «¡Saquen esto de aquí! ¡No hagan un mercado de la casa de Mi Padre!» (…)

Estas escrituras nos deben llevar a meditar sobre la importancia que Dios le da, a que controlemos el mal carácter y las explosiones de ira. Esa área es mi mayor debilidad y necesito mucha llenura del Espíritu Santo para tener dominio propio y no darle cabida al diablo dejando salir mi mal genio por cosas que “me sacan la piedra” y me hacen ofender o regañar a las personas, para luego estar arrepentido. En eso, me dejo manejar a veces como una marioneta por parte del enemigo. Eso   se debe a la falta de llenura del Espíritu Santo, por los pocos ejercicios espirituales de oración y meditación de la palabra, a ese respecto.

Bendiciones
Pablo José


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