EL CARÁCTER DE LOS HOMBRES Y/O MUJERES
CARÁCTER:
Resultado del temperamento natural modificado por la educación, actitudes,
creencias, motivaciones, principios y valores, que caracterizan a un individuo
haciéndolo único.
Carácter
es “Cómo hacer lo que debo hacer, sin importar si siento ganas de hacerlo o no,
inclusive cuando nadie me ve”.
La palabra de Dios habla de que tenemos que RENOVAR nuestra mente y
ello implica tener el carácter de Jesucristo en nosotros a través de conocer
sus mandatos. Para poder formar nuestro nuevo carácter de hijos de Dios debemos
cambiar nuestros principios mundanos por los principios del reino de Dios.
PRINCIPIO = SEMILLA
Verdad absoluta de aplicación Universal, que por “convicción”,
modifica el comportamiento. “Edifican al hombre de adentro hacia fuera.”
Los principios del Reino de Dios son las semillas que implantamos en nuestra
mente para que BAJEN A NUESTRO CORAZÓN a través de regarlas diariamente con la
palabra de Dios. Así es que esas semillas de la palabra DAN FRUTO y permiten
que acabemos con nuestros antiguos hábitos o comportamientos carnales o almáticos
y actuemos como verdaderos hijos de Dios en todo.
ENTENDAMONOS PARA PODER RENOVARNOS EN LA MENTE Y DOMINAR NUESTRO
COMPORTAMIENTO CARNAL
Somos un espíritu
Que tenemos un alma
Y moramos en un cuerpo
EL ESPÍRITU
Dios nos creó a Su imagen y semejanza y Él es ESPÍRITU o sea que, al principio, Él nos creó como seres espirituales.
Génesis 1:2; (…) y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas (…).
Dios es Espíritu.
Gen 1:26-27; (…) Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a
nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los
cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra
sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo
creó; varón y hembra los creó (…)
Si Dios es Espíritu y nos creó a Su imagen y
semejanza, entonces nos creó como otros espíritus.
LOS
DOS NACIMIENTOS QUE DEBEMOS TENER
Nosotros somos un espíritu nuevo cuando nacemos de
nuevo. Todo hombre debe tener dos nacimientos en este mundo. Uno de agua y
otro del espíritu. El de agua es el nacimiento natural, cuando nuestra
madre rompe fuentes y salimos de su barriguita donde estuvimos incubados nueve
meses dentro del líquido amniótico (agua). Ese es el nacimiento de agua que le
explicaba Jesucristo al maestro de la ley Nicodemo. veamos la cita bíblica:
Juan 3:2-7; (…) Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no
naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo
puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el
vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo,
que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.
Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu,
espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo
(…)
Aquí están
los dos nacimientos que debemos tener los que queremos ir al cielo y ser de la
familia de Dios. El de agua y el del espíritu. El nacimiento del espíritu lo
tenemos cuando recibimos a Cristo en nuestras vidas, a través de la oración de
fe que ya conocemos y que está en romanos 10:9-11. Cuando nacemos de nuevo en
espíritu, ese espíritu humano nuevecito se conecta con el Espíritu de Dios. La
voz de nuestro espíritu es la conciencia (lo que las mujeres llaman el sexto
sentido). Es la voz del corazón y ese corazón se guía por el Espíritu Santo
quien quedo acá en la tierra para ser nuestro ayudador, consejero. Ese
espíritu humano renacido, debe alimentarse todos los días y el alimento del
espíritu es la palabra de Dios, la cual debemos llevar grabada en nuestro corazón.
EL
ALMA (La loca de la casa que debemos controlar y RENOVAR).
Después que Dios nos creó en espíritu, nos dio los
sentimientos, pensamientos y emociones. Ese es el lenguaje del alma. Ahí está le mente y a través de los
pensamientos es que tenemos las reacciones almáticas o sea los sentimientos de
ira, celos, alegría, tristeza, dolor del alma, envidias, lujurias, etc. El
hombre (mujer) almático, es aquel que vive o reacciona de acuerdo a lo que
piensa o razona. Si me siento a pensar en que mi esposa(o) me la juega con
otro(a), y razono ese pensamiento imaginándome cosas malucas, construyo una
fortaleza en mi corazón y me dan celos, ira, dolor, etc. Si le mezclo licor,
termino expandiendo esos pensamientos negativos (almáticos) y termino buscando
un arma y matando a mi pareja. Ese fue un comportamiento de la razón, generado
por una serie de pensamientos del alma que me condujeron a una reacción en el
cuerpo. Ya vimos anteriormente lo que tenemos que hacer con el alma y es
renovarla metiendo en mis pensamientos y entronizando en mi corazón la palabra
de Dios, para que cuando me venga a la cabeza un pensamiento mundano, lo
rechace y lo someta a la obediencia de la palabra de Dios, en relación con lo
que dice al respecto del tema que me pueda llegar a martirizar (como dudas,
miedos, depresiones, pobreza material, enfermedad, angustias, etc.).
EL
CUERPO
Fue lo último que nos puso Dios en el huerto del
Edén. Un cuerpo físico que se manifiesta a través de los cinco sentidos (Vista,
Tacto, Olfato, Gusto, Escucha). Ese cuerpo reacciona de acuerdo a lo que le
mande la mente. Si la mente tiene pensamientos torcidos o negativos, reacciona
perversamente, pero, si tiene la palabra de Dios actúa siempre en amor, con
misericordia, bondad, etc.
LA
UNION DE LOS TRES COMPONENTES DEL HOMBRE (MUJER)
El ciclo del comportamiento humano es muy simple:
Yo CONOZCO lo que he estudiado o Aprendido (Alma)
Pienso o RAZONO (Alma)
CREO en ese razonamiento (Espíritu)
Actuó en consecuencia con mi RAZONAMIENTO (Cuerpo)
Vuelvo un HABITO esas acciones, de tanto hacerlas
igual (cuerpo)
El corazón del hombre lo conforma la intercesión de
mi espíritu con mi alma. En ese espacio común están mis creencias y ahí está
definido mi carácter. Si mi espíritu está muerto por no haber nacido de nuevo,
solo trabajo con mi razonamiento humano o con mi alma y mi comportamiento no será
el guiado por los principios de Dios sino por lo que haya aprendido en mi mente
carnal y así actuará mi cuerpo, consecuente con lo que reciba de mi mente y
espíritu no renacido en Cristo. Si mi espíritu está conectado con el Espíritu
de Dios y yo interiorizo o medito su palabra, logro unir mi espíritu con mis
pensamientos en Cristo y el cuerpo hace lo que le mande mi mente renovada en la
palabra de Dios.
Bendiciones
Pablo José

Comments
Post a Comment