RELACIÓN ENTRE NUESTRO CUERPO Y NUESTRO ESPIRITU: (Lo exterior y lo interior)


EL ESPÍRITU Y EL CUERPO
Nuestro cuerpo es la morada de nuestro espíritu y del Espíritu Santo de Dios.
1 Corintios 3:16; (…) ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? (…)
Y ese Espíritu de Dios es el que se comunica, instruye, redarguye y alienta a nuestro espíritu humano, haciendo que prime en nuestra mente la palabra de Dios, de manera que cuando el maligno lance dardos de fuego a nuestra mente con pensamientos negativos o pecaminosos, seamos alertados en nuestro espíritu humano, de que eso nos separa de Dios y dominemos a nuestro cuerpo físico, no dejándolo que cometa locuras (con los sentidos físicos). Para lograr eso, debemos tener un espíritu ROBUSTECIDO por medio de los ejercicios espirituales diarios, para que s e imponga a nuestra menta y a nuestra carne.
Ilustración 1: La vaina, y la espada. La vaina es nuestro cuerpo físico. La espada es nuestro espíritu.
Ilustración 2: El guante y la mano. El guante es nuestro cuerpo y la mano es el espíritu que se guarda ahí
Santiago dice que “el cuerpo sin espíritu está muerto” (Santiago 2:26)
§  Dicho popular “los ojos son las ventanas del alma”, ¿el resto del cuerpo? la casa.
§  Nuestro cuerpo es la carpa, el tabernáculo, nuestra morada terrestre. (2 Corintios 5:1)


EL TRABAJO ESPIRITUAL Y TRABAJO FÍSICO
Así como trabajamos en labores varias físicas y/o intelectuales, debemos trabajar en las labores encargadas por Dios, de predicarlo.
Debemos pelear contra el diablo, arrebatándole las almas que lleva con él al fuego eterno del infierno, pues ese es el encargo que nos dejó el Señor Jesús, de evangelizar para que el Espíritu Santo los convenza de recibir a Cristo y asegurar su salvación.
Judas 1:20-24; (…) Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. A algunos que dudan, convencedlos. A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne (…).
Nuestro espíritu no es el Espíritu Santo. Podemos tener acceso a la fuente de Dios (su Espíritu Santo), pero no somos la fuente.
Debemos cuidar y fortalecer con poder el hombre interior (nuestro espíritu) por medio de la comunión con el Espíritu Santo.
Efesios 3:16; (…) para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu (…).
Debemos ejercitar nuestro espíritu con las disciplinas cristianas de oración, estudio y meditación de la palabra de Dios.
Cuando no somos disciplinados espiritualmente, no hacemos los ejercicios como debemos, nos descuidamos, le echamos la culpa a mil cosas y por esa pereza espiritual, es que se queman los cristianos.
Dios no es un tirano y no nos obliga a hacer estos ejercicios, pero nos recuerda la importancia de ellos, para robustecer nuestro espíritu, única arma para superar los ataques del maligno que  nos traen tribulaciones y  momentos de debilidad en la carne..

MOMENTOS DE FORTALEZA Y DE DEBILIDAD
¿Cuáles son las evidencias de una espiritualidad débil? Desespero, estrés, depresión, tristeza, amargura, resentimientos, etc.
¿Cuáles son las evidencias de una espiritualidad fuerte? Gozo, paz, expectativa, anticipación (como en navidad)
§  El desespero o la lloradera nunca ha hecho mover a Dios. Hacer pucheros, hacerse el mártir, puede que funcione con la mamita, pero no con Dios. El desespero y/o la pataleta, es incredulidad. Es no tener arraigada la palabra de Dios en nuestro espíritu y/o no creerla operando en nuestra vida terrenal.

El dialogo de un espíritu débil con Dios, tiene tan solo lloros, lamentaciones, quejas y justificaciones. Y Dios le responde:  – ¿Que pasa, por qué lloras? ¿Qué te dice Mi palabra a ese respecto? Recuerda que tu SHALOM (paz o bienestar) depende más del grado de tu fe que de tus lloros y quejas.

A modo de ejemplo, cuando pedimos algo material. ¿Como ve las cantidades?, un millón de pesos, o UN MILLOOOOON DE PESOS. (Uau, Dios mío, que cantidad tan grande). Si así magnifica usted los problemas, en vez de magnificar a Dios y Su inmensa capacidad de solucionar cualquier cosa en este mundo, no espere recibir mucho de Dios.  El pueblo de Israel veía a Goliat como algo temible, EL GIGANTE, pero David lo veía como un filisteo sin pacto, incircunciso. Uno enfrenta el problema con plana CONFIANZA en que nada es imposible para nuestro Dios

Vemos como nuestro cuerpo debe tener una estrecha relación con nuestro espíritu y así como debemos alimentar y ejercitar nuestro cuerpo natural, debemos alimentar y ejercitar nuestro espíritu humano, conectándolo con la palabra de Dios y con el Espíritu Santo que hacemos morar en nuestro interior. Ese Santo Espíritu es el que nos permite conocer en nuestra conciencia, lo que está mal o está bien, en relación con nuestros pensamientos o actos, nos redarguye y nos da conciencia de pecado, para poder arrepentirnos y/o no actuar en contra de la palabra de Dios. Debemos en consecuencia, desarrollar, alimentar y ejercitar nuestro espíritu humano.

Bendiciones
Pablo José

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