Conozca a Dios íntimamente
Yo tuve un excelente padre. Fue un hombre temeroso de Dios, honestísimo, transparente, dedicado a su familia. Fuimos once hermanos que gracias a su ejemplo de excelente hijo y hermano, nos inculcó la unidad que todavía conservamos entre hermanos. Nos heredó muchos valores cristianos, con su ejemplo de vida y servicio los demás.
Yo empecé a conocerlo íntimamente cuando ya estaba casado, pues me case a los 19 años de edad y fui papá a los 20. Ahí entendí muchas cosas. Entendí a mi padre y lo empecé a mirar con otros ojos, gracias a Dios estando todavía muy joven. Entendí el amor incondicional de un padre a hacia sus hijos. Su entrega, sacrifico por nuestro bienestar, su apoyo y consejo en nuestras épocas de crisis, en fin, disfruté y entendí el amor incondicional de mi padre. Al hacerme su amigo, compartir y conocerlo íntimamente, aprendí a amarlo, sujetarme, honrarlo y respetarlo sobremanera. Hoy le doy gracias a Dios por haberme dado la oportunidad de tener y conocer a un buen padre.
Y aunque ya no nos acompaña en este mundo, si miro a cada uno de mis hermanos, veo reflejadas en ellos muchas de las característica de mi padre. Su desprendimiento por las cosas materiales, su inteligencia, su amor por sus hijos y nietos, su amor por mi mama, su dedicación a su familia, su servicio a las comunidades necesitadas, su transmisión desprendida de esos vastísimos conocimientos, su unión familiar, etc. Ahí esta su esencia viva todavía, en la sumatoria de los rasgos que heredamos todos y cada uno de sus hijos.
Para poder conocerlo debemos conocer a Su hijo Jesús. El mismo Salvador nos lo advirtió varias veces en Su palabra. Nunca hemos visto la voz ni conocemos el aspecto del Padre, pero, si conocemos a Jesús a través de las escrituras, conoceremos al Padre.
juan 5:37
también el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto,
lucas 11:10
porque todo aquel que pide, recibe; y el
que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
juan 14:9
Jesús le dijo: ¿tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido,
Felipe? el que me ha visto a mí, ha
visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: muéstranos el Padre?
juan 14:7
si me conocieseis, también a mi Padre
conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.
1 corintios 15:28 pero
luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las
cosas, para que Dios sea todo en todos.
Jeremías 31:3
Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi
misericordia.
Zacarías 2:8
porque así ha dicho Jehová de los ejércitos: tras la gloria me enviará él a las
naciones que os despojaron; porque el
que os toca, toca a la niña de su ojo.
Fuimos creados para la alabanza y gloria de Su nombre y para
cumplir el propósito que El diseñó para cada uno de nosotros. Eso es lo que nos
debe importar de nuestro paso por este mundo. Cumplir el propósito para el que
fuimos creados y eso solo lo logramos si entramos en comunión e intimidad con
el Padre para que nos lo revele claramente por medio de Su Santo Espíritu.
Efesios 1:4-6
según nos escogió en Él antes de la
fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de Él,
en amor, habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo,
según el puro afecto de su voluntad, para
alabanza de la gloria de Su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el
amado,
Juan
14:26 más el consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os
enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.
Juan
16:13 pero cuando
venga el Espíritu de verdad, Él os guiará a toda la verdad; porque no
hablará por su propia cuenta, sino que hablará
todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.
Lucas 10:22
todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce quién es el
hijo sino el Padre; ni quién es el Padre,
sino el hijo, y aquel a quien el hijo lo
quiera revelar.
Por eso, lo único que debemos desear fervientemente es conocer a Cristo para poder tener revelación del Padre y aprender a tener intimidad restauradora, obteniendo en su presencia el gozo que solo Él nos da, para lograr la fortaleza que nos va a permitir cumplir su propósito para nuestra vida.
Bendiciones
Pablo José

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