DIOS CONFORTA MI ALMA
En el versículo 2b del Salmo 23, David tiene claro que, así como el pastoreaba ovejas y las llevaba a manantiales o arroyos de agua fresca, lo hace nuestro Padre con nosotros Sus ovejas a través de nuestros Pastores: Versículo 2b. Junto a aguas de reposo me pastoreará
El 70% del cuerpo de los animales necesita agua para mantener el metabolismo. ¿Que determina el agua? Vitalidad, fuerza y Salud en general. El creyente y en general las personas, necesitan agua (palabra) fresca, que fluya y no esté estancada. Por eso Jesús nos ordenó que predicáramos a todo el mundo Su evangelio, pues el agua fresca y vigorizante de Su palabra es lo único que nos permite mantenernos vivos espiritualmente.
Versículo 3: Confortará mi alma.
La palabra confortará tiene
la idea de restaurar o reparar. Se usa para “hacer volver”. El pastor hace
volver a la oveja que se extravió. A menudo nuestra vida necesita restauración
y consuelo. Dios, nuestro pastor, lo hace y nos da nuevas fuerzas.
La palabra alma contiene mi MENTE, VOLUNTAD, EMOCIONES. El trabajo posterior a la salvación de las personas es SALVARLES EL ALMA, RENOVARLES LA MENTE, transformar la vida de esas personas.
La
mayoría de las consejerías pastorales tiene que ver con problemas del alma. El
creyente necesita digerir la palabra muy bien en su espíritu. Necesita
fortalecer su espíritu para evitar ser manipulado mental y volitivamente (en su
voluntad). Las emociones tienen
SENTIMIENTOS, DESEOS, AFECTOS, SENSACIONES y la gente normalmente CONFUNDE esas
manifestaciones o emociones del alma con el espíritu. El alma se puede abatir y
por eso necesita ser confortada a través de la palabra de Dios.
Salmos 42:5-6; (…) 5¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en
Dios; porque aún he de alabarle, salvación mía y Dios mío. 6 Dios mío, mi alma está abatida en mí; Me
acordaré, por tanto, de ti desde la tierra del Jordán (…)
Una
oveja abatida CAE DE ESPALDAS, no se puede levantar sola y si no llega el
pastor a levantarla, SE PUEDE MORIR. Un pecado o una práctica de pecado, puede
llegar a abatir y apartar a una oveja de la presencia de Dios. Deja de orar y
estudiar o meditar la palabra, no vuelve a la Iglesia a congregarse y se puede
llegar a morir espiritualmente si el pastor no está pendiente para RESTAURARLA
y consolarla. El fruto del Espíritu de Dios en mi espíritu, produce paz, gozo,
sosiego, amor, dominio propio. Cuando esté abatida mi alma, debo buscar por qué
me sucede eso, averiguar las causas de ese abatimiento, el cual no debe ser
permanente en un creyente.
Causas de abatimiento
1.
Buscar siempre comodidad: A la oveja no se la puede dejar echada descansando y cómoda todo
el tiempo. En nuestro caso, ese es un creyente CARNAL que no hace ejercicios
espirituales de oración, estudio y meditación de la palabra. Cuidado
pues uno ministra de espíritu a espíritu y si el espíritu no está mandando en
la vida del creyente, lo que ministramos es CARNALIDAD. Un creyente ACOMODADO
va camino al abatimiento. Si solo busco mi comodidad, me voy a abatir.
2.
Tener demasiada lana: Le puede llegar a pesar tanto que CAE abatida y cansada. En
nuestro caso, la lana en exceso es un SÍMBOLO DE ORGULLO. Todo soy YO. La persona no fluye en el espíritu.
Es un símbolo de EGOCENTRISMO. El antídoto es TRASQUILARLA quitándole el
pelambre para que encuentre el alivio. La palabra de Dios tiene un FILO AGUDO y
es como un bisturí que CORTA y SACA todo el EGOISMO, LA SOBERBIA y EL ORGULLO. Cuidado
pues ANTES de la caída (el abatimiento) está el ORGULLO y la SOBERBIA. Cuando
la palabra de Dios nos trasquila, se conforta mi alma.
3.
La gordura: Una oveja de demasiado peso no necesariamente está sana y
productiva.
1 Corintios 10:12; (…) Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga (…).
Apocalipsis 3:17; (…) Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo
necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego
y desnudo (…)
¿Qué es lo que debo buscar? Que Jesús VIVA Su vida A TRAVÉS MIO. Realmente NO VIVIR YO sino
que CRISTO VIVA EN MI.
Colosenses 3:3; (…) Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo
en Dios (…)
Bendiciones
Pablo
José

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