ESTOY CANSADO
Se cansa uno de ver a diario en las redes sociales, tanto sectarismo, homofobia,
insultos, ataques personales a la dignidad y honra de diversos personajes que representan
pensamientos y acciones de la izquierda y de la derecha en mi país. Facebook, Instagram,
Twitter entre otras, se volvieron plataformas
de ataques personales recurrentes contra nuestro presidente Duque, el señor Álvaro
Uribe, el señor Efraín Cepeda, el señor Petro,
la alcaldesa de Bogotá, el alcalde de Medellín, el expresidente Santos, y sigue
una larga lista de personajes, a quienes
a diario vituperan todos aquellos
que juzgan sus acciones, como si fueran los conocedores a fondo de la verdad de
vida de cada uno de estos ciudadanos, quienes, de una u otra manera, han estado
o están en las posiciones de mayor jerarquía
o autoridad en nuestro país.
Y con tristeza encuentro en ese grupo de vociferantes, a líderes cristianos,
revolviéndose en ese fango de juicios y ataques personales, olvidándose que nuestro
Dios nos exhorta en Su palabra, a dejarle a Su amado hijo Jesús el juicio que
deberemos afrontar todos, creyentes o no, el
día que comparezcamos ante el Tribunal
de Cristo (los que somos salvos) o ante el
Gran Trono Blanco, los que arderán por siempre en el fuego eterno por no haber querido aceptar de
corazón a Jesús, como su Señor y Salvador.
En este mundo, existen muchos católicos y cristianos protestantes, que no han querido asimilar la palabra de Dios. No la leen, menos la estudian o meditan y
por eso tienen los corazones de piedra, y la mente (alma) enceguecida con odios,
malos pensamientos y deseos, que generan acciones irracionales o desenfrenadas,
las cuales se manifiestan con actos de ira, odio, rencor, cuando lo que ellos mismos
determinaron como su juicio y justicia, no se cumple en la vida de los
demás.
Yo caía muy fácil en ese tipo de comportamientos y juicios. Sobre todo,
en lo que denominamos “política” y “moral”, que, cuando uno no conoce a Jesús, se producen por unas creencias carnales de lo que consideramos de manera personal,
que es correcto o bueno para la sociedad, la familia o el país y por eso, detestamos
o nos identificamos, con tal o cual personaje o comportamiento, que suponemos
representa lo que nosotros queremos que suceda. Juegan en esa pasión y juicios malsanos,
los principios y valores que hayamos recibido en nuestra formación de vida, y/o
lo que los medios influencian a diario en nuestra mente, haciendo que personas sin
carácter se dejen llevar por la opinión, (la mayoría de las veces pagada para
que sea parcializada), de los que se denominan “inlfuencers”.
Hoy quiero recordar a los que me leen, que debemos dejar entrar en nuestra
mente y corazón, la luz de Cristo. Y que esta vida no es tan solo de 80 o más
años. Va a volver Jesús y muy pronto. Ya hay cumplidas muchas señales de su
pronto regreso. Y después de que se realicen los juicios, tendremos con Él una
vida de mil años acompañándolo en una nueva tierra. Y vamos a tener posiciones en
ese reinado. Y no valdrá para nada la plata, las posesiones, y la influencia
que ostentamos hoy. Allá solo valdrán los galardones y posiciones que obtengamos
los salvos, por nuestras obras de amor desinteresadas,
realizadas como miembros del cuerpo de Cristo. Y por el amor que profesamos a los demás, independientemente
de que nos caigan bien o no.
Yo no soy el mejor ejemplo de vida. Tengo mis propias convicciones. Así
como Dios nos muestra Su carácter en Su palabra, a mí, como a Él, no me gusta
el comunismo, ni los extremos de derecha e izquierda con autoritarismo, que para justificar sus atropellos aplican el slogan de que el fin (su estimado fin) justifica sus medios, ni me gustan las políticas que incentivan a los pobres contra los ricos, ni la de regalar subsidios sin respetar el trabajo digno de los demás, ni los métodos que incentivan la vagancia y mendicidad esperando ayudas de todo el mundo porque si, para ganarse el favor y el voto de los necesitados volviéndolos atenidos y exigentes, sin merecimiento, no me agrada el homosexualismo, el
libertinaje, detesto el alcohol, el pecado y sus manifestaciones de odio y de
aberraciones.
Hoy en día, solo hago un esfuerzo diario por tratar de mirar con amor y misericordia al pecador, aunque sigo aborreciendo su pecado. Trato de compartirle todos los días un fragmento del evangelio, para que lo asimile y se arrepienta. Aprendí conmigo mismo, que todo lo malo de una persona se puede ir acabando poco a poco, si alguien dobla rodilla ante Dios, intercediendo para que se nos ilumine la mente y podamos recibir a Cristo y entender que estamos en un mal camino y deseemos corregir nuestro rumbo. Yo conozco eso, porque fui rescatado del alcoholismo y de muchos vicios por la constante oración y clamor de mi esposa y de mi hija mayor, mi Tatica. Y Dios empezó a quitarme muchos malos hábitos. Lamentablemente me sigo equivocando, sigo teniendo explosiones de ira y ofendo de palabra en esos momentos. Pero sigo en la lucha cada día y le pido a Dios perdón por mis errores, Me arrepiento de mi mal comportamiento y pido ayuda al Espíritu Santo. Seguramente he generado odio y rencor hacia mí, sobre todo de mi familia más cercana, quienes son los que uno ofende más fácil pues los tiene metidos en su vida familiar, pero, la verdad, es que ya no se puede hacer nada por remediar los errores pasados. Igual, el que no me perdona, llevará su propia carga.
Hoy en día, solo hago un esfuerzo diario por tratar de mirar con amor y misericordia al pecador, aunque sigo aborreciendo su pecado. Trato de compartirle todos los días un fragmento del evangelio, para que lo asimile y se arrepienta. Aprendí conmigo mismo, que todo lo malo de una persona se puede ir acabando poco a poco, si alguien dobla rodilla ante Dios, intercediendo para que se nos ilumine la mente y podamos recibir a Cristo y entender que estamos en un mal camino y deseemos corregir nuestro rumbo. Yo conozco eso, porque fui rescatado del alcoholismo y de muchos vicios por la constante oración y clamor de mi esposa y de mi hija mayor, mi Tatica. Y Dios empezó a quitarme muchos malos hábitos. Lamentablemente me sigo equivocando, sigo teniendo explosiones de ira y ofendo de palabra en esos momentos. Pero sigo en la lucha cada día y le pido a Dios perdón por mis errores, Me arrepiento de mi mal comportamiento y pido ayuda al Espíritu Santo. Seguramente he generado odio y rencor hacia mí, sobre todo de mi familia más cercana, quienes son los que uno ofende más fácil pues los tiene metidos en su vida familiar, pero, la verdad, es que ya no se puede hacer nada por remediar los errores pasados. Igual, el que no me perdona, llevará su propia carga.
Y aprendí a ORAR por mis enemigos, por los que me han perseguido y tratado
de hacerme daño, por las personas que están en autoridad y no me agradan. Eso es
lo que Cristo me hizo entender y lo que nos recalca y enseña mi Pastor en mí
Iglesia, Mi posición debe ser de rodillas, pidiéndole a Él su intercesión para
que mejore mi país y para que los que estén en autoridad gobernando, entiendan
y cambien sus comportamientos. No es con mis gritos, poder, amenazas, insultos,
que logro el cambio de vida en las personas. Es con mi oración y súplica al
Padre en el nombre de nuestro amado Señor Jesús, quién es el único que redarguye
y transforma corazones.
Termino esta exhortación, recordando las citas bíblicas que tanta falta
nos hace aceptar, discernir y aplicar, para que podamos ser recibidos por
Jesús, con un abrazo, cuando nos presentemos ate Su Trono de Gracia, a rendirle
cuentas de nuestros actos.
Mateo 7:1-2; (…) No se conviertan en jueces de los demás,
y así Dios no los juzgará a ustedes. Si son muy duros para juzgar a otras
personas, Dios será igualmente duro con ustedes. Él los tratará como ustedes
traten a los demás (…).
Salmos 7:11; (…) Tú eres un juez justo y siempre castigas a
los malvados (…).
Proverbios 15:26; (…) Dios no soporta los planes malvados,
pero le agradan las palabras amables (…).
Salmos 75:6-8; (…) Los elogios no vienen del este, ni del oeste
ni del sur; vienen de Dios, que es el juez. A unos les quita el poder, y
a otros se lo da.
Dios está muy enojado y está listo para castigar. Cuando pierda la
paciencia, dará rienda suelta a su enojo y todos los malvados de la tierra tendrán
su merecido. (…)
Proverbios 18:21, (…) La lengua tiene poder para dar vida y para
quitarla; los que no paran de hablar sufren las consecuencias (…).
1 Corintios 6:9-10; (…) No se dejen engañar. Ustedes bien saben
que los que hacen lo malo no participarán en el reino de Dios. Me
refiero a los que tienen relaciones sexuales prohibidas, a los que adoran a los
ídolos, a los que son infieles en el matrimonio, a los afeminados, a los
hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres, a los ladrones, a
los que siempre quieren más de lo que tienen, a los borrachos, a los que hablan mal de los demás, y a los
tramposos. Ninguno de ellos participará del reino de Dios (…).
Este es una cita que a menudo utilizan los “religiosos” para insultar,
agredir y maldecir a los homosexuales (hombres o mujeres). Pero no leen completo,
pues si así lo hicieran, verían que en la misma
categoría de condenación que el homosexualismo,
están: Los BORRACHOS; adúlteros, avaros, idólatras (Aquellos que aman más al Real
Madrid, a Shaquira, a Maradona, a los hijos, a la plata, o a cualquier COSA o ser
humano, antes que a Dios); los ladrones, los que hablan mal de los demás,
los tramposos. ¿Entonces? Yo era un borracho y tenía el mismo destino que todos
los demás citados.
Me despido
transmitiéndoles una última cita, en la cual Dios, posiblemente cuando estemos
ante Su presencia, nos recuerde lo que alguna vez hacían nuestras mamás, recibiéndonos
con esta frase: “SE LOS DIJE”
O, ahora mismo,
nos dice con su palabra: “Soldado AVISADO no muere en guerra”.
Ahí se las
dejo:
Mateo
12:36-37; (…) Les aseguro que en el día del juicio final todos tendrán
que explicar por qué hablaron para hacerles daño a los demás. Dios juzgará
a cada uno de acuerdo con sus palabras: si dijeron cosas buenas se salvarán, pero
si dijeron cosas malas serán castigados. (…)
Bendiciones
Pablo José

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