LAS CORONAS
La
mayoría de las personas están convencidas que la única vida que vivirán es esta
terrenal y la viven con una serie de objetivos mundanos, buscando lo que
denominamos felicidad y éxito, lo cual, en términos generales incluye bienestar
físico, solvencia económica, éxito en los negocios y/o trabajo, éxito familiar,
salud perfecta y muchas posesiones materiales, para poder lograr todo en esta
vida. Ese es un concepto muy limitado y desconoce la verdadera vida a la que
fuimos llamados y por la que fuimos creados por Dios.
La
verdad que muchos desconocen y no quieren asimilar ni en su mente ni en su corazón,
que este mundo, como lo conocemos y habitamos, se acabará dentro de pocos años, y tendremos uno nuevo, después
de que Cristo vuelva por segunda vez y se cumpla el tiempo de rendir cuentas, por todo lo que hayamos hecho, para recibir coronas (galardones)
y/o castigo eterno (aquellos que siguen
convencidos que pueden hacer lo que les dé la gana sin Cristo haciendo parte de
sus vidas).
.
Y,
lo cierto e irrefutable según las sagradas escrituras, es que todos los CREYENTES
nos tendremos que presentar a nuestro juicio
ante el Tribunal de Cristo, en donde seremos juzgados, no para decidir si vamos al cielo pues somos salvos,
sino para ver cuales coronas (galardones) recibiremos por haber cumplido el plan
y propósito que Dios nos dejó
establecidos a cada uno, como Sus
hijos y como miembros del cuerpo Cristo, mientas transitamos por esta vida, y
para decidir nuestra posición en la vida que tendremos con El,
en el reinado milenial, y luego en la eternidad..
Hoy
mostraremos, que cuando lleguemos ante Su presencia, recibiremos las coronas
que nos hayamos ganado por haber cumplido el verdadero propósito para el que
fuimos creados, y por lo que hicimos como miembros dentro del cuerpo de Cristo,
mismas coronas con las que honraremos a Cristo arrojándolas ante su paso majestuoso
delante de todos sus santos escogidos.
Veremos
en la palabra de Dios, cuáles son esas cinco (5) coronas que debemos buscar
con ahínco, para poder ser galardonados y honrados por el mismo Señor Jesús,
cuando nos presentemos ante El a rendirle cuentas. Estas coronas representan
la posición y la autoridad que vamos a tener los creyentes, cuando Jesús
regrese en el reinado milenial.
Corona
Incorruptible: Destinada para aquellos creyentes que no se someten a los
vicios de la carne. Los que lograron sujetar en esta vida su carne, sus
pasiones, sus malos deseos.
1 corintios
9:24-27; (…) ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad
corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo
obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la
verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Así que, yo de esta manera corro,
no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino
que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido
heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado (…).
Corona
de la vida: Destinada para los creyentes que soportan y superan las difíciles
pruebas que se nos presentan en la vida (quiebras, divorcios, muerte seres
queridos, injusticias, persecuciones, calumnias, injurias, etc.)
Santiago
1:12; (…) Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque
cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona
de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.
Corona
de Gozo: Destinada para los creyentes que ganan almas para Cristo. Los que
predican y comparten la palabra para que la gente reciba a Cristo.
1
Tesalonicenses 2:19; (…) Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de
que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en su
venida? (…)
Corona
de Gloria: Destinada para los pastores, sacerdotes y/o líderes laicos cristianos
(ministros del evangelio, empresarios, padres de familia, directivos, etc.), que
han sido ejemplos de la grey y/o personas que Dios les dejó a su cuidado.
1 Pedro
5:3 y 4; (…) no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro
cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los
pastores, vosotros recibiréis la corona
incorruptible de gloria (…)
Corona
de justicia: Destinada para los que han acabado la carrera de Fe y están listos
para la segunda venida del señor, pues hicieron lo que Dios les encomendó como
plan de vida cristiana.
2 Timoteo
4: 6-8; (…) Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi
partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he
guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la
corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel
día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida (…).
Jesús
mismo nos advirtió y dejó consignado en Su palabra, por medio de la parábola
con la alegoría de su regreso a este mundo, sobre las retribuciones que dará a
cada uno de Sus hijos creyentes, cuando nos pida cuentas de cómo administramos
los tesoros y talentos con que nos invistió desde que lo recibimos como nuestro Señor.
Lucas
19:11-17 Parábola del regreso de Jesús a este mundo. Jesús pide cuentas de cómo
administraron lo que las dejó, para dar recompensas.
Y
arrojan coronas delante de él.
En
Apocalipsis 4: 8-10, se describe un pasaje bellísimo, en donde todos
nosotros, sus santos escogidos y salvos, lo honramos arrojando nuestras coronas a los pies de Jesús. (…) Y siempre que aquellos seres vivientes dan
gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive
por los siglos de los siglos, …….se postran delante del
que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los
siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: Señor,
digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas
las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas (…).
A
mi me daría mucha vergüenza presentarme ante mi amado Señor Jesús sin llevarle
un regalo. Hoy nos está invitando el Señor a que recapacitemos y cambiemos
nuestras prioridades, para hacer tesoros en el cielo, buscar nuestras coronas para
llevarlas con honor y alegría en nuestra verdadera y eterna vida. Dejemos de invertir
tanto en este mundo para buscar en riquezas materiales , empecemos a invertir para NUESTRO FUTURO ETERNO. Revisemos cuáles coronas vamos a ganar: Es hora de enderezar nuestro camino y empezar
a ahorrar en las obras que Dios quiere que ejecutemos dentro de Su cuerpo
(Iglesia) para recibir de y darle a, Cristo, las mayores coronas que podamos obtener.
Bendiciones
Pablo
José

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