CINCO PRINCIPIOS ESPIRITUALES QUE NOS MANTENDRÁN CON ÉXITO

 Debemos siempre recordar dónde estábamos, de dónde nos sacó Dios. Todo el que está metido en pruebas, no debe abandonar nunca los caminos de Dios, porque al final de éste, lo está esperando todo el bien que Dios le quiere dar, cuando el carácter haya sido formado.

 


Primer principio: Ama a Dios sobre todas las cosas

Romanos 8:28; (…) Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien (…),

Jesús decía: “Todo lo que tiene el Padre es mío”. Busque a Jesús de todo corazón y las cosas le serán añadidas. Aprenda a vivir por la añadidura que Dios da. Dios es un Dios de recompensas. Dios mira los corazones, sabe a quién da y a quién no. El no es un Dios de igualdad. A uno le dio diez talentos, a otro cinco y a otro uno. Dios es real, mira y recompensa. Cuando predicamos a Cristo (no necesariamente transmitiendo la palabra de Dios sino haciéndola real en nuestra vida, dando testimonio con nuestras acciones diarias) no buscando la añadidura, Dios va a prosperarnos. Tarde o temprano Dios recompensa a quien hace bien las cosas. Si hacemos bien las cosas, nos convertimos en ese hombre o mujer de los cinco talentos y producimos otros cinco. Normalmente, el frustrado le echa la culpa a Dios, pero Él lo había bendecido. Hoy critican a los que producen, no a los que no. Dios nos va a usar como una iglesia bendecida.  Nunca se escucha difamar a todos los que no lo logran. A un árbol sin fruto NADIE le tira piedras. Decía don Quijote de la Mancha “Ladran los perros, Sancho, LUEGO, cabalgamos”. Tenemos que hacer las cosas bien hechas en el reino de los cielos, no importando lo que digan.

 Segundo Principio: Hacer Su voluntad

Mateo 7:21; (…) No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos (…).

Nunca debemos hacer uso de la Palabra para hacer nuestra propia voluntad, sino que debemos permitir que Dios haga uso de cada uno de nosotros para hacer la Suya. Mucha gente cuando ve los ministerios o los negocios prósperos de otros, quiere eso, la bendición inmediata, en lugar de querer hacer la voluntad de Dios para su propia vida o negocio. El éxito en el ministerio o en la empresa propia se logra cuando uno mismo decide NEGARSE a los sueños propios y decide tener los de Dios. Los grandes pastores o líderes de hoy, lo son porque un día decidieron NO hacer su propia voluntad, sino la del Padre: hacer discípulos y ahorrar, dejar de darse gustos superfluos para invertir en su negocio. La unción está repartida por todos lados, está delegada. Al hacer Su voluntad, viene el crecimiento y los discípulos. Si un líder quiere hacer su propia voluntad y únicamente satisfacer su necesidad de predicar, en lugar de satisfacer el sueño de Dios, su grupo no crece. Dios no da crecimiento a cualquiera, sino a cierto tipo de personas. Debemos menguar y morir a muchas cosas propias, a nuestros propios conceptos, a nuestra propia voluntad. Si lo que queremos es que la gente necesitada sea satisfecha, si queremos verla crecer, nuestro grupo o negocio va a crecer. Debemos hacer la voluntad del que nos envió, del Padre. Negarse uno a la propia voluntad para hacer la de El es un éxito rotundo. Algunos se visten de ovejas en las iglesias, pero por dentro son lobos rapaces. Un lobo es alguien que se come a otros, no alguien que los cuida. Por sus frutos los conoceréis. Muchos ministerios creen que pueden serlo sin cuidar a nadie. La voluntad de Dios es que hagamos discípulos. Hay mucha gente que quiere hacer milagros, pero no quieren cuidar a nadie. Los falsos profetas están entre las ovejas. Hay quienes quieren tener el don de hablar, predicar, pero luego se olvidan de cuidarlas, discipularlas. Debemos hacer la voluntad del Padre. Jesús vio a la gente y tuvo misericordia. Dijo: “Están como ovejas sin pastor. Ustedes deben pastorearlas”.

Mucha gente no da fruto porque cree en el poder de los dones y/o resultados instantáneos, y por eso les falta carácter, paz, templanza, mansedumbre. El fruto del espíritu no es dejar de beber o fumar. El fruto no lo produce el poder de Dios, sino la obediencia, hacer Su voluntad. Cada uno de nosotros está en su grupo o iglesia para amar, aunque nadie lo ame. El fruto del espíritu no es ser amado, sino amar. Según el nivel en el liderazgo, así es el ataque que cada uno recibe. Dios nos va a exigir madurez a todo nivel. A veces subimos el nivel, pero dejamos tirado el carácter.

 Tercer Principio: Buscar primeramente el reino de Dios y su justicia

Mateo 6:33; (…) Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas (…).

Cuando llegamos a los pies de Cristo, lo hicimos buscando algo: prosperidad, restauración, sanidad, etc. Todo esto nos lo dio alguien. Hay que operar bajo los principios del reino de los cielos que este mundo no entiende, pero funcionan. Recibimos ataques por estos principios, porque hay valores. Usted escogió vivir de acuerdo al reino donde Jesús es su Rey, no sólo su Salvador, y no el de los hombres. Cuando lo recibió para perdón de sus pecados, El es su Salvador; pero cuando le obedece en todo, es su Señor. No hay cosa que se pueda comparar a vivir en obediencia.

 Cuarto Principio: No olvidarnos que fue Dios

Deuteronomio 8:11-18; (…) Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres, se aumente; y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre; que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones y de sed, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal; que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote para a la postre hacerte bien; y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día (…).

El día que nos olvidemos que ha sido El, estamos en serios problemas. Una de las señales de que nos olvidamos que El es el Dios que nos suple, que nos sostiene, es que cuando somos prosperados o bendecidos, dejamos de cumplir Sus mandamientos, dejamos de buscar Su reino y empezamos a establecer el nuestro. (Yo soy el superPablo, el poderoso, el inteligente, el capaz de todo, me sanó el médico, la medicina, Dios no tuvo nada que ver, ese trabajo me lo dieron mis palancas, etc). El problema no son las cosas, ni el oro, la plata, no es todo lo que tengamos en mente, sino si el corazón se enorgullece. Pero si nuestro corazón logra soportar eso, El nos da eso y mucho más. Tenemos que aprender a ver como Dios ve. El dijo que nos cuidemos. Si usted tiene un hijo obediente y usted tuviera de todo, ¿qué no le daría? Si nosotros siendo malos, no seríamos capaces de negarle nada a nuestros hijos, ¿cuánto más Dios será con nosotros si cumplimos sus mandatos y somos obedientes a Su palabra? Recuerda dónde estabas, de dónde te sacó Dios. Todo el que está metido en pruebas, no abandone los caminos de Dios, porque al final de éste, lo está esperando todo el bien que Dios le quiere dar, cuando el carácter haya sido formado.

Hay quienes murieron en el desierto, y ni vivieron bien ahí ni entraron a la tierra prometida. La gente cree que sólo hay que aguantar el desierto, pero hay que seguir hasta el final. Dios da las riquezas, entonces HAGAMOSLAS, a no ser que creamos que es por nuestras fuerzas. No olvidemos, acordémonos que fue Dios el que nos las dio. Hay dos peligros: cuando ya las hicimos, podemos decir: “fueron mis fuerzas las que me la dieron”; pero si no las hacemos, es porque estamos creyendo que es con nuestras fuerzas, entonces estamos igual que el otro, la única diferencia es que nunca las llega a ver. Al que ya las hizo no se le tiene que olvidar que fue Dios el que se las dio, pero el que no las ha hecho tiene que pensar que es Dios el que las da, que no las va a conseguir por sus propias fuerzas. Si se cree en el pacto que El juró y que por eso nos da el poder para hacerlas, eso es otra cosa. Tiene que haber un pensamiento creativo en alguien para poder hacerlas. Si para Dios la riqueza no fuera importante, ¿por qué lo jura en un pacto y lo confirma? Hay que averiguar para qué son.

 Quinto principio: Hacer a los demás lo que queremos que nos hagan a nosotros

Mateo 7:12; (…) Así que todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas”(…).

Esta es una de las enseñanzas más importantes de toda la Biblia. Si usted quiere leer toda la ley, y no todos los profetas, se la puede ahorrar. Todo está resumido en esto: “pedid y se os dará; buscad y hallaréis; tocad a la puerta y se os abrirá”. Si usted quiere recibir, DE; quiere perdón, perdone; quiere misericordia, téngala. Todo el pasaje habla de las cosas que podemos pedirle a Dios como nuestro padre. Al final, lo resume con que tenemos un Padre bueno, que le pidamos y nos dará; que lo busquemos y lo encontraremos. Jesús vino a simplificar las enseñanzas que los profetas dieron. No se dejen engañar por doctrinas que vienen y van. Lo que usted quiera tener, DELO; lo que quiera que le hagan, hágalo. Ese es el resumen. Es doloroso y tiste ver que hay gente que no cree que a Dios se le puede pedir como a un buen Padre. Hablan de paternidad y no tienen padre.

 RECORDEMOS SIEMPRE

Ø  Ser agradecidos con Dios.

Ø  Saber y reconocer que es Dios el que todo lo puede y todo lo hace.

Ø  Aceptar que usted está aquí porque Dios lo trajo;

Ø  Hacer a los demás, lo que queremos que nos hagan.

Ø  Que esta construcción física y humana está, porque Dios la hizo;

Ø  Reconocer que la gente se sana por el poder del Señor Jesús.

Ø  Es la gracia y el favor de Dios la que nos consigue todas las cosas.

Ø  Fue El quien tocó su corazón.

Ø  Por la gracia de Dios recibimos nuestra salvación eterna.

 Bendiciones

Pablo José

Comments

Popular posts from this blog

EL AYUNO - ENFRENTAMIENTO CARNE vs. ESPÍRITU

PONGÁMOS ORDEN A NUESTRA VIDA - PRIORIDADES CRISTIANAS

SE FUE MI HERMANA BETITA