EL LEGALISTA Y LA JUSTIFICACIÓN

El gran problema de los legalistas es que no entienden la doctrina de la justificación por fe en la obra que Cristo hizo en la cruz del calvario.


 

¿Qué es la justificación?

Es el hecho divino de declararnos justos delante de Dios. La justificación no produce justos, sino que los declara justos ante Dios por confiar en la redención de Cristo en la cruz. La justificación es un acto judicial divino, que nos declara legalmente libres de condenación y libres de las sentencias de la ley divina. ¿Y porque somos libres en ambos sentidos? Por fe en Cristo.

 Cuando Dios nos declara justos, también nos declara eternamente perdonados por el don de la justicia perfecta de Cristo. Este don de justicia hizo posible el hecho de que Dios nos atribuyera legalmente la perfección de Cristo. ¿Cómo se acepta esto? Por fe en Cristo.

 No existen justificaciones repetitivas. Dios no nos está justificando todos los días en Cristo. El ya nos justificó una sola vez y para siempre para siempre. Cristo hizo posible una justificación irrevocable, sin reversa. La justificación de Cristo fue un solo acto y jamás es un proceso.

Hebreos 10:12-14; (…) Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados (…).

Cristo jamás va a repetir el sacrificio y no va a cumplir dos veces las exigencias de la ley. Su justicia es una dádiva para nosotros y para El algo que fue hecho una vez y por todas para siempre. El que logre entender esta verdad, tiene que dejar de ser legalista y si entendiéndola sigue siendo un legalista es una verdadera tontería.

 Los legalistas deberían escudriñar la justificación que está enseñada en

Romanos 8:1; (…) Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu (…).

Romanos 8:33; (…) ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica (…).

Romanos 3 - 4- 5;  (…) De ninguna manera; antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso; como está escrito: Para que seas justificado en tus palabras, Y venzas cuando fueres juzgado. Y si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será injusto Dios que da castigo? (Hablo como hombre.) (…)

Gálatas capítulos 3 y 4

 ¿Qué conclusión podemos sacar al estudiar estos contextos de justificación?

Que no hay argumento ni juicio contra nosotros, porque Dios no acepta ninguna acusación legalista o judicial en contra de los justificados, ¿Y porque no hay argumento? Porque el fin de la ley es Cristo y Cristo es nuestra justicia.

Romanos 10:4,5; (…) porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree. Porque de la justicia que es por la ley Moisés escribe así: El hombre que haga estas cosas, vivirá por ellas (…).

La justificación no tiene niveles de justicia. Usted no puede decir: ¡Hoy me levanté bien con Dios y estoy en cuarto nivel de la justificación! ¡Esto no existe! Si la justificación tuviera niveles de justicia, entonces, tendrían que existir cristianos justificados en diferentes niveles. En asuntos de justificación nadie es mas grande que otro, ni menos que los demás. Todos por la justicia de Cristo somos igualmente justificados.  Por ejemplo: Abraham no fue más justo que Francisco, ni el apóstol Pablo fue más justificado que usted.

 Bendiciones

Pablo José


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