MANTENGAMONOS SIEMPRE ESTABLES

Ayer fui muy seco (grosero) con mi hermano médico, cuando estaba dándonos a los hermanos varones, en llamada compartida, un reporte de la situación clínica de mi hermana Bertita, quien está hospitalizada en Cúcuta por causa del COVID.  En términos generales, le dije que a mí no me volviera a llamar para darme reportes negativos, a los que él, como médico, llama realistas.


 Mi hermano Pachito es muy noble y en la noche me llamó, hablamos, nos consolamos y nos pedimos perdón. Se me había olvidado la carga emocional tan grande que le ha tocado sufrir por ser médico, y sentirse impotente ante los episodios clínicos de la familia (mi mamá, mi papá, un hermano que falleció a edad muy temprana y ahora Betita). Por eso hoy me hago esta reflexión, después de que anoche le pedí perdón por mi reacción.  

Todos los días de nuestra vida, estamos enfrentados a vivir situaciones que no podemos controlar, nos pueden incomodar, molestar, sacar de casillas y hacer explotar. El COVID es una de esas situaciones y así no seamos los infectados directamente, podemos llegar a ser afectados por ese ataque del diablo. Cuando sucede, queda involucrada emocionalmente toda la familia y se empieza a vivir otra situación. Todas las reacciones son distintas, pues como todas las personas tenemos distintos niveles de fe, en algunos miembros se nota y se transmite el miedo y le paran muchas bolas a los reportes negativos, en vez de exaltar al Dios que derrotó a la enfermedad y que nos recuerda, que para el que CREE, todo es posible.

La realidad no se niega. Eso sería una estupidez. Pero yo personalmente prefiero pensar en que la realidad cambia. Hoy estoy enfermo, pero la VERDAD es que Cristo ya pagó el precio por nuestra salud perfecta, en su sufrimiento y muerte en la cruz.

Isaías 53:5;  (…) Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados (…).

El desgraciado diablo solo necesita que cunda el pánico y que empecemos a maximizar lo negativo, dejando a un lado nuestra Fe en El más grande, Jesús, abriendo con nuestro temor manifiesto, la puerta para que suceda lo peor. Por eso, necesitamos ser estables en nuestros sentimientos y recordar cómo se ataca y destruye esa enfermedad.

Santiago 1:12; (…) Al que soporta las dificultades, Dios lo bendice y, cuando las supera, le da el premio y el honor más grande que puede recibir: la vida eterna, que ha prometido a quienes lo aman (…).

El diablo nunca se queda quieto ante un creyente. Esa es su labor. Robar, matar y destruir a todo el que busque la presencia de Dios. Les aseguro, por experiencia personal, que la mañana que más busquemos la presencia de Dios, más lo alabemos, oremos, mas alborotado se pone el diablo y nos va a perseguir, atacar, colocar tropiezos, para sacarnos de nuestra paz interior y desestabilizarnos.

Su trabajo es acechar, perseguir, enviar dardos de fuego a muestra mente con preocupaciones, malos pensamientos, poniéndonos todo tipo de problemas y tropiezos para quitarnos la paz y el gozo que logramos al estar con nuestro Dios. Y por medio de la enfermedad a cualquiera de nosotros y/o a uno de nuestros seres queridos, como está sucediendo hoy por hoy con el COVID, prueba nuestra fe a través de nuestras reacciones.

El enemigo sabe que EN EL GOZO DEL SEÑOR ESTÁ NUESTRA FUERZA para sobrellevar el día y por eso se dedica a buscar quitarnos ese gozo, pues sabe que, al perderlo, quedamos desprotegidos y somos presa fácil para alejarnos de la protección del Padre ya que SEPARADOS DE EL NADA PODEMOS HACER.

Por ello nuestro trabajo es NO perder nuestro equilibrio ni en actos (lloro, angustia, temor) ni en palabras negativas o pesimistas, por malo que sea el reporte del médico. En ese caso, al recibir el reporte pesimista, un consejo que yo predico, pero no practico, es respirar hondo y contar hasta 10 antes de abrir la boca en temor o ira.

El temor a veces se manifiesta a través del enojo. Por eso no deberíamos enojarnos si las cosas no salen a nuestra manera o si alguien dice algo que no nos agrada. Si se nos presenta algo que nos disgusta recordemos que es una PRUEBA que nos pone el diablo y deberíamos mantenernos ESTABLES.

A mi querida familia de fe, recuerdo esta palabra de Dios, para reconfortarnos en nuestras angustias temporales:

Isaías 41:10; No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.

 

Bendiciones

Pablo José

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