MISERABLE DE MI

 En mis meditaciones personales con papá Dios, le he hecho preguntas como estas:

¿Es normal sentir condenación? ¿Debemos seguir martirizándonos por los errores cometidos? ¿Con nuestro Dios se aplica la misma norma humana de “cría fama y échate a la cama” y nunca cree que podemos mejorar? ¿Sigue Dios reprochándonos toda la vida nuestros pecados pasados, por horribles que hayan sido, como lo hacen de seguido los que más nos conocen? ¿Podemos sentirnos tranquilos y vivir en paz con nosotros mismos, a pesar de nuestros errores pasados y a pesar de las críticas y reproches que recibamos? ¿Algún día lograremos superar nuestras debilidades carnales y controlar esas facetas malucas de nuestro carácter que nos hacen caer una y otra vez?

 


De repente solo soy yo el que tiene esas inquietudes, pero, por si las moscas, hoy deseo compartir algunas de las citas que recurrentemente pone en mi mente, para responderme esas inquietudes y quitarme el desánimo, cuando se me baja la nota por cometer errores, o por recibir críticas por mi comportamiento.

 La primera cita que siempre me recuerda es esta:

Filipenses 1:6; (…) Dios empezó el buen trabajo en ustedes, y estoy seguro de que lo irá perfeccionando hasta el día en que Jesucristo vuelva (…).

Así de sencillo. El siempre me ha conocido desde antes de venir al mundo, cuando estaba en el vientre de mi madre y conoce mi pasado, mi presente y mi futuro. Y recuerda cuando me doblegué ante El, recuerda lo dañado que estaba y lo duro que iba a ser volver a moldearme: Y sigue perdonándome, perfeccionándome y alentándome a no desfallecer hasta que Cristo venga a recogernos.

 Y luego me recuerda Su carácter inmutable y que El siempre cumple Su palabra en relación con olvidarse de mis faltas, si le pido perdón de corazón con sincero arrepentimiento:

Isaías 43:25; (…) Yo soy el que por amor a mí mismo borra tus transgresiones y no se acuerda más de tus pecados (…).

Miqueas 7:18-19; (…) ¿Qué Dios hay como Tú, que perdona la iniquidad Y pasa por alto la rebeldía del remanente de su heredad? No persistirá en Su ira para siempre,

Porque se complace en la misericordia. Volverá a compadecerse de nosotros, Eliminará nuestras iniquidades. Sí, arrojarás a las profundidades del mar todos nuestros pecados (…).

 Y cuando le pregunto cómo hago para no seguir cometiendo las mismas faltas, cayendo en los mismos errores, y sin fuerzas para continuar, me recuerda que debo ir al corazón de la Biblia, a leer, releer y meditar la maravillosa epístola que Pablo le escribió a los Romanos y que nos da la respuesta y la única solución a nuestra carnalidad: JESUCRISTO.

Romanos 7:15; (…) Porque lo que hago, no lo entiendo. Porque no practico lo que quiero hacer, sino que lo que aborrezco, eso hago. Así que ya no soy yo el que lo hace, sino el pecado que habita en mí (…).

Romanos 7:24; (…) ¡Miserable de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte? Gracias a Dios, por Jesucristo Señor nuestro (…).

 Entonces me levanto, recuerdo mi posición en Cristo y también que soy un cristiano en construcción. Que Dios sigue moldeándome y que sabe cuál es mi futuro de Gloria con El. Que debo seguir en la batalla levantándome cada vez que caiga y que debo seguir buscando Su presencia para ir limpiando la basura que todavía me queda por sacar.

 No importa con que estemos batallando hoy. Lo único cierto es que, si tenemos comunión permanente de nuestro espíritu con el Santo Espíritu de Dios, EL nos ayuda en esa batalla y más temprano que tarde, si persistimos, lograremos acabar de una vez por siempre con esa debilidad que a veces nos hace marionetas temporales del diablo.

 Por último, me recuerda que Su palabra siempre se cumple, si la creemos y la meditamos y para un temperamento fuerte como el mío, debo hacer propia esta promesa:

Gálatas 5:22-24; (…) En cambio, el Espíritu de Dios nos hace amar a los demás, estar siempre alegres y vivir en paz con todos. Nos hace ser pacientes y amables, y tratar bien a los demás, tener confianza en Dios, ser humildes, y saber controlar nuestros malos deseos. No hay ley que esté en contra de todo esto. Y los que somos de Jesucristo ya hemos hecho morir en su cruz nuestro egoísmo y nuestros malos deseos (…).

 Querido hermano en Cristo: Cuando tenemos un problema, admitámosle al Espíritu Santo que necesitamos Su guía, ayuda, asesoría, revelación para superarlo y luego pidámosle a Dios Su AYUDA para vencerlo. Jesucristo venció a Satanás y nos dejó Su palabra para recordarle cuando nos ataque, que ya está vencido y que esa victoria sobre el yo la ejecuto y se le recuerdo en el nombre de Jesús, sea cual sea el problema.

Lucas 10:19; (…) Yo les he dado poder para que ni las serpientes ni los escorpiones les hagan daño, y para que derroten a Satanás, su enemigo (…).

 Bendiciones

Pablo José

Comments

Popular posts from this blog

EL AYUNO - ENFRENTAMIENTO CARNE vs. ESPÍRITU

PONGÁMOS ORDEN A NUESTRA VIDA - PRIORIDADES CRISTIANAS

SE FUE MI HERMANA BETITA