NUESTRAS OBLIGACIONES EXCLUSIVAS PARA CON DIOS

 Los cuatro primeros mandamientos ORIGINALES según la Biblia, tal como se describen en Éxodo capitulo 20 desde el versículo 1 hasta el 17, tienen que ver con nuestra relación con Dios o con nuestro comportamiento hacia o con El. Los otros seis tienen que ver con nosotros o con nuestro comportamiento con los demás. Analicemos esos cuatro primeros mandamientos uno a uno, a objeto de tener claridad de que es lo que PIDE o DEMANDA DIOS de nosotros en cada uno de ellos.

 


Antes que todo, se debe volver a aclarar que Los Diez mandamientos no fueron dados a la humanidad para salvarnos (o para que lográramos la salvación). Veamos lo que dijo Pablo en Gálatas 3:10,11

Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición...

¿Por qué?Porque aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas...

¿Qué es? …Es un maldito”.

TREMENDO esto. El que escoja cumplir o seguir la ley y caiga así sea en uno de los mandamientos SERÁ MALDITO. Y esa maldición de acuerdo a lo que dice Deuteronomio 28 desde el versículo 16 implica enfermedades, pobreza, ruina, etc., etc.

Pablo declara que “Por la ley ninguno se justifica para con Dios

¿Cómo vivirá el que desea ser salvo? “El justo por la fe vivirá”.

Nosotros hemos sido justificados por la fe en la obra redentora del pecado que hizo Cristo, habiendo creído en él y en su sacrificio en la cruz.

 Nadie puede salvarse por cumplir los diez mandamientos. Pero una vez que uno es salvo por la GRACIA de Dios al reconocer de corazón y DECLARAR con la boca que Jesús es nuestro Señor y que murió por mis pecados y resucitó al tercer día de entre los muertos para subir al cielo a sentarse a la derecha de Dios nuestro Padre, los diez mandamientos están en vigencia como norma de nuestra conducta para el bien nuestro, pues los primeros cuatro mandamientos nos enseñan el objeto, los medios, la manera, y el tiempo de la adoración a Dios y los últimos seis nos enseñan a relacionarnos con el prójimo.

 PRIMERO: AMAR A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS

Éxodo 20:3; (…) No tendrás dioses ajenos delante de mí (…).

El objeto de nuestra adoración SOLO ES DIOS Padre en el cielo. Dios quiere que todos sus hijos, tengan claro que Jesús ESTÁ VIVO, sentado a Su derecha y que VA A VENIR por segunda vez a este mundo para llevarse con El a Su Iglesia (que la conformamos todos los que reconocimos el nombre de Jesús como nuestro Salvador y Redentor). Dios Padre busca adoradores en espíritu y quiere que cada uno de nosotros establezca con Él una relación personal en la que entremos en Su presencia, le contemos todas nuestras situaciones, confiemos en El como nuestro proveedor, consolador, apoyador y dueño de todos los actos de nuestra vida. Un Dios (con d chiquita) ajeno a nuestro único Dios, puede ser el dinero, otro el cuerpo físico, otro el juego, los vicios, los hombres, el trabajo, etc., etc.

 SEGUNDO: NO TE HARÁS IMAGEN, NI NINGUNA SEMEJANZA DE LO QUE ESTÉ ARRIBA EN EL CIELO.

Éxodo 20:3-17; (…) No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, 6 y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos (…).  

Dios no quiere que hagamos imágenes MUERTAS de El, ni de Jesucristo ni del Espíritu Santo (sus tres manifestaciones) y mucho menos de hombres por muy iluminados y revelados en su palabra que hayan sido, pues Dios Padre es celoso en eso y no acepta que haya algo distinto de El en nuestro espíritu para rendirle culto y adoración. Cuando uno tiene un ser querido VIVO y a su lado en forma permanente, no necesita cargar fotos de ese ser querido en la cartera pues lo tiene cerca y a la mano para ir y darle un abrazo y un beso. Así es Dios con nosotros, está en Espíritu dentro de aquel que reciba a JESÚS y podemos adorarlo, abrazarlo, besarlo y consentirlo en espíritu cada vez que queramos, sin necesidad de cargar y mucho menos idolatrar estampitas, crucifijos, etc, de el o de hombres que ni siquiera representan a Jesús. (Los dioses ajenos con d chiquita)

 TERCERO: NO JURAR SU SANTO NOMBRE EN VANO

Éxodo 20:7; (…) No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano (…).

Debemos acabar esa costumbre de usar para cualquier cosa el nombre de Dios. Ese nombre tiene PODER y cuando lo usamos Dios está pendiente de para qué lo llamamos y es desobligante que metamos Su nombre en cualquier cosa baladí o que hagamos chistes y chanzas con El. Recordemos que todos nosotros debemos rendirle cuentas a Dios por toda palabra ociosa que sale en esta vida de nuestra boca y sobre lo que mas nos exigirá explicaciones es por usar Su santo nombre en vano. Veámoslo en la palabra:

Mateo 12:36-37; (…) Más yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado (…)

 CUARTO: SANTIFICAR EL DIA DE REPOSO

Éxodo 20:8; (…) Acuérdate del día de reposo para santificarlo. 9 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; 10 mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. 11 Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó (…).  

En este mandamiento se nos aclara lo del tiempo de la adoración a Dios y EL DIA DE REPOSO. Vemos que específicamente hay un día señalado en que los hombres deben suspender toda actividad y responsabilidad de trabajo normal para dedicar ese día a Jehová el Señor. Este día no es para nosotros, es únicamente para el Señor. Dios nos ha dado seis días para que nos ocupemos en nuestros intereses legítimos. Pero un día de la semana ha sido señalado por Dios para dedicárselo solamente a El.

Para adorar a Dios se necesita tiempo. Debemos cultivar diariamente nuestra relación con Dios. Lamentablemente nosotros somos criaturas con concepción del tiempo limitado y nos cuesta mucho concentrarnos y estar quietos en las cosas espirituales.

El día de Dios no es para divertirse, no es para los deportes, ni para las fiestas personales. Muchos de nosotros violamos este mandamiento de la ley moral de Dios. Estos tres primeros mandamientos no son opcionales, sino imperativos. Ningún hijo de Dios puede usar el día de adoración para el mismo. Suena fuerte pero es de los tibios decir que no tienen tiempo para ir al culto del Señor, sea donde sea que se predique Su palabra y se congregue la comunidad cristiana (Iglesias católicas, templos cristianos, etc.). Recordemos que a los tibios con Dios El los VOMITA DE SU BOCA. Veamos la palabra:

Apocalipsis  3:16; (…) Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca (…).

Esa gente está tan cargada y trabajada que los siete días de la semana los toman todos para ellos. No hay en su agenda un día separado para el Señor.

Existen otros hijos de Dios que aunque participan en el culto (misa o servicio en su iglesia) en el día del Señor, piensan ¿cuándo terminará el servicio o la misa? Estoy cansado de tanta palabra o enseñanza bíblica. Preferiría estar en la finca, o en el club o en mi casa descansando. Esas personas deben recordar que lo que debemos hacer en el día del Señor es semejante a lo que vamos a hacer en el cielo, ¿Qué vamos a hacer en el cielo? ¿Acaso no le vamos a adorar y a servir POR TODA LA ETERNIDAD? ENTONCES PRACTIQUEMOS ahora que podemos, aplicando a cabalidad lo de tener con Dios un día de reposo.

 ¿Qué quiere decir “día de reposo”?:

Un día de reposo son 24 horas de descanso. Día de reposo significa “cese de nuestras actividades laborales”. El mandamiento dice Acuérdate del día de reposo para santificarlo, lo que significa “poner ese día aparte o apartarlo y dedicarlo al Señor”.

 ¿Cual es el sustento o la base de este mandato de Dios?

Veamos el versículo 11 de Éxodo 20; (…) Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó (…).  

Aquí Dios nos da la base de esta santificación o mandamiento; “Dios en seis días terminó la obra completa de la creación” ¿y qué hizo al séptimo día? Reposó de sus actividades, y Dios al reposar lo bendijo, es decir, lo puso aparte para el descanso de los hombres.

En su significado ceremonial este día nos enseña tres cosas:

1)- Que después de que Cristo terminó su obra de salvación completa, dijo “consumado es”.

2)- Que el sentido ceremonial (como lo practican los judíos ortodoxos que se guían solo por el antiguo Testamento y por sus tradiciones) fue abolido en el nuevo pacto que entró en vigencia para nosotros apenas murió Cristo en la cruz, más no fue abolido el sentido moral.

3)- Que el principio del reposo está vigente, pues, debemos apartar un día de adoración para el Señor.

 ¿Cómo debemos usar el día apartado para el Señor?

El mundo usa el Domingo como el día de “todo” y para “hacer de todo”, menos adorar y servir a Dios. Para el inconverso (no ha reconocido a Cristo) el domingo es un día de placeres, de negocios, de diversión. Es un día para ellos, y nunca para el Señor.

En este día se debe dejar de trabajar, haciéndolo un día de descanso. Este es un día de actividad espiritual. Es de uso santo (escogido o apartado) para Dios. Hay algunos casos para doctores, policías, militares, enfermeras, etc. que ocasionalmente deben trabajar por emergencias presentadas, sobre todo cuando sus servicios no son voluntarios sino obligatorios y deben cumplir esas obligaciones. Pero la regla general es que la mayoría de los creyentes debemos descansar y dedicar este día para el Señor.

 El domingo es un día de obediencia, un día de testimonio, un día de crecimiento en la palabra, un día en que le pertenecemos totalmente al Señor. El mandamiento es “Acuérdate del día de reposo, para apartarlo o santificarlo, porque es día de descanso para Jehová tu Dios.

 Lo que está vigente, es el apartar un día para adorar y servir a Dios. Todos los hombres (mujeres) tenemos la obligación moral de ministrar a Dios. Si no lo hacemos, estamos quebrantando la ley moral de la voluntad perfecta de Dios.

 Bendiciones

Pablo José

 

 

 

 

 

 

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