QUE DEBO HACER CUANDO DIOS ME BENDICE Y SOBREABUNDA

 En esta parábola Jesús nos ilustra sobre el caso de un hombre rico al que le iba muy bien en sus negocios, pensó en dejar de trabajar y dedicarse a disfrutar sus riquezas y Dios le dijo: “necio”.

 Lucas 12:16; (…) También les refirió una parábola diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe y regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma y lo que has provisto, ¿de quién será? Así será el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios (…).

 


Ese es un hombre que, en vez de ser rico para Dios, fue rico para sí mismo. En vez de entender que su prosperidad y sus bienes eran para honrar, retribuir y agradar al Señor, pensó en sí mismo, y entonces Dios le pidió su alma.

 Mucha gente no sabe qué hacer cuando le va bien. El apóstol Pablo decía: “Sé vivir en abundancia y en escasez”. Hay gente que cuando tiene escasez y le va mal, se deprime, porque no saben vivir así. Pero hay gente que tampoco sabe llevar la abundancia; creen que les está yendo tan bien por su gran capacidad e inteligencia para hacer negocios y dejan de escuchar a Dios.

En este grupo de gente se incluyen normalmente aquellas personas que  no nacieron ricas, han pasado por pruebas, escasez y adversidades, pero han tenido ideas, lucharon, perseveraron y salieron adelante, pero, cuando están arriba económicamente, se obnubilan con el éxito, se enorgullecen, y fácilmente caen en pecado; no supieron qué hacer con lo bueno obtenido.

El Señor dijo que cuando nos vaya bien, debemos cuidar nuestro corazón de no llegar a decir: “Esto lo hice con mis fuerzas”. ¿Cuánta gente usa lo bueno que tiene para hacer sentir mal a alguien más? Su posición, propiedades, títulos universitarios, los usan pata explotar y humillar o menospreciar al necesitado. O cuántos “cristianos” que llevan una vida con santidad, miran mal a aquellos que están o creen que están en pecado. Cuántos religiosos hay que creen estar bien con el Señor y menosprecian al que creen pecador.

Tendemos a calificar como momentos adversos, los de escasez, y pensamos que “estamos pasando una prueba”, pero cuando tenemos éxito debemos ser conscientes que también son momentos de prueba para nuestro corazón. La mayoría de creyentes se acerca más a Jesús cuando está pasando momentos difíciles, con deudas, depresiones, enfermedades, pero cuando Dios los empieza a levantar y restaurar, entonces se alejan. Jesús contó la parábola de la cena que hizo y mandó invitar a aquellos que les había hecho un bien y no llegaron; lo bueno que Dios les dio los separó de Él. Nos debemos preguntar entonces: ¿Cómo nos comportamos con Dios cuando recibimos cosas que consideramos buenas? ¿Qué pasa en nuestra mente? Debemos tener cuidado y pensar como Dios piensa.

1 Corintios 4:7; (…) No hay nada que los haga a ustedes más importantes que otros. Todo lo que tienen, lo han recibido de Dios. Y si todo se lo deben a él, ¿por qué presumen, como si ustedes solos lo hubieran conseguido? (…)

El Señor nos recuerda que lo que tenemos o conseguimos se lo debemos a EL y a nuestro Padre le molesta que nos olvidemos de eso y más aún que no lo honremos y que le robemos Su Gloria.

Bendiciones

Pablo José

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